La realidad de los feriantes en pandemia: algo mucho más complejo que el dilema del delivery

La realidad de los feriantes en pandemia: algo mucho más complejo que el dilema del delivery

El riesgo de contagio y la caída en sus ingresos son otras de las dificultades que han tenido que sortear quienes viven de las ferias libres. 

Por María José De la Barra

En el marco de la suspensión del permiso temporal de desplazamiento para este fin de semana, la subsecretaria de Salud, Paula Daza, informó que –pese a la limitación– se podrán adquirir productos tanto en ferias libres como en supermercados, pero solo por delivery

Ante la medida, el presidente de la Confederación de Ferias Libres, Froilán Flores, aseguró que solo un 5% de los puestos puede vender por reparto, lo que generó polémica y repuso en la agenda la realidad de los feriantes en pandemia.

“Nosotros hace más de un año que estamos resistiendo, que estamos haciendo un esfuerzo para seguir funcionando y poniendo a disposición del público los productos. Somos como el personal de salud, no hemos bajado los brazos”, dijo Arturo Guerrero, agricultor y vocero de La Vega Central. 

El comerciante planteó que el rubro de la alimentación ha trabajado exhaustivamente en la mesa que creó el exministro de Agricultura, Antonio Walker, para que no haya desabastecimiento: “Nos hemos reunido hasta dos veces por mes con los transportistas, los productores, los supermercados, la logística y  todos los que tienen que ver con poner a disposición del público los productos frutícolas, hortícolas, carnes y lácteos”, explicó.

La Confederación Gremial Nacional de Organización de Ferias Libres, Persas y Afines (ASOF) realizó cursos para ayudar a los feriantes a entregar una atención que cumpla con la normativa sanitaria y no ponga en riesgo a compradores ni vendedores. 

Arturo Gaona, expresidente de la feria Los Molineros de Peñalolén, fue uno de los que asistió a estos cursos. “Yo me capacité porque es fundamental que nosotros nos cuidemos y cuidemos a la clientela, tenemos que ser responsables”, opinó. 

Para él, la pandemia no ha sido algo negativo, sino que -por el contrario- siente que los ha favorecido: “Hemos tenido duras pérdidas económicas, aunque cuando cerraban los supermercados la gente concurría a la feria, ellos prefieren venir para acá porque es más personalizado, conversamos con ellos, es otro tipo de atención. Perdimos un poco de plata, pero hemos ganado mucho en preferencia”.

A diferencia del feriante, Verónica Córdova, quien filetea pescados en la feria El Llano de Coquimbo, aprecia que el panorama es muy diferente: “Para mí ha sido un período malísimo porque perdí mi pega. Ahora los puestos los están atendiendo los dueños, ya no hay plata para los asistentes así que todos nos fuimos para la casa. Si no fuera por el IFE y por los pololitos que hago en la feria, yo estaría en la calle”.

El riesgo no solo es económico

Pese a que la mayoría de la población inició el confinamiento en marzo de 2020 para resguardarse del coronavirus, los 340 mil feriantes del país debieron continuar sus labores. Esto significó que, además de ver mermas en sus ingresos por la reducción en las ventas, tuvieron que enfrentarse a un riesgo constante: el contagio. 

En la feria de Los Molineros el inicio de la pandemia se vivió con mucho temor. “Al principio era un miedo terrible, en la primera manada -así es como Gaona se refiere a la primera ola de contagios- se nos murieron cinco compañeros que eran viejitos y todavía los sentimos. En ese momento no hallábamos qué hacer, teníamos que seguir luchando, pagando las deudas. Lo pasamos súper mal”, contó.

El mismo Arturo Guerrero fue uno de los casi 950 mil casos de Covid-19 que se han registrado en Chile a la fecha. Para él, la enfermedad hizo que su forma de pensar y valorar la vida cambiara por completo: “Fueron cinco días en los que solo quería morirme. La joyita -así llama a su esposa- me acompañó en todas, yo ya había perdido a mi sobrina, mi cuñado y mi hermano en menos de seis meses. Pero, a pesar del malestar y las pérdidas económicas, me volví a levantar y con más ganas de trabajar y superar a este bicho”, relató.

 Así, ¿es posible hacer delivery?

Para Córdova este servicio no es imposible, pero significa incurrir en costos que ahora no se pueden cubrir. “Hemos perdido tanto que contemplar auto para reparto no es muy viable. Aparte no están dando permisos para salir. Entonces, ¿cómo se mueve la persona que tiene que entregar las cosas? porque los dueños no van a dejar los puestos tirados para ir a repartir”, dijo.

Gaona relata que en Los Molineros ya hay compañeros que emprendieron el reparto a domicilio. Sin embargo, en la mayoría de los casos esto no funcionó, ya que se recibían pagos a 40 días, los feriantes no tenían el dinero para adquirir maquinarias que mantuvieran los productos en frío ni para contratar a un trabajador que se dedicara especialmente a eso y se tenía que habilitar un espacio extra en sus hogares como bodega. 

Sin embargo, en La Vega aplican el sistema de reparto desde hace varios meses y, en algunos casos, sin costo extra. “Nosotros ahora entregamos un servicio adicional en el que enviamos los productos al mismo valor a la gente que no pueden venir por fuerza mayor. Para el resto de las personas sí tiene un adicional”, informó Guerrero.

Respecto de las declaraciones de Daza, el vocero de La Vega llamó a “no dramatizar”, puesto que solo serán dos días y no habrá nadie sin verduras: “La gente está viniendo ahora a comprar, se están adaptando. Esto no es para cortarse el cogote, porque la gente que no alcanzó a comprar se va a hacer un arroz con huevo y se acabó el problema”.

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