Los flancos abiertos de Carabineros ante el camino de la reforma

Los flancos abiertos de Carabineros ante el camino de la reforma

Foto: Agencia UNO

Tres especialistas consultados por Cooler plantean como debiese ser la institución policial.

Por José Tomás López

“Son la primera línea contra la violencia”, dijo el presidente Sebastián Piñera sobre Carabineros al finalizar la reunión de la Comisión Nacional de Reforma de esta institución.

A la cita del viernes en La Moneda acudieron el fiscal nacional, Jorge Abott, el presidente de la Corte Suprema, Guillermo Silva, ministros y autoridades de gobierno, así como el director del Instituto Nacional de los Derechos Humanos, Sergio Micco y la defensora de la Niñez, Patricia Muñoz.

La reunión ocurrió una semana después que diferentes cámaras grabaron al funcionario de Carabineros, Sebastián Zamora, empujando a un joven de 16 años desde el puente Pio Nono al lecho del río Mapocho. El carabinero fue formalizado por homicidio frustrado el lunes y después, cuando se supo que no llevaba la cámara institucional sino dos personales, el mando lo expulsó de las filas. El miércoles, en otra causa que complica a la policía uniformada, quedaron en prisión preventiva dos de los tres carabineros acusados de tortura el 20 de octubre de 2019, en la comisaría de Peñalolén.

Al terminar la reunión en La Moneda, Piñera aseguró que la reforma de Carabineros es necesaria y prioritaria. Una “reestructuración profunda” es lo que se espera para la policía nacional. Dentro de los próximos nueve meses debiesen darse a conocer las primeras medidas de esta reforma.

“Todas esas leyes llevan demasiado tiempo en el Congreso, por eso pensando en lo que los chilenos quieren, le pido encarecidamente al Congreso que aceleren, de una vez por todas, la marcha, análisis, mejoramiento y aprobación de estas leyes”, dijo el mandatario.

Al terminar la reunión, el fiscal nacional Abott se refirió a las amenazas que recibió Ximena Chong, la fiscal que acusó al carabinero Zamora. Advirtió: “El estado de Derecho se pone en riesgo cuando los fiscales del Ministerio Público son objetos de amenazas como lo ha sido la fiscal Chong”.

Autonomía cuestionada

El tema es complejo. La policía uniformada ha disfrutado de gran autonomía desde el reinicio de la democracia en 1990. Lo reconoció en una entrevista a CNN hace dos años el ex ministro del Interior y hoy senador socialista, José Miguel Insulza: “Desde el retorno a la democracia, las Fuerzas Armadas y Carabineros se han mandado solos”.

Aseguró entonces Insulza a CNN que desde el inicio de la democracia, en 1990, “la autoridad civil ha dejado pasar el tiempo, sin introducir en Carabineros y en las policías en general una cantidad de reformas que son indispensables para que la policía deje de tener la autonomía que goza para hacer prácticamente lo que quiere”.

Un episodio marcó con claridad esta autonomía en 1994, durante el gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, cuando se abrió una acusación en contra del director general de Carabineros, Rodolfo Stange por incumplimiento de deberes militares y obstrucción a la justicia.

Ante la situación, Frei pidió a Stange dejar el cargo. Pero Stange rechazó la solicitud presidencial con una frase que quedó registrada en la historia: “Yo no renuncio”, amparado en sus facultades.

El episodio recobró actualidad en agosto pasado, cuando Carabineros quiso renombrar a su Academia de Ciencias Políticas como “General Director Rodolfo Stange Oelckers”. Ante el rechazo que provocó el anuncio en distintos sectores, Carabineros debió desistirse como informó en un comunicado.

Durante la dictadura, Carabineros gozó de autonomía para ejercer sus funciones. Potestad que fue respaldada en la Constitución de 1980 con la ley orgánica constitucional, dictada en las postrimerías del régimen militar.

Como las leyes orgánicas constitucionales tienen un quórum excepcionalmente elevado, de tres quintos de los senadores y diputados en ejercicio, cualquier reforma requeriría del concurso de varios sectores.

La principal reforma que ha tenido la institución uniformada desde el reinicio de la democracia fue el traslado de su dependencia desde el ministerio de Defensa al de Interior, en julio de 2011.

Deterioro de la confianza

Un cóctel con diversos ingredientes complica el escenario de la institución. En los últimos años ha caído su confianza ciudadana, ha recibido críticas por corrupción, por el montaje de la Operación Huracán, el asesinato de Camilo Catrillanca, las disputas con la Controlaría General de la República, los casos de violaciones a los derechos humanos en el estallido social, al que agregó el del joven arrojado del puente Pío Nono, y las reiteradas peticiones de dimisión del general director Mario Rozas.

Después de disfrutar durante de una alta confianza en la ciudadanía desde 1990, de la dieron cuenta diversas encuestas, esta comenzó su deterioro en 2017, tras el inicio de las investigaciones judiciales del fraude en Carabineros, conocido como el PacoGate, que supera los $ 35 mil millones y tiene a decenas de uniformados procesados.

Tras haber tenido una confianza superior al 50% -e incluso hasta sobre 60%- según las encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) durante más de diez años, en 2017 esta cayó 17 puntos porcentuales y llegó a un 37% de la población.

En 2019, la última medición del CEP, la confianza en Carabineros cayó a un 17%.

La grieta creció cuando se dio a conocer la operación Huracán, en que 11 excarabineros se encuentran acusados de conspirar y falsificar evidencias para imputar a comuneros mapuches en la región de la Araucanía. También incidió en la baja de la confianza el asesinato de Camilo Catrillanca a manos de las fuerzas policiales en 2018.

