Sexo alcohol y drogas: el tabú que rodea la vida de los artistas

Sexo alcohol y drogas: el tabú que rodea la vida de los artistas

Para muchos artistas —sobre todo músicos— del siglo pasado, significó un estilo de vida. Sin embargo, el ambiente que rodea a este rubro ha cambiado en las últimas décadas.

Por: Marianne Mathieu

El estereotipo que gira en torno a músicos, actores y artistas en general, se apoya en una imagen de excesos, sobredosis y fiestas; pero actualmente, en un país donde la mayoría de los artistas no pueden vivir solo de su arte, la realidad es muy distinta.

La vida bohemia es un estilo que se asocia con el arte, la cultura y la música. Este concepto se utiliza para referirse a aquellas personas que viven de manera diferente a las normas sociales establecidas. En décadas anteriores, esto se reflejaba en intérpretes que, además de dedicarse a su rubro artístico, se caracterizaban por el excesivo consumo de drogas y alcohol.

Actualmente, más allá de la pandemia sanitaria, la generación de artistas jóvenes que domina el escenario nacional no se caracteriza por tener un aspecto bohemio. Si bien, en la sociedad chilena se ha popularizado el consumo de marihuana y alcohol —según el Informe Mundial de Situación sobre el Alcohol y Salud 2018 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los chilenos consumen 9,3 litros de alcohol puro per cápita—, la ingesta de estas sustancias no es preocupante en el círculo de los artistas.

El cantante del grupo Moral Distraída, Abel Zicavo, mencionó que “cuando partimos, todas las tocatas eran una fiesta, pero eso ocurre para casi todas las bandas que logran llevar público, pero después ya no, es un trabajo. No hay drogas ni alcohol antes de subirse al escenario. Después de terminar la tocata, en general, uno se va a dormir”.

Con relación a la marihuana, Zicavo reconoce que está presente, pero al igual que en el resto de la sociedad. “Los artistas que consumen lo hacen con más cuidado, porque son personas más atentas a sus cuerpos y a sus emociones, entonces nos cuidamos harto. Las exigencias han cambiado y por lo mismo nos cuidamos más”, agregó.

Con el cambio de la sociedad también hay una evolución en la industria del arte. Se deja de admirar la imagen del hombre cisgénero, rockero, blanco y con el pelo largo que consume drogas. El estilo musical sigue vivo; son los intérpretes los que cambian.

Respecto al consumo de drogas en la población chilena, el guitarrista de la banda de rock “Devil Presley”, Tommy Presley, manifestó que “el acceso a drogas es bastante sencillo de lograr. Está el estereotipo de caer el alcoholismo y los excesos, pero eso se da básicamente solo si tú no tienes claro qué es lo que quieres lograr”.

El humorista Ernesto Belloni —más conocido por su papel de Che Copete—, confirmó el fenómeno. “Lo que pasa es que hoy todo el mundo tiene acceso a drogas. Chile no sé si será proveedor o un pasillo, pero entra mucha droga y es fácil conseguirla, hay acceso. Entonces no cuesta mucho caer en el juego”, dijo.

La periodista de TVN Carolina Gutiérrez mencionó que la adicción a las drogas puede ser más común en cantantes a raíz de la soledad que conlleva la industria de la música.

“Más que por carrete, es una consecuencia de un trabajo que, si bien está lleno de luces y fama, es muy solitario. Todos —o la gran mayoría— viaja meses de gira ausentándose de sus afectos y familias, llegando cada noche a su hotel solo. Un escape muchas veces lo encuentran en drogas, alcohol, fiestas y rodearse de gente que idolatra su imagen”, afirmó Gutiérrez.

Tal como se encuentran personas con problemas de adicción en diferentes rubros y profesiones, en el ambiente de las artes también existen, pero el tabú del “sexo, drogas y rock ‘n roll” no es más que una fábula.

Carretes en pandemia

En las últimas semanas han hecho noticia artistas jóvenes como Kidd Tetoon y Camila Gallardo, quienes han sido descubiertos en fiestas clandestinas.

Estos incidentes generan polémica debido a quienes los protagonizan, pero yendo al fondo del asunto, son los jóvenes en general quienes se ven envueltos en estas situaciones, excluyendo si son reconocidos o no.

Para Ernesto Belloni esto se debe a que “la juventud ya lleva encerrada más de un año, están un poco desesperados, y los jóvenes tienen la necesidad de las fiestas y los carretes. Se sacan la cresta estudiando y trabajando, entonces su única distracción es el carrete y ahora ha tocado que se hacen públicos estos cabros porque son músicos y son más conocidos”.

No todos los artistas son un hueso santo respecto al consumo de sustancias ilícitas, pero, tal como mencionó Abel Zicavo, no es algo exclusivo de la industria. “Yo creo que aquí hay un imaginario arraigado de hace 50 años y que todavía sigue estando; del rock ‘n roll, drogas y fiesta, y eso ya no corre tanto realmente como exclusivo del mundo del arte”, expresó el cantante.

Carolina Gutiérrez, afirmó que esto “es parte del mito de que ser artista o músico debe estar acompañado de esa chapa. Seguramente falta mucho para que no siga siendo un sinónimo, pero creo que si se pudo con la gente tatuada —antes tatuarse era sinónimo de preso o delincuente—, también se puede terminar este mito. Hoy no solo hay más conciencia del daño, también hay más responsabilidad”.

Kidd Tetoon publicó en Instagram su defensa

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