Movilizaciones y represión sin tregua en una Colombia paralizada por las protestas

Movilizaciones y represión sin tregua en una Colombia paralizada por las protestas

A 14 días de iniciadas las manifestaciones, estas no parecen próximas a finalizar. 

Por Francisca Moya

El panorama en Colombia está complicado. La paralización nacional que lleva 14 días, la muerte de un joven manifestante, el derribo de la estatua de un conquistador, y un diálogo infructuoso son algunos de los hechos de la última semana en un estallido social en que han muerto más de 40 personas y otras 1.500 heridas por la represión policial y las movilizaciones.

El paro prosigue

El presidente del país cafetero, Iván Duque, se reunió el lunes con el Comité Nacional de Paro, la agrupación ciudadana que encabeza las movilizaciones. En el encuentro se buscó “diseñar acuerdos y soluciones en beneficio del país y que logremos, en consenso, respuestas rápidas y necesarias para el beneficio de los colombianos”, indicó el mandatario en Twitter.

Tras tres horas de conversación no las partes no llegaron a acuerdos y los miembros del Comité anunciaron la realización de una nueva huelga nacional para el miércoles, la tercera desde el comienzo de las protestas por la reforma tributaria que anunció el gobierno y las críticas a su gestión de la pandemia.

“No hubo empatía del gobierno con las razones, con las peticiones que nos han llevado a este paro nacional. No se ha mostrado empatía con las víctimas de la violencia que se ha ejercido de forma desproporcionada contra los manifestantes”, comentó al terminar el diálogo el miembro del Comité Nacional de Paro, Francisco Maltés.

En cualquier caso, el Alto Comisionado para la Paz del gobierno, Miguel Ceballos, dijo que esta reunión tuvo un carácter exploratorio y fue solo el punto de partida de posteriores encuentros que buscarán aplacar la crisis.

Ocho disparos

El pueblo colombiano está de luto por la muerte de Lucas Villa, un joven manifestante de 37 años que participó la semana pasada de una protesta pacífica en la ciudad de Pereira. Fue en ese momento que el estudiante de Ciencias del Deporte fue impactado por ocho balas.

Tras estar seis días en estado crítico, Villa falleció en el Hospital Universitario San Jorge y se convirtió en el símbolo de una de las peores crisis sociales que ha atravesado el país en las últimas décadas, con 42 muertos, uno de ellos uniformado, y sobre 1.500  heridos entre policías y civiles.

Cuando fue acribillado, Villa bailaba y motivaba a los manifestantes que rechazaban la reforma tributaria y la brutalidad policial en la ciudad de Pereira . “Conversé con Mauricio, su padre, que sea esta la oportunidad para unirnos y manifestar nuestro rechazo a la violencia. A los responsables todo el peso de la ley”, escribió Duque en redes sociales al dar el pésame a la familia.

Se han recibido denuncias en varios lugares del país en contra de hombres armados que actúan por proceder de manera desmedida en contra de los manifestantes. El mandatario pidió a la autoridad policial aclarar las circunstancias del ataque y encontrar a los culpables. Organismos defensores de los derechos humanos criticaron la actuación de las fuerzas del orden.

Cayó Jiménez 

Indígenas pertenecientes a la comunidad misak, derribaron la estatua del colonizador español que fundó la capital colombiana, Bogotá, Gonzalo Jiménez de Quesada. El monumento quedó en el suelo y con un brazo roto mientras la etnia ondeaba sus banderas.

“Fue históricamente el más grande masacrador, torturador, ladrón y violador de nuestras mujeres y nuestros hijos”, plantearon miembros de la etnia. Mientras que Felipe Buitrago, ministro de cultura, rechazó el acto en forma tajante. 

El analista internacional Guillermo Holzmann explicó a Cooleruai qué se puede esperar del complejo escenario:

Guillermo Holzmann, analista internacional.

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