Mucho más que cifras: las mujeres que perdieron su vida a manos de hombres en 2020

Mucho más que cifras: las mujeres que perdieron su vida a manos de hombres en 2020

Foto: Coordinadora 19 de Diciembre

Cientos de manifestantes se reunieron esta semana en las principales plazas y lugares céntricos de sus localidades para protestar contra la violencia de género y los femicidios que ocurren en Chile. Uno de los principales gritos fue: “Justicia por las compañeras caídas”, las asistentes denunciaron que la mayoría de los victimarios han quedado impunes.

Según organizaciones feministas, este año 57 mujeres fueron asesinadas en Chile con violencia de género. El gobierno indica que los femicidios llegaron a 42.

Por Nicole Beretta N.

“Vivas nos queremos”, fue la consigna que más se repitió entre la muchedumbre y las diversas performances de las manifestantes, frase que las adherentes al movimiento feminista difunden a diario en redes sociales.

Y es que la cifra de crímenes de esta índole no ha disminuido a 10 años de que se incluyera el delito de femicidio en el código penal. De hecho, los delitos han aumentado superando las 300 mujeres asesinadas por un hombre con violencia de género, según datos del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (Sernameg).

“Femicidio en Viña del Mar: víctima había denunciado violencia intrafamiliar el mismo día que fue asesinada” (Elsa Muñoz); María Isabel Pávez, la joven víctima de un nuevo femicidio en Chile”; “PDI indaga presunto femicidio con posterior suicidio en La Calera”, son algunos de los titulares de medios en el presente mes sobre asesinatos de mujeres en manos de hombres en el país, y es que según el Sernameg, al 29 de diciembre se registran 42 femicidios consumados y 149 frustrados, cifra que difiere con los registros de organizaciones feministas.

Movilización el 30 de diciembre en la denominada “Plaza de la Dignidad”/ Foto: @feministasprovidencia

La Corporación Miles y la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, contabilizan hasta la fecha 57 femicidios, el último caso -según registros de las agrupaciones- es el de Amanda Andrade, chilena de 89 años que fue encontrada muerta en la localidad de Llanquihue, región de Los Lagos, con múltiples heridas atribuibles a terceros, el presunto homicida sería su hijo de 53 años, quien se suicidó al día siguiente.

El conflicto es sistémico

Sobre las medidas de prevención de delitos de esta índole, Isadora Castillo, integrante de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres y licenciada en Antropología, afirmó que a pesar de la masividad y visibilidad que ha conseguido el movimiento feminista en los últimos años “en Chile no existen políticas públicas ni leyes que apunten a la prevención y a la erradicación de la violencia contra la mujer. Apenas hay leyes que sancionan la violencia y sabemos que estas leyes tampoco se cercioran de eso”.

Isadora Castillo Chaín: antropóloga de la Universidad de Chile y parte de la coordinación nacional en la Red Chilena Contra la violencia Hacia las Mujeres

Asimismo, Castillo planteó que como organización en múltiples ocasiones han denunciado que las policías no protegen a las mujeres, que no hacen las pericias correspondientes a los crímenes contra mujeres y que los tribunales de justicia tienen una mirada sexista cuando se tratan delitos contra mujeres. La representante indicó que por esto “nuestras acciones apuntan mucho a responder a una institucionalidad que repite una y otra vez los mismos errores y que no se ajusta al derecho internacional sobre violencia contra las mujeres”.

En esa línea, Castillo recalcó que las agresiones contra las mujeres son un hecho continuo que forma parte de un problema cultural que se manifiesta en diversos espacios.

Isadora Castillo llama a desnaturalizar prácticas ligadas a conductas femicidas

En relación a 2020, la antropóloga destacó que, según los análisis realizados por la entidad feminista que tiene una trayectoria de 30 años, constataron un aumento en la violencia hacia las mujeres, “no solo en cuanto a femicidios y violencia física, sino que también considerando la precariedad laboral de las mujeres, los trabajos de cuidado, el deplorable acceso de atención gineco obstétrica, la violencia en línea, entre otras”.

En contraparte, desde la cartera de Mujer y Equidad de Género, la ministra Mónica Zalaquett, en el marco de la conmemoración del primer Día Contra el Femicidio en Chile el pasado 19 de diciembre, anunció el acuerdo de un convenio para la entrega de pulseras de emergencia con el motivo de apoyar a mujeres que sufren violencia de género, una de las últimas medidas que se han ejecutado desde el gobierno en esta materia.

En la instancia, la titular del ministerio indicó que “estamos haciendo una inversión inédita, un millón de dólares en prevención. Para nosotros es tremendamente relevante que las mujeres crean en el sistema y se sientan seguras”. Sin embargo, organizaciones sociales han realizado diferentes intervenciones para interpelar a Zalaquett: denuncian faltas de acciones y pasividad frente a las olas de femicidios y violencia de género en Chile.

De igual manera, la directora nacional del Sernameg, Johanna Olivares, se pronunció respecto a los femicidios en Chile en conversación con CHV Noticias y CNN Chile. La autoridad señaló que: “El cambio para no aceptar más este tipo de hechos de violencia en contra de mujeres es un cambio paulatino que tenemos que hacer entre todos y todas”. Además, durante la entrevista Olivares llamó a no naturalizar hechos de violencia, hizo un mea culpa como organismo y señaló que se deben mejorar los métodos de resguardo.

Femicidios y desigualad

Francisca Rengifo, doctora en Historia, académica de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez e investigadora en materia de género, explicó que el femicidio es la expresión fatal de la violencia de género: “inseparable de otras como la violación, el acoso, el abuso sexual, el hostigamiento y la agresividad a causa de ser mujer”, indicó Rengifo.

La docente apuntó que, si bien a partir de la preocupación pública por la violencia contra la mujer y su denuncia se han promovido reformas en instituciones y dentro del sistema penal, “no podemos conformarnos solo con su criminalización, porque el femicidio no es solo un crimen, sino que una forma de desigualdad”. La académica afirmó que cada uno de los asesinatos están enraizados en un marco sociocultural.

Asimismo, la especialista en el área de género, derechos sociales, familia y Estado enfatizó que el femicidio es una expresión de cómo las mujeres históricamente han sido oprimidas, confinadas al hogar, marginadas y excluidas. “Por cierto que ha habido cambios significativos, (…) pero persisten supuestos biológicos y normativos que las ubican naturalmente dentro del hogar y de la familia, bajo la dirección de otro a cargo del cuidado de otros”, agregó Rengifo.

Francisca Rengifo: Doctora en Historia de la Universidad Católica de Chile y académica en la Escuela de Gobierno UAI

Poder judicial cuestionado

La académica indicó que considerando que el número de femicidios consumados es prácticamente equivalente al promedio desde 2013, este año la pandemia obligó a girar el foco a una mirada que apunte al ámbito doméstico el que expresó: “ha sido un factor preponderante en el notorio incremento de los femicidios frustrados”. Frente a lo anterior, Rengifo considera que la aplicación de la justicia se ha mostrado insuficiente.     

La investigadora destacó finalmente que si bien se requiere mayor evidencia para establecer una relación entre el confinamiento decretado por la pandemia y los femicidios: “Es posible aventurar una interpretación a partir de las tensiones entre la inviolabilidad del hogar, el estatuto protector de la familia, el lugar históricamente subordinado de la mujer dentro de ese espacio y los derechos fundamentales individualmente considerados”, los que se han entendido en términos desiguales para las mujeres, declaró la investigadora.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: