Hasta pronto, general

Hasta pronto, general

El Consejo de Monumentos confirma el retiro de la estatua del general Manuel Baquedano, que ha sido pintado, dañado y epicentro de las protestas desde el estallido social.

Por Francisca Moya

El Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) resolvió en forma unánime retirar la estatua del general Manuel Baquedano, que encabezó las tropas chilenas en la guerra del Pacífico, para restaurarla sin establecer si permanecerá en la plaza Italia, llamada desde el estallido social como “plaza dignidad”.

El organismo se reunió en su primera sesión del año después de visitar en la tarde del martes el lugar para realizar trabajos con expertos e incluso utilizar una grúa y evaluar el nivel de daño que presenta el monumento, que ha sido el epicentro de las manifestaciones que se han producido desde el estallido social que comenzó en octubre de 2019.

El episodio más reciente ocurrió esta semana durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer (8M), cuando un grupo que vestía overoles blancos intentó debilitar la estatua utilizando sierras eléctricas, cuerdas y otras herramientas, para derribarla. Asimismo, un par de días antes, en las manifestaciones contra el proyecto de militarización de la Araucanía,  desconocidos prendieron fuego a la estructura.

Durante el último año la estatua de bronce y su pedestal han sido dañados y reparados decenas de veces. Para unos el destrozarla puede simbolizar la lucha que protagonizan día a día en esa zona quienes buscan cambios de fondo en el país, mientras que para otros la defensa de la misma es sinónimo de patriotismo y quienes le agreden cometen una falta de respeto hacia un general protagonista en la historia de Chile.

Para el diputado de Renovación Nacional Eduardo Durán, el foco debe estar puesto en quienes intentan destruir el monumento y no en trasladarlo. “Aquí no es una preocupación por lo material de la estatua, es lo que representa para la historia de Chile y para el Ejército. Si la decisión [del CMN] está relacionada con reparaciones al monumento, está bien. Pero que no signifique que el Estado está cediendo al vandalismo y a la delincuencia. Porque la señal que se aprecia es de debilidad ante el vandalismo”.

Según el historiador y profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Wilson, para la gente el monumento de Baquedano representa a la república y por lo tanto, para un grupo específico y minoritario de ideario anárquico nihilista provoca el querer derribarla y quemarla.

“Vender el sillón de don Otto”

En cambio, el diputado de Revolución Democrática, Giorgio Jackson, declaró a radio Cooperativa “no entender la obsesión de las personas con las estatuas al punto que las valoran mucho más que las vidas humanas”.

Además, el parlamentario se plantea un tema que pareciera que no ha sido analizado, cuando dice que que  la estatua “obviamente podría resguardarse de mucha mejor manera en un museo y así evitar el absurdo gallito que vemos todos los viernes”.

A juicio del diputado demócratacristiano Gabriel Silber, “cambiar el monumento será como vender el sillón de don Otto. No cambiarán mucho las cosas en Plaza Italia”.

La estatua ha sido pintada decenas de veces a raíz de las manifestaciones, convirtiéndose en una lucha constante entre el pueblo por destrozarla y las autoridades por mantenerla. Incluso, en una ocasión a propósito de eso, el Consejo de Monumentos Nacionales ya había evaluado la necesidad de reubicarla, pero optaron por no hacerlo.

Se suma el hecho de que el 6 de marzo el Ejército difundió por Twitter un comunicado en el que catalogó de “cobardes, desadaptados y antichilenos” a quienes intentaron derribar el monumento. Sus palabras fueron rechazadas en toda la oposición y varios precandidatos presidenciales pidieron la renuncia del comandante en jefe de la institución por “deliberación”.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: