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*Este es un trabajo realizado con fines académicos


La importancia de tener un hogar en cuarentena

Luego de que estallara la crisis sanitaria más impactante de estos tiempos, quienes no tienen un hogar fijo son los que más han sufrido. Extranjeros que quieren retornar a su patria, chilenos en campamentos sin ingresos y la desigualdad que prima en el país, son antecedentes a los desafíos de urbanismo y vivienda que hay que enfrentar.



Felipe Berríos: “La cuarentena deja al descubierto las debilidades que tiene nuestra sociedad”

La recomendación del mundo y del Gobierno chileno es el distanciamiento social y la cuarentena total en la Región Metropolitana desde este viernes. Sin embargo, ¿Cómo más de 77 mil familias del quintil más bajo de ingresos van a vivir hacinadas y sin agua potable una cuarentena? El 18 de octubre el estallido social partió desde necesidades de la población más precaria, hoy, desde el contexto de Covid-19 la desigualdad queda nuevamente plasmada.



Campamentos en Chile: una realidad inquietante…

Más de 100.000 personas no tienen vivienda digna, les faltan servicios básicos, viven hacinados y en ocho años las familias afectadas aumentaron 72%. Ahora, con los extranjeros varados en Chile por el Covid-19, el panorama es aún peor.

Por: Antonia Rubilar y Javier Ureta

Para el gobierno, un campamento es un asentamiento humano con una concentración espacial de condiciones de vida asociadas a pobreza y precariedad habitacional, sus habitantes son familias vulnerables, sufren de inseguridad en la tenencia del suelo, producto de ocupaciones irregulares y hay autogestión comunitaria en la producción del hábitat residencial”. Así lo define el Mapa Social de Campamentos, del Minvu.

En términos simples, esto se traduce en que carecen de uno o tres servicios básicos (agua, electricidad, alcantarillado o fosa séptica), están en una posesión irregular de un terreno y el campamento debe tener al menos ocho viviendas.

La situación en Chile es preocupante, al punto que en cada región del país existen al menos 50 hogares en campamentos. Inclusive, en algunas regiones hay más de 11.000. Con todo lo que ello conlleva: una toma de terreno, vivir de manera precaria y el constante conflicto de que los puedan sacar de sus casas.

Las regiones con más viviendas en campamentos son las de Valparaíso (11.228), Antofagasta (7.641) y Biobío (6.346), en ese orden. En el primer caso, se debe a la gran cantidad de cerros que, literalmente, se los tomaron para instalar viviendas precarias. En el segundo, la actividad minera promovió este tipo de hogares y, finalmente, en la VIII región, se debe a la agricultura y los trabajadores relacionados con ella.

Pero este incremento se observa en todo el territorio nacional, por eso la situación es tan preocupante. De 27.378 hogares en campamentos en 2011 pasaron a 47.050 en 2019. Es decir sobre un 70% en menos de ocho años.

Fuente: Catastro Nacional de Campamentos Minvu 2019

Y todo esto se acrecienta debido a los distintos efectos que genera y provocará y el Covid-19:

Extranjeros varados en Chile

Desde el comienzo de la pandemia en Chile, el gobierno cerró las fronteras para evitar el aumento de los contagios de Covid-19, pero una enorme cantidad de bolivianos, peruanos, colombianos, paraguayos y venezolanos quedaron varados sin poder retornar a sus respectivos países por el cierre de fronteras.

Debido a las medidas de cuarentena y aislamiento en algunas ciudades del país se perdieron muchos trabajos por el cierre de negocios, centros comerciales y una que otra fuente laboral donde trabajaban extranjeros. Así, se quedaron sin fuentes de ingresos para tener donde vivir y comer.

Son aproximadamente 300 paraguayos varados en la ciudad de Iquique. Más de 300 bolivianos, peruanos y colombianos en Antofagasta, quienes tras dormir en el terminal de buses fueron trasladados a un albergue. Asimismo, los venezolanos en la embajada de Venezuela en Santiago están acampando desesperados, algunos sin familia y alimentos, esperando respuesta de su gobierno para ser repatriados lo antes posible.

El campamento de venezolanos que se encuentra en la plaza Pedro de Valdivia en la comuna de Providencia cumple once días fuera de la embajada de Caracas a la espera de alguna respuesta para regresar a su país. “No tenemos vida aquí ya, prácticamente”, afirma un ciudadano de Venezuela.

Los gobiernos extranjeros no han ofrecido ayuda suficiente para los ciudadanos que están en Chile. Ante la situación, el intendente de la región Metropolitana, Felipe Guevara, solicitó colaboración para repatriar a quienes deseen volver a su país.

“Es una odisea lo que estamos pasando en estos momentos, queremos una pronta solución de nuestro gobierno boliviano, no es responsabilidad del gobierno chileno”, planteó Jorge Citus, uno de las personas que no ha podido regresar a su país.

