¿Se mancha la pelota? El lado “B” de Maradona

¿Se mancha la pelota? El lado “B” de Maradona

Con su muerte las redes sociales explotaron con publicaciones sobre Dieguito. Muchos mensajes no fueron de despedida, también reflotaron denuncias por sus conductas reprobables, que tuvieron mucha menos tribuna.

Por Natalia Valdebenito

Diego Armando Maradona nació y vivió su infancia en la extrema pobreza y gracias a su talento con el fútbol pudo cambiar su destino y el de su familia. Contratado a los 15 años por el club Argentinos Juniors, donde debutó como futbolista, se hizo cargo económicamente de toda su familia.  Los dos goles que marcó contra Inglaterra en el mundial de México, uno ilícito, con la mano, y otro en que dribleó a medio equipo rival, considerado la mejor anotación en la historia de los mundiales, lo elevaron a la categoría de Dios para los hinchas.

Pero el crack, para muchos junto con Pelé y Messi, uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, descendió a los abismos a los que puede llegar un ser humano, quizá por lo rápido con que ascendió a la fama. Se codeó con el consumo excesivo de drogas, el alcoholismo y otras adicciones, fue machista y tuvo conductas misóginas y hasta fue violento con las mujeres y debió enfrentar acusaciones en la justicia en numerosas ocasiones.

En 1977 conoció a la que fue su primera esposa, Claudia Villafañe, con quien tuvo dos hijas. En forma paralela mantenía una relación con Cristina Sinagra, con quien tuvo un hijo, Diego, al que Maradona se negaba a reconocer pese a las pruebas de ADN y con el que no tuvo relación hasta 2016, según Reporte Índigo. En el caso de otra hija suya, Jana, concebida con Valeria Sabalain, también se negó a realizarse las pruebas de ADN, hasta que ella recurrió a la justicia, publicado en el mismo sitio.

En 2014 su expareja Rocío Oliva constantemente denunciaba la violencia doméstica que vivió con Maradona, con registros fotográficos que evidenciaban los hechos, según una publicación de la BBC. Sin embargo, Maradona lo negó: “Juro por mis hijos que jamás le levanté la mano a una mujer”. En 2017 nuevamente se denunció violencia contra Rocío, mientras se encontraban en un cuarto de Hotel, según Nota Global.

Tres años después, una periodista rusa acusó que mientras entrevistaba al futbolista este la encerró en su dormitorio y le ofreció a cambio una suma de 500 euros, según el sitio Reporte Indigo. El hecho, que el jugador desmintió, coincidió con la denuncia su exesposa, Claudia Villafañe, por violencia sicológica.

Tuvo una paternidad irresponsable. Reconoció cinco hijos, dos de ellos tras procesos judiciales y otros seis reclaman que Maradona fue su padre. De los seis reclamantes, dos casos estaban en la justicia al momento de su muerte y otros cuatro son cubanos, del período en que el jugador se hizo un tratamiento de rehabilitación en Varadero.

También fue cuestionado por declaraciones que hizo en una entrevista al diario Sport 360: “Los jugadores de fútbol no hablan, pero sí dejan hablar a su mujer y eso me parece vergonzoso (..) que tu mujer empiece a hablar de fútbol, tácticas, que tiene que jugar este o el otro, no wey”.

La relación del jugador con la cocaína comenzó cuando estaba en Europa, en el club Barcelona, a los 24 años, según el portal Infobae. “Fue el error más grande de mi vida”, dijo años después. En 1991, cuando era jugador de Nápoles, dio positivo por cocaína en un control antidoping y fue castigado con 15 meses sin jugar.

Después que la policía bonaerense le encontrara drogas en un departamento suyo, debió someterse a un tratamiento por orden judicial. Fue el primero de varios en su vida. En 1994, en el Mundial de Estados Unidos, nuevamente dio positivo en un control antidoping, esta vez por efedrina. Al retirarse como jugador recayó en varias oportunidades.

A las adicciones y excesos, Maradona no los pudo derrotar.

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