Fuerza en mujeres: el entrenamiento que debes probar

Fuerza en mujeres: el entrenamiento que debes probar

Por Rocío Fonseca Llach.

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Eres tú y la barra. Te concentras, respiras y cargas como si en esos tres segundos pasara una hora. Luego la sueltas, ves que lo lograste, sonríes y olvidas lo malo del día. Así se siente entrenar con fuerza. Todo queda atrás y el desafío más grande en ese momento es lidiar con el peso que tienes frente a ti.

Ese poder, considerado por muchos como masculino, también es representado por ellas, las mujeres que enfrentan los discos y mancuernas sin miedo y que cada vez son más en un mundo deportivo donde los beneficios superan los prejuicios.

Los estigmas de género con el tiempo han cambiado, pero aún no se erradican y tal como cuenta el profesor de educación física y preparador del programa “Promesas Chile”, Manuel Vera, “existe un respeto o miedo a este tipo de ejercicio y cuesta sacar esa imagen, pero creo que se avanza y hay mayores instancias de crecimiento en esta disciplina a las mujeres”.

La fuerza como base

Con entrenamientos de 30 a 40 minutos entre cuatro o cinco veces por semana, los progresos y beneficios se empiezan a sentir. En el último tiempo, la tendencia es el desarrollo muscular para modular respuestas metabólicas y tener un mejor bienestar.

Es decir, el cuerpo produce sustancias que regulan el funcionamiento interno y proporcionan la energía necesaria para el organismo.

La clave para ese objetivo está en potenciar la fuerza, ya que las ganancias ayudan a nivel general e incluso, pueden prevenir problemas físicos en la tercera edad porque “al ganar fuerza, hay más equilibrio y, por ende, mayor motricidad”, explica el profesor.

La desintoxicación del cuerpo y disminución de grasa y glucosa también están dentro de las consecuencias positivas de este tipo de rutinas por lo que contribuye a la prevención de la obesidad y otras enfermedades. Además, la práctica de este deporte ayuda a fortalecer la autosuficiencia y la confianza en sí misma.

Pero para lograr eso, el primer paso es atreverse y perder el miedo. Luego, el proceso se transforma en un avance constante, ya sea en la técnica como en el aumento de peso porque son estímulos nuevos para el cuerpo y músculos.

Con el paso de los meses, llega un punto donde se vuelve más complejo sumar kilos a una barra y mantener los objetivos claros sin perder la motivación necesaria para continuar, por eso el acompañamiento profesional es fundamental en el proceso.

¡Yo me atreví!

Scarleth López, atleta de 20 años, comenzó a entrenar fuerza y cambiar su estilo de vida hace seis meses. Orgullosa de este proceso, cuenta con alegría que los aspectos positivos han sido muchos, incluso, ha mejorado su rendimiento al correr en la pista: “ahora tengo más potencia”.

Pese a su entusiasmo por seguir el entrenamiento de fuerza, asegura tener que enfrentar cuestionamientos por ser mujer en un mundo considerado por la sociedad como masculino. Sin embargo, su avance es una confirmación de que “nosotras también somos capaces de pararnos frente a una barra”.

Su metro y 53 centímetros de estatura también ha sido un tema. “Existe un prejuicio, porque yo soy muy pequeña y me veo más frágil, siempre piensan que no me podré los pesos o me caeré, pero no porque una persona sea chiquitita significa que no tenga fuerza”.

Según el profesor Vera, este fenómeno se da mucho por la falta de información y creencia en ciertos mitos. Dentro de los más comunes está que las personas se quedarán pequeñas al levantar peso o que las mujeres terminarán con “cuerpo de hombre”, cuestión que no es así debido a diferencias fisiológicas, tal como aseguran estudios científicos.

Scarleth compite en la categoría sub23 de atletismo por el Club Atlético O´Higgins de la región de Valparaíso.

Un mundo que te atrapa

Josefina Acuña entrena fuerza hace cinco años y realiza crossfit hace tres y medio. Para ella los cambios físicos fueron notorios desde el comienzo, pero destaca que el más importante en estos años ha sido a nivel mental porque logró eliminar los límites y barreras que frenaban su proceso.

Las transformaciones también las llevó a otros ámbitos como un nuevo estilo de vida porque enfrenta cada desafío que se le presenta como si elevara un disco más en su barra, es decir, aplica la misma disciplina con la que logró avanzar en su proceso físico.

Cuando decidió dedicarse a esta área, el estigma era aún mayor que en la actualidad y pese que cada vez son más como ella , cree que aún hay prejuicios que limitan el entrenamiento de fuerza en mujeres, porque no consideran los beneficios que tienen a nivel global, sin importar el género.

Para ella, “el miedo a quedar muy grande, amachada, ser poco femenina u otras tonteras, aún está presente” y cree que el cambio debe partir por las mismas mujeres al dejar atrás todos los temores que puedan existir y transformarse en una inspiración para otras.

El principal desafío en el entrenamiento de fuerza está a nivel cultural y en la formación deportiva. Para Manuel Vera se debe respetar lo fisiológico, pero en lo psicológico-social se debe identificar a las mujeres y hombres como seres humanos que se pueden desarrollar sin miedo a levantar peso. Entonces, ¿por qué no atreverse?

Josefina dio un salto en su carrera deportiva y debutó en la categoría más alta de crossfit, denominada RX.


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