A cinco días desde el inicio de la tregua: los movimientos de EE.UU en Medio Oriente

A cinco días desde el inicio de la tregua: los movimientos de EE.UU en Medio Oriente

Entregar 75 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza y reabrir la embajada en Jerusalén fueron los principales anuncios del secretario de Estado, Antony Blinken, durante su visita a Israel, el primer paso para intentar recomponer las tensas relaciones tras el gobierno de Donald Trump.

Por Sara Sorza

Mientras los palestinos retornan a sus casas enterradas bajo escombros luego de 11 días de bombardeos entre Israel y Hamas, el grupo islamista que controla la Franja de Gaza, los movimientos diplomáticos para mantener la tregua se desarrollan entre las naciones en disputa y las potencias medidoras del conflicto – o aquellas que quieren volver a serlo – como Estados Unidos.

La visita del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, a la zona del conflicto durante la jornada de ayer, fue la primera de una autoridad estadounidense a Israel luego del mandato de Donald Trump. Contrario a lo que se esperaba fueran encuentros protocolares, las reuniones estuvieron marcadas por anuncios que tienen al acercamiento con ambas partes y a marcar una diferencia con la administración anterior.

El líder de la diplomacia de EE.UU durante su encuentro con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo que buscará el desbloqueo de 75 millones de dólares desde el Congreso para recomponer los daños de los ataques armados en la franja palestina y anunció la reapertura del consulado en Jerusalén que se clausuró hace dos años bajo el gobierno de Trump.

En su recorrido también visitó a Mahmud Abas, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el presidente egipcio, Abdul Fatah Al Sisi, y Abdalah II de Jordania.

Un intento de reposicionamiento

Si bien durante las jornadas de conflicto parte de la comunidad internacional criticó el actuar poco claro de Estados Unidos para pedir el cese de la hostilidad y la “actividad diplomática entre bastidores”, la presencia de Blinken en Medio Oriente es un mensaje directo.

Para el analista internacional, Guido Larson, “es una forma de mostrar que se están tomando su rol multilateral muy en serio”. Además, es la confirmación de lo prometido por Joe Biden durante la primaria demócrata y los debates eleccionarios de “situar a Estados Unidos en el plano internacional, volver a tomar responsabilidad en torno a cierto tipo de temas y liderar. Es un intento de reposicionamiento”, dijo.

Aunque restablecer la confianza no es un camino sencillo. “Un mediador en teoría debiese ser neutral y tener el respaldo de ambas partes, pero al mover la embajada a Jerusalén, ese nivel de neutralidad lo perdieron”, explicó a Cooler el cientista político y profesor adjunto del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica, Francisco Vicencio.

Por eso ahora EE.UU se tienen que centrar en obtener el reconocimiento de los involucrados, especialmente de los palestinos lo que para Larson representa un llamado de alerta para Israel porque ya no será lo mismo que cuando estaba Trump.

Eso desde el punto de vista de la política exterior, pero la escala de violencia también tuvo sus consecuencias para la política doméstica estadounidense. Con los anuncios “Biden está reconociendo que hay sectores dentro de su propio partido que cada vez tienen menos excusas para justificar el comportamiento israelí”, aseguró Larson.

A eso se suma que un sector de los electores demócratas critica el ataque al pueblo palestino y el presidente “no puede hacer oídos sordos de esa demanda ciudadana”.

La reconstrucción de Gaza

Los 11 días de enfrentamientos dejaron 13 israelíes y 232 palestinos muertos, entre ellos 65 niños, 39 mujeres y 17 ancianos. Además se contabilizaron 1.900 heridos según el ministerio de Salud palestino.

Fuente: El País

Con los pocos centros de salud disponibles colapsados y sin los servicios básicos totalmente restituidos, los habitantes de la Franja de Gaza retornaron a lo que queda de sus hogares y lugares de trabajo e intentan iniciar un proceso para volver a una “vida normal”.

“Cuando comienzan estos tipos de ataques a la población civil es muy difícil evaluar el daño porque hasta el día de hoy se siguen encontrando personas en los escombros y los palestinos están con palas y rastrillos limpiando”, contó el integrante de la Unión General de Estudiantes Palestinos (UGEP), Maher Pichara.

Según el viceministro palestino de Obras Públicas, Yusuf Sarhan, para comenzar la rehabilitación de las casas e infraestructura básica se necesitan 150 millones de dólares y varios años para recomponer la ciudad. Sin embargo, teniendo en cuenta el bloqueo que sufre la zona por parte de Israel y Egipto es complejo lograrlo.

Además, Pichara indicó que se hace aún más difícil por el contexto de pandemia y porque “cada dos o tres años se bombardea a Gaza, entonces la zona no ha dejado de recuperarse nunca. Gaza no cuenta con los recursos para hacer una construcción de sus ciudades porque se encuentra bajo ocupación y porque Israel se ha negado hasta el día de hoy a cumplir el derecho internacional y a dejar de cometer crímenes de guerra”.

Por el momento, la ayuda humanitaria comienza a llegar lentamente mientras se mantiene el levantamiento del bloqueo para algunos productos y actividades como la pesca.

A mediano plazo, la reconstrucción – que depende de la inyección económica como la que comprometió Estados Unidos – debe enfrentar tres desafíos principales según el análisis de Francisco Vicencio: primero, evitar que el dinero de desvíe a Hamas porque “eso lo único que generaría sería aumentar el bloqueo por parte de Israel para evitar que los recursos lleguen”.

Segundo, afrontar la crisis humanitaria porque “pese a que la escalada fue bastante breve, fue muy intensa” y, por último, “hacer esta paz más o menos duradera para que no merme el proceso de reconstrucción” porque ahora que las armas han callado, la principal pregunta es hasta cuándo.

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