Editorial: Política y violencia, una realidad latinoamericana

Editorial: Política y violencia, una realidad latinoamericana

Por los editores de la sección Política

La política en Latinoamérica no está bien. No es un tema que haya partido hace un par de años cuando en varios países tomaron la mala decisión de subir unos impuestos, ni mucho menos hace un año, al no tomar medidas pertinentes, y eficientes, para evitar que un virus impidiera continuar con nuestras vidas, tal como estábamos acostumbrados.

No, la política latinoamericana está al debe desde hace mucho tiempo. Mientras se sigan reeligiendo autoridades que, de alguna u otra manera, están relacionadas con fraudes al Estado y corrupción; o votando por candidatos extremistas, quienes no le toman el peso al contexto sanitario, la política y la violencia seguirán siendo temas que van de la mano. Porque no solo destruir propiedad pública es violencia, el no hacer lo mejor por tu pueblo también lo es.

Lo que es peor es que estos problemas no se remontan solo a malas gestiones, sino que también a conflictos de interés; el crimen a gran escala existe cada vez más en torno al escenario político diario de los países de habla hispana, donde no necesariamente los criminales visten de traje.

Recientemente fueron los ataques terroristas en Perú, cuando el remanente, Sendero Luminoso, llevó a cabo una acción que terminó con la vida de 16 personas ad portas de las elecciones presidenciales. Además, este miércoles se conoció la noticia donde, en un acto de campaña, asesinaron con armas de fuego a plena luz del día, y a sangre fría, a Alma Barragán, una candidata a alcaldesa en el estado de Guanajuato, México.

Y si retrocedemos unos años, en Brasil, el actual presidente Jair Bolsonaro fue apuñalado en el abdomen mientras hacía un acto de campaña.

Estas situaciones se dieron relativamente cercanas entre sí y parece que solo fuera cosa de tiempo para que estos actos se expandan a más países, donde se pone en peligro a gente con familias y seres queridos, por el hecho de no estar de acuerdo con la autoridad o con la clase política en general.

Solo queda preguntarse ¿Qué tan lejos estamos de que una situación así se dé Chile?

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