El desempeño de Carabineros en el control del orden público durante el estallido social también fue cuestionado por el INDH y prestigiosos organismos internacionales defensores de los derechos humanos. Las críticas se concentraron en la falta de respeto a los propios protocolos de la institución, el uso desmedido de la fuerza y la no diferenciación entre manifestantes pacíficos y violentos.

A partir de octubre de 2019 se han cometido las más graves violaciones a los derechos humanos desde el retorno a la democracia, según el INDH. Este instituto ha presentado 2.499 querellas por la represión en el estallido social, de las cuales el 93% (2.329) son contra Carabineros. Las cifras incluyen torturas, daño ocular, abusos y otras causas.

En un informe entregado a la Cámara de Diputados, el Ministerio Público informó a fines de septiembre que hay 8.575 víctimas de violaciones a los derechos humanos en el periodo del estallido social.   

Visión de expertos

La institución uniformada terminó esta semana con varios flancos abiertos mientras la oposición pide en forma reiterada, desde el estallido social, la renuncia del director general de Carabineros, Mario Rozas. Incluso el presupuesto de Carabineros, que ha aumentado sin pausas desde 1990 -al igual que la dotación- fue puesto en duda por parlamentarios opositores para el próximo año.

Cooler consultó a tres expertos sobre su visión para una reforma de carabineros.

“Policía democrática”

El director ejecutivo de la Fundación Chile 21, Eduardo Vergara planteó que la reunión de Piñera con la comisión de reforma de la institución “fue una puesta en escena más de una seguidilla de acciones netamente mediáticas que [el presidente] ha estado desarrollando desde el mes de enero”.

Según Vergara, esta comisión inició sus trabajos a comienzos de año “y lamentablemente hasta el día de hoy no hay resultado alguno. Cuando el presidente llama al Congreso a que apruebe la reforma a Carabineros de Chile está faltando a la verdad. Porque la reforma a Carabineros de Chile no se ha elaborado, la reforma de Carabineros de Chile no existe”, dice.

Lo que si existe, agrega, son proyectos que califica de “populismo penal”, por la popularidad que tienen las propuestas de mano dura.

Plantea Vergara que la policía debe ser “democrática”, con un fin ciudadano. “No puede ser una policía que se autodefine como una policía militar, que opera con secretismo y poca transparencia”.

Además, indicó que la policía debiese tener como prioridad la integridad y la seguridad de las personas.  

Para Eduardo Vergara, de Chile 21, “no se ha elaborado una reforma a Carabineros de Chile”.
Policía ceñida “a marcos internacionales”

La especialista en estudios de violencia y seguridad urbana y profesora del departamento de Sociología de la Universidad Alberto Hurtado, Alejandra Luneke, también entregó su punto de vista sobre como debiese ser una policía en democracia.

Propuso “una policía que se atenga y se suscriba a los marcos internacionales. En la práctica implica el cómo se hacen las detenciones, cómo se siguen los protocolos de detención y aprensión después de encerramiento, tiene que ver con los grados y uso de fuerza contra el ciudadano. Eso debe estar instituido bajo los protocolos de protecciones a los valores supremos, de integridad física, psicología de las personas y la ciudadanía” dijo.

Según Luneke, una policía en democracia debería relevar el “apego y el valor supremo a la vida”. Por tanto, sería necesario evitar el uso excesivo de la fuerza, ya que esta tendría que utilizarse de forma gradual, independientemente del contexto en el que se encontrase.

Alejandra Luneke, profesora de Sociología en la UAH, resalta que la policía debería atenerse a los marcos internacionales.
Propuestas para el debate

Para Mauricio Duce, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales y director del Programa de Reformas Procesales y Litigación de esta casa de estudios, el debate sobre la reforma de Carabineros debería centrarse en si debiese ser una policía militarizada o una menos militarizada, pero jerarquías en su interior. “Puede haber instituciones jerárquicas que no son militares. Esta es la discusión que debemos tener”.

También se pregunta Duce si resulta conveniente que haya una institución con dos  escalafones completamente diferenciados de tipo de carabineros. Esto implica “sistemas de ingresos diferentes, sistemas de formación distintos, remuneraciones y privilegios distintos, diferentes capacidades de llegar a los puestos distintos”.

Cuestiona Duce: “¿Tiene sentido una institución configurada así para el Chile actual? ¿Tal vez, no será un problema que hace que sea mucho menos atractivo para cualquier joven entrar a Carabineros, si es que entiende que va a entrar a una segunda clase?”.

También cree el académico se debe debatir sobre si Carabineros debe proseguir tan centralizada como lo es en el presente, o si debiese más descentralizada.

Recordó que Carabineros es una “institución polivalente, hace muchas cosas muy distintas”. No solo existe la prevención, sino que debe investigar, lidiar con problemas de orden público, controlar el tránsito y las fronteras. Interroga Duce: “¿Deberíamos tener una policía un poco más especializada?”.

Mauricio Duce, académico de la UDP, plantea que el objetivo central de las prestaciones de Carabineros debiese ser “generar adhesión y legitimidad en la comunidad”.

Finalmente pregunta: “¿Para quién sirve Carabineros?”. Y responde: “En una sociedad democrática, una institución policial está al servicio de la comunidad y entiende que el objetivo central de sus prestaciones es generar adhesión y legitimidad en la comunidad tal de reforzar la vigencia de las leyes y las prohibiciones. Cuando una institución no es respetada ni querida, no es considerada legítima, esto agrava los problemas de incumplimiento de la ley”.

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