Soldados desertores: ¿Víctimas o culpables?

Soldados desertores: ¿Víctimas o culpables?

Las instituciones de orden público han estado en la mira desde el estallido social. Ahora, el ejército nuevamente está en la agenda luego de que dos jóvenes conscriptos se dieron a la fuga tras denunciar graves maltratos durante una instrucción en la Escuela Militar.

Por: Fernanda Aros

“Me decían que era una basura, que era una mierda, que me fuera para Perú o Bolivia porque allí habían calumbrientos”. Estas duras palabras pronunció Sergio Hormázabal, un soldado conscripto del ejército quien junto a su compañero, Maximiliano Martínez, se fugaron de la Escuela Militar, donde, acusan, sufrían de abuso psicológico y humillaciones constantes.

Según la información obtenida por Bío Bío Radio, los jóvenes habrían escapado el 15 de mayo y, a través de recursos de amparo pedidos por sus madres y otorgados por la Corte de Apelaciones de Santiago, realizaron la denuncia oficial: múltiples abusos sufridos durante una campaña de instrucción.

“Me decían que era una basura, que era una mierda, que me fuera para Perú o Bolivia porque allí habían calumbrientos”.

Hormázabal reveló también que, durante su estadía, comenzó a sentir un dolor intenso en la ingle que no le permitía hacer sus ejercicios rutinarios. Al percatarse de que el dolor no cesaba, decidió comunicarse con su superior, quien le respondió que “se aguantara”. Con el paso de los días, la dolencia se incrementó y, al no poder realizar sus actividades físicas rutinarias, las descalificaciones también aumentaron.

“Toda esta huéa es por el guatón Hormázabal”, se lee en el recurso de amparo del soldado, quien también acusó que sus superiores pusieron en contra suyo al resto de los reclutas, quienes debían “pagar” lo que le ocurría al joven con mayor actividad física. En consecuencia, el resto de sus camaradas se encontraban molestos y comenzaron a castigarlo por cuenta propia: patadas en el piso, basura dentro de su carpa y otras situaciones humillantes que fueron permitidas por el oficial a cargo de la unidad.

A raíz de la denuncia, la Fiscalía Militar inició una investigación interna, pero también acusó a ambos soldados de “deserción”, un hecho grave para la institución que puede ser penado con arresto militar en su correspondiente cuartel por un tiempo de 61 a 541 días, sin privación de libertad.

(…) El resto de sus camaradas se encontraban molestos y comenzaron a castigarlo por cuenta propia: patadas en el piso, basura dentro de su carpa y otras situaciones humillantes que fueron permitidas por el oficial a cargo de la unidad.

A su vez, el ejército emitió un comunicado para transparentar lo ocurrido y confirmaron la evasión de los oficiales y una indagatoria interna para aclarar las circunstancias de la fuga. El informe busca comprobar que se hayan cumplido los protocolos de “buen trato” hacia los uniformados y corroborar que hayan realizado la denuncia de los supuestos abusos por el conducto regular correspondiente.

Actualmente, el caso todavía se encuentra en investigación y en estos días se espera la decisión final decisión final que dictaminará el futuro de los hombres, y se espera que se aclaren estas graves denuncias que cuestionan el funcionamiento de los servicios dentro de los regimientos militares.

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