La ministra vocera de Gobierno, Karla Rubilar, declaró: “Estamos haciendo esfuerzos para que las personas extranjeras (…) puedan volver a su país de origen y esas tratativas las estamos haciendo con los gobiernos que corresponden, porque deben abrir las fronteras para que puedan pasar”

De esta manera, el pasado sábado 385 bolivianos provenientes de Antofagasta e Iquique ingresaron retornar a su país, tras cumplir la cuarentena correspondiente antes de volver a su lugar de origen.

Si la situación de las familias en los campamentos ya es muy compleja, si aumenta el número de varados extranjeros, o bien, si la situación de los que ya se encuentran inmersos en ese problema se extiende por varios meses más, la explosión de más campamentos será inevitable. Para contrarrestar esto, se requiere de las voluntades de todos como ciudadanos, buscando pensar en el otro y así tender una mano a quienes más lo necesitan.



Sobre Venezuela, la pademia y la repratriación

Cientos de migrantes duermes en carpas improvisadas frente a su embajada, en Providencia, para presionar y conseguir regresar a su país.

Por Sally Vargas

Cientos de migrantes venezolanos se encuentran hace ya diez días durmiendo en carpas improvisadas afuera de la embajada de Venezuela,en plena comuna de Providencia, para presionar por ayuda para regresar a su país, en plena pandemia de Covid-19.

Unas cuatrocientas personas, niños, mujeres y hombres, tienen ya diez días acampando frente a la embajada de Venezuela en Chile, a la espera de una solución que les permita regresar a su país natal. Son migrantes que llegaron a nuestro país atraídos por la posibilidad de empleo y para escapar del régimen del presidente Nicolás Maduro.

Pero con el estallido social primero, y sobre todo ahora con la pandemia por el Coronavirus y las cuarentenas decretadas en la ciudad para contenerlo, muchos perdieron sus trabajos, y estuvieron en primera fila entre los afectados por la crisis económica que sufren Chile y el mundo entero. Cuentan que quedaron cesantes y que ya no tienen ingresos para sus necesidades básicos. Algunos, además, quieren volver con sus familiares en Venezuela.

Pero carecen de recursos como para comprar pasajes, si pudieran hacerlo. Con las fronteras de ambos países cerradas, sólo podrían regresar en un vuelo, si se los permitieran y tuvieran recursos.

Por eso, presionan desde el exterior de la embajada. Por un lado, al gobierno de Maduro para que envíe un vuelo humanitario. Por otro al gobierno de Chile, para que les preste apoyo, y a la municipalidad de Providencia.

Entre ellos hay niños, jóvenes, adultos y ancianos quienes aseguran que no les queda dinero para pagar un arriendo, e incluso mucho de ellos carecen de carpas y víveres para sobrevivir en situación de calle.

Vecinos del sector los han ayudado regalándoles comida y ropa abrigada para soportar las frías noches y mañanas del otoño santiaguino. Una iglesia les facilita un baño.

Entre los testimonios, se encuentra el de madres de recién nacidos que están en la calle con sus hijos y que duermen a la intemperie. Aseguran no contar siquiera con pañales para sus hijos.

Una de sus mayores preocupaciones, además del frío y la comida, es la cuarentena obligatoria anunciada desde este viernes a las 22:00 horas, que hará mucho más compleja la situación dado que carecen de un hogar al que acudir.

Ellos denuncian que no han tenido ni una mínima ayuda por parte de las autoridades chilenas, y tampoco de la embajada venezolana respecto a bienes básicos como comida, salud. Ni siquiera de medidas de prevención por parte del gobierno chileno y de la embajada venezolana. Comentan que las únicas personas que les han prestado ayudan han sido civiles y vecinos del mismo sector.

Ellos ruegan a la delegación diplomática por un cupo para los vuelos del llamado “Plan vuelta a la patria” impulsado por Maduro.

Según denunciaron los miembros del campamento, las autoridades no les han dado respuestas concretas o les han solicitado requisitos imposibles de cumplir, como dinero. No lo entienden porque se trata de un plan humanitario… y claramente ellos no poseen dinero.

Los venezolanos constituyen la primera comunidad de inmigrantes en Chile, con cerca de 400.000 personas, según datos oficiales de 2019.

Muchos de estos migrantes fueron llegando a Chile por tierra, en los últimos tres años, tras un periplo de hasta 15 días a pie desde Caracas. El flujo disminuyó luego de que Chile impusiera en 2019 restricciones migratorias, lo que tuvo como resultado que muchos venezolanos se quedaran varados en la frontera con Perú, según afirma Radio Francia Internacional.



Coordinadora de Techo Chile, Rosita Astorga, comenta el proyecto “Chile Comparte”

Rosita Astorga explicó los dos principales focos que está abordando esta iniciativa como los son el abastecimiento de familias en situaciones precarias y por otro lado el ofrecimiento de un sistema de Salud. Además se refirió al apoyo que como institución reciben e hizo un llamado abierto a concientizar y ponerse en el lugar de aquellos que tienen menos recursos y son m{as vulnerables a ser víctimas del Covid-19.

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