Gabriela Mistral: un legado que comienza

Gabriela Mistral: un legado que comienza

Este miércoles 7 de abril se conmemora el natalicio de la pedagoga, diplomática y poetisa chilena reconocida a nivel mundial por su rol social y cultural, con una herencia que continúa presente en el país.

Por Rocío Fonseca Llach

De perfil, seria, con pantalones anchos, una camiseta y un pañuelo verde en el cuello signo de la lucha por el aborto libre, con la mano alzada sosteniendo la bandera patria pintada de negro como un símbolo de manifestación ante las demandas sociales de un país que despertó. Así es representada en distintos murales del país Gabriela Mistral, quien para muchos sería actualmente una “constituyente perfecta” por su conciencia social, defensa acérrima de la educación pública, de la diversidad sexual, el feminismo, ecologismo y la igualdad.

Lucila de María Godoy Alcayaga nació el 7 de abril de 1889 en Vicuña, Coquimbo, donde comenzó su amor y pasión por la pedagogía y la literatura, lo que años después la llevó a autodenominarse “Gabriela Mistral” en homenaje a sus poetas favoritos, el italiano Gabriele D’Annunzio y el occitano Frédéric Mistral.

La diplomática dedicó parte importante de su vida a mostrar la relevancia de temáticas relacionadas al medio ambiente, las raíces y la importancia de los pueblos originarios en la nación, sobre todo en zonas como Magallanes donde luchó y defendió a los indígenas que fueron explotados a manos de extranjeros.

Con su sensibilidad logró mostrar la realidad nacional través de sus escritos y según afirma el profesor de filosofía y máster en ciencias sociales, Hugo Finola, Mistral representa una voz profunda de Chile y América, porque “captó elementos esenciales del pueblo, de la cultura, del paisaje, incluso de la historia, los nombró y, cuando fue necesario, los denunció”.

Debido a su compromiso, pensamiento social, político y su trabajo poético fue galardonada en el extranjero con el Premio Nobel de Literatura en 1945, consagrándose como la primera iberoamericana y la quinta mujer a nivel mundial en recibir este trofeo y honor.

En Chile, seis años después, en 1951, recibió el Premio Nacional de Literatura, lo que, para las Mistralianas, grupo feminista que defiende la dimensión poética, educativa y subversiva de la literaria, refleja la falta de importancia y valorización a nivel nacional de la labor y aporte de la poetisa a la cultura mundial.

Asimismo, el profesor, licenciado en ciencias políticas y máster en historia, Franco Galiani, manifiesta que nunca se va a rescatar en su totalidad la importancia de esta ícono de la literatura y educación, “porque hay un prejuicio de su imagen y concepto”. Además explicó que “cuando se habla de legado, se apunta a una herencia rica, diversa y múltiple”.

Sin embargo, a más de 63 años de su partida, su trayectoria se ha visibilizado en distintos elementos que hoy llevan su nombre o imagen como un símbolo nacional: el billete de cinco mil pesos, los monumentos, estatuas y murales a lo largo del país, como también museos y centros culturales como el “Gabriela Mistral” (GAM), ubicado en la capital.

Un legado creciente

Mistral desde joven recorrió el país, conoció diversas realidades, se dedicó a chilenizar y educar en distintas comunas de Chile donde su trabajo sigue vivo y cada vez se le da mayor relevancia, incluso fue un signo de lucha en el estallido social de 2019.

Su trascendencia y valor se debe a que “la profundidad de su obra necesita tiempo para ser reconocida”, aseguró la doctora en literatura, Norma Alcamán, para quien la poeta es la mujer más destacada en la historia de Chile.

Lucila de María Godoy Alcayaga murió el 10 de enero de 1957 en Nueva York, Estados Unidos. Hoy, leer y analizar sus obras permite pensar a Chile de manera diferente y respetar su ilusión de continuar en la historia: “Que me perdonen la vanidad de este deseo de no ser olvidada”.

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