(Archivo) La avaricia y la soledad: motivos de un doble homicidio

(Archivo) La avaricia y la soledad: motivos de un doble homicidio


Marcado por la codicia y los trastornos, Hugo Bustamante Pérez, inculpado de dos crímenes y sentenciado a 27 años de prisión, fue liberado tras cumplir menos de la mitad de su condena.

*Este perfil se realizó el año 2017.

Por Bárbara Hughes y Clemente Yapur

Enero del 2015. Sol, calor y un mes que para muchos es de vacaciones. Son días en los que el país ve el cómo luchar contra los ya recurrentes incendios provocados voluntariamente en la Araucanía y el Estado analiza cómo implementar el aborto. Pero en Villa Alemana, se produce uno de los crímenes más violentos y fríos que ha vivido la comuna: el doble homicidio de Verónica Vásquez y su hijo, el menor de 9 años, Eugenio Honorato.

“Este por lo general era un barrio tranquilo, pero desde que sucedió lo del crimen y llegaron los delincuentes de Valparaíso, pasan cosas. En las noches sentimos ruidos en las panderetas y hay autos mirando las casas. Ahora vivimos con miedo”, comenta Hugo Cruz, vecino del sector, mientras con cara de preocupación señala una esquina donde hace unos días se robaron el motor de un auto.

La transformación que ha vivido la comuna los últimos años afectó directamente la tranquilidad de las personas. La llegada de damnificados por los incendios en Valparaíso y la liberación de Hugo Bustamante Pérez, al cumplir menos de la mitad de su condena, tienen en alerta a la población del sector.

Para llegar ahí, hay que recorrer el troncal sur y tomar la salida por Villa Alemana en donde se debe tomar dirección a lo Orozco para luego incursionar en unas calles interiores que conectan con Villa Hipódromo.

En el transcurso del viaje se pueden apreciar caminos pavimentados, sectores verdes, bodegas de camiones y buses, e incluso un jardín infantil, en la esquina de la calle. Es un lugar silencioso, con personas que se notan despreocupadas.

En la esquina del este, hay una plaza con una cancha de fútbol que se transforma en el encuentro casual de muchos jóvenes que habitan esas calles. Por el otro lado del pasaje, se observa una pequeña feria que provee a muchas familias, además de convertirse en uno de los panoramas de los fines de semana.

La situación del sector cambió, ya que el caso de Hugo Bustamante fue mediático de inicio a fin. Para el defensor público, Hugo Leal, “este caso tiene una peculiaridad, tuvo mucha connotación pública y esto sin duda afectó directamente la tranquilidad de las personas”.

De los 27 años que recibió, salió con libertad condicional al cumplir 11 años. Si bien cumplía con los requisitos que exigía la comisión de ese año, esto provocó “inquietud, alarma e inseguridad en la ciudadanía”. (1)

Pese a eso, las personas del sector no son las únicas que lo pasaron mal con la situación. El encierro que tuvo que soportar Bustamante lo tuvo al borde del colapso en varias ocasiones “acá estoy convertido en un monstruo”, decía mientras relataba lo que había hecho.

Según su abogado en el caso, Oscar Mella, “en el inicio no lo pasó bien, estuvo en una celda de seguridad un tiempo, porque había otros internos que lo querían agredir. Esto siempre sucede en estos casos que son de conmoción pública, que los otros imputados agreden y amenazan a estos tipos de imputados”.

Pero, ¿quién es realmente Hugo Bustamante Pérez? revisaremos cómo fueron los días previos y posteriores al crimen que realizó, cuál fue el rol que cumplió su experiencia infantil, y cómo fue la relación que tuvo con su familia para así entender qué lo llevó a una situación límite como un doble homicidio.

La infancia de Hugo

Alejado de sus padres, tuvo una infancia compleja debido a la ausencia de un entorno familiar que lo acompañara. En una familia compuesta por cuatro hermanos él era el segundo, pero no tenía mayor relación con ellos.

En entrevista con la siquiatra, Sofía Ortiz, habló sobre ellos por casi tres horas. En esa conversación no hizo referencia de sus antecedentes de nacimiento por desconocimiento (2) y mostró escaso compromiso emocional al referirse a personas significativas en su vida.

Pese a esto, se le notó sensible al hablar sobre su abuela paterna, ya que fue con quien vivió  en su infancia. Demostró tener gran cariño hacia ella, ya que fue una de las pocas personas que se preocupó de él.

Señaló haber sufrido enuresis (3) y tartamudez hasta cuando terminó la enseñanza básica las que fueron corregidas, sin tratamiento. También, afirmó haber sido uno de los mejores alumnos de su curso lo que el perito del caso negó debido a que Bustamante requirió de educación diferencial por trastornos de aprendizaje.

Asimismo, aseguró haber sido muy disciplinado en el colegio lo que contrasta con los antecedentes entregados por su madre, los que hacían alusión a la agresividad con que trataba a sus compañeros.

Decidió dejar los estudios en séptimo básico para trabajar, queriendo de adulto retomarlos, pero no pudiendo debido a problemas con su pareja (4)

La relación con sus padres nunca fue buena debido a la situación en que se encontraba. Por un lado un padre ausente, violento y celoso y por otro una madre alcohólica y promiscua.

Para la sicóloga, Andrea Barrientos, “el tener padres despreocupados hace que los niños no puedan satisfacer sus necesidades, por lo tanto, esto provoca que sean inseguros y vulnerables en su desarrollo”.

Fuente: Boletín Estadístico III Trimestre enero – septiembre 2017. Fiscalía Ministerio Público de Chile. Publicado en octubre 2017.

Definiéndose como un niño descuidado y agredido por sus progenitores, cayó en vicios de drogas  y comenzó a trabajar con un tío en una feria libre a los ocho años. Desde los 13 o 14, señaló que en fiestas de su madre probó la cocaína, alcohol, hachís y opio por lo que cayó en un tratamiento por abusos de sustancias. El perito precisó que se realizó un tratamiento mientras estaba en privación de libertad.

Para el sicólogo, Felipe Rodríguez, “sobre lo afectivo, las familias generalmente tienen un peso súper relevante en términos de la construcción de la identidad de los adolescentes y niños. En cuanto a la cantidad de afecto, su tipo y coherencia, esto implica entre muchas cosas, cómo este chico desarrollará y percibirá su ambiente. Entonces desde algún punto, el tema del apego, para una persona que ha tenido más bien una niñez vulnerada, será inseguro e impactará en sus relaciones”.

Una mirada psicológica de los hechos

Para la médica siquiátrica, Sofía Ortiz, “Bustamante presenta un trastorno de la personalidad de tipo antisocial, con elementos narcisistas y un abuso y muy probable dependencia de sustancias como alcohol y cocaína (5).

El término narcisista se define como alguien que tiene una imagen relativamente sobrevalorada de sí misma, con poca empatía. “Las personas que sufren algún grado de Trastorno Narcisista de la Personalidad exportan su manera de ser autosuficientes y los aires de grandiosidad más allá del entorno familiar. Habitualmente son individuos que se desarrollan en la vida y sacan partido de su manera de pensar sobre sí mismas (6).

Para el sicólogo, Felipe Rodríguez, “esta clase de personas están paradas en una lógica muy altanera, desde una posición en la que se observan como una distorsión de su propia imagen, de forma positiva.  Todo lo contrario de una persona depresiva, narcisista siempre va a estar inflándose más de lo normal. Entonces, es bien frecuente que caigan sobre todo en las situaciones en donde esta imagen entra en contraste con la realidad”.

En su defensa Bustamante declaró haber actuado bajo un “episodio sicótico”, opción que se descartó debido al “detalle con que narró su accionar dando cuenta igualmente de la no alteración de su memoria (7) lo que habla de las incongruencias con que defendió el caso.

Del mismo modo, el perito descartó una psicosis epiléptica. Debido a que la conducta que tuvo posterior a realizar el crimen no es “desorganizada”, pues indicó una tendencia a ocultar los hechos cosa que no podría haber ocurrido si hubiera presentado una psicosis.

En el Hospital Psiquiátrico de Putaendo, le realizaron el test MPPI (8) además de una entrevista sicológica. La evaluación concluyó que tenía un juicio de la realidad conservado, que comprendía con claridad lo que es bueno y lo que es malo, y que tenía clara conciencia de sus actos, no constatando ninguna patología de orden siquiátrica.

Al relatar los hechos y sus circunstancias, no hay ningún compromiso afectivo, sino más bien se centra en la pérdida del estatus económico más que de la empatía que pueda tener con las víctimas (9).

Para la sicóloga, Karin Moller, el comportamiento de esta clase de personas tiene elementos claros que los identifican, “la gente que comete este tipo de asesinatos por lo general tiene rasgos sociopáticos y sicopáticos. Lamentablemente lo que caracteriza al sicópata es la incapacidad de sentir culpa y por lo tanto amar”.

La evolución de un narcisista

Previo a su relación con Verónica, señaló ser comerciante en abarrotes y que había conseguido patente en el rubro de frutos del país. Se definía como un “comerciante exitoso”, que tenía varios negocios, los que la perito imaginó como locales “grandes, con mucho movimiento”. Al contrastar la información, se dio cuenta que en realidad lo que tenía era un negocio bastante modesto y las propiedades habrían sido una o dos además de un vehículo (10).

También señaló tener diversas propiedades a su nombre pero al corroborarlo, Ortiz se