Ciudadano Kane: la polémica obra de arte de Orson Welles

Ciudadano Kane: la polémica obra de arte de Orson Welles

La película más influyente de la historia según los expertos cumple 81 años en 2021. Netflix estrenó este viernes Mank, un largometraje que cuenta la historia del guionista Herman Mankiewicz, quien con sus problemas de alcohol debió lidiar con la exigencias del director y actor principal Orson Welles y fue testigo de una de las épocas más convulsionadas de Hollywood.

Por Raimundo Irazabal

Considerada como la mejor película de la historia, Ciudadano Kane (1941) cuenta la historia de un periodista que quiere saber que significa la última palabra que dijo Charles Foster Kane, un magnate de la prensa (personaje basado en William Randolph Hearst) que muere solo en su mansión en Florida.

El periodista que intenta descubrir que significaba “Rosebud” (su última palabra), se introduce en un mundo bastante turbio, donde Kane descubre porqué el magnate se hizo dueño del medio sensacionalista The New York Inquirer, las historia con sus amantes y su fallida carrera política.

La película que creó Orson Welles, el genio que hace tres años conmovió a Estados Unidos con la recreación radiofónica de la Guerra de los mundos, es considerado para una gran cantidad de expertos como el mejor largometraje que se ha creado y que, si no hubiese sido por el boicot que le hizo Hearst, habría sido un éxito en taquilla y premios.

Durante los años cincuenta la crítica europea recuperó esta obra de arte y la elevó a la categoría de una película de culto que todo cinéfilo tiene que ver. Un filme adelantado para su época, no solo por la duras críticas Welles le hace a Hearst, sino que también por los recursos técnicos empleados, que nunca antes se habían utilizado en Hollywood.

Una de las novedades de Welles en esta película fue romper la estructura lineal de la trama, mostrando por un lado la turbulenta y oscura vida del magnate de la prensa, y por otro, la investigación del periodista que iba descubriendo los secretos mejor guardados de Charles Foster Kane.

Otro recurso técnico que utilizó el director de El Proceso (1962), basada en la obra homónima de Franz Kafka, fue el de una fotografía con imágenes muy contrastadas, largos planos de secuencias que revolucionaron la estética del cine. También el decorado cobró un protagonismo esencial, con las grandes mansiones, el cierre de campaña y los ostentosos lujos del magante Charles Kane, interpretado por Welles.

El boicot de Hearst

La película que durante años ha liderado los diversos rankings de las mejores películas, no estuvo exenta de polémicas. La más conocida fue con el magnate de la prensa William Randolph Hearst quien hizo todo lo posible para que la película fracasara tanto en los cines como en los premios Oscar, incluyendo prohibir que la mencionaran en sus periódicos.

Algunas escenas de la polémica cinta fueron eliminadas debido a la presión de Hearst, entre ellas la muerte de Thomas Ince, un magnate del cine, quien falleció en una de las fiesta de este. También recibió varias ofertas monetarias para que el filme fuera destruido.

El 13 de enero, antes que fuera estrenada el filme, el Hollywood Reporter publicó que los 13 diarios que lideraba Hearst tenían editoriales difamando la película y además criticaban que se contrataran refugiados e inmigrantes.

Hearst fue retratado por Welles como un déspota, que no fue feliz en su vida, llena de ambiciones y extravagancias. Para los críticos de cine, la película muestra que la prensa es el cuarto poder, al que no se debe tener en cuenta en los negocios, sino también en la política.

La verdadera historia del guión

El filme que consolidó al joven Welles, entonces de 26 años, está llena de misterios hasta hoy. Uno de ellos es quien escribió el guión. El 26 de febrero de 1942 fueron los premios Oscar, en los que Ciudadano Kane, estaba nominada a ocho premios, pero solo obtuvo uno al mejor guión, a pesar de que ni el director ni el guionista no fueron a la premiación, el primero porque se encontraba haciendo uno de sus tantos filmes que fracasaron en Brasil mientras que Mankiewicz decidió quedarse en casa.

Sin embargo, Mankiewicz envió un discurso de agradecimiento, que luego dio conocer a la prensa donde declaraba: “Estoy muy feliz de aceptar este guión en ausencia del señor Orson Welles ya que también he escrito el guión en su ausencia”, lo que para muchos fue la clave para asegurar que este fue el verdadero guionista y no Welles.

La polémica sobre el guión la retrata la última película de David Fincher (Fight Club) que este viernes 4 de diciembre estrenó Netflix, protagonizada por el ganador del Oscar, Gary Oldman (Darkest hours) quien, en el papel del alcohólico y tragicómico Herman Mankiewicz, es el favorito para llevarse nuevamente la estatuilla de mejor actor.

Basada en el ensayo de 50 mil palabras que hizo la crítica de cine, Pauline Kael, para la revista The New Yorker y publicado en 1971, intenta reivindicar la figura de Mankiewicz. Kael entrevistó al guionista, sus familiares, productores de la película, pero no a Welles, lo que provocó que su tesis perdiera fuerza. Ella se defendió de esta crítica diciendo que sabía perfectamente lo que iba responder el director y protagonista del largometraje.

Setenta y nueve años después la obra de Welles sigue generando una gran admiración, pero todavía tiene misterios por resolver. Su complejo nivel estructural y la gran cantidad de lecturas que le han dado los expertos continúa siendo un tema de discusión y le sigue garantizando ostentar el reinado de la mejor película de la historia.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: