Editorial: La Superliga nació muerta

Editorial: La Superliga nació muerta

Por: Equipo Sociedad

El lanzamiento de la Superliga europea ha sido la última gran polémica del fútbol moderno. La idea de generar una nueva competición continental con los grandes equipos del Viejo Mundo indignó a muchos.

Distintas instituciones, periodistas y leyendas de este deporte mostraron su rechazo a esta operación que encabeza el controvertido Florentino Pérez, presidente del Real Madrid de España. Pero el golpe más fuerte a la mesa lo dieron a quienes pertenece y a quienes se debe la esencia de este espectáculo: los hinchas.

Además del cuadro merengue, esta competición tuvo en sus orígenes al F.C. Barcelona, Atlético de Madrid, Manchester United, Manchester City, Chelsea, Liverpool, Tottenham Hotspur, Arsenal, Juventus, Inter de Milán y A.C. Milan, considerándose a estos como los clubes fundadores, a los que se le sumarían 4 elencos más como invitados. Cuarenta y ocho horas después de su lanzamiento, solo quedan dos de estos doce equipos: Real Madrid y Barcelona.

El pasado martes los representantes de esta nueva competencia anunciaron que se suspendería el inicio temporalmente, pero que confiaban en que sus intenciones están dentro de todas las normas legales y que sería lo mejor para el deporte rey. Antes, Pérez ya había exclamado que con este proyecto buscaban “salvar al fútbol” y que los jóvenes se están desencantando de la actividad, lo que tuvo una respuesta fuerte y clara en las siguientes horas, demostrando, una vez más, que este dirigente tiene nula conciencia de la realidad. 

Los primeros en movilizarse fueron los hinchas de los elencos ingleses, quienes protestaron en las afueras de los estadios y oficinas de los clubes participantes. El grito de lucha era claro: “El fútbol es de y para los hinchas”. De a poco se comenzaron a asomar los demás y en todo Europa había un consenso claro de rechazar esta nueva liga.

Previo a la movilización de las barras, tanto la UEFA como la FIFA condenaron tajantemente este nuevo proyecto. Amenazaron con sanciones duras tanto a los clubes como a los jugadores que participaran, dejándolos fuera de toda otra intervención en las ligas nacionales, copas y competiciones por las selecciones de cada país. Aun así, los fundadores seguían con la misma intención de lograr la Superliga, que en palabras del ex futbolista portugués, Luis Figo, “tiene de todo menos de súper”.

Lo único que logró que ya diez de las doce instituciones abandonaran el barco fue la genuina y apasionada reacción de los hinchas, quienes demostraron que todavía tienen poder y voz. Cuando muchos creían que el actual escenario del fútbol realizándose hace ya casi un año sin público, era una señal de que los equipos ya no dependían de los hinchas, estos dieron una señal nítida de lo contrario. La Superliga está, a casi dos días de su lanzamiento oficial, demostrando que es una idea descabellada, que hasta generó aplausos a la FIFA y la UEFA, cuyo prestigio lleva años en el suelo por los casos de corrupción. 

La Superliga nació muerta, sólo falta que Florentino se dé cuenta. 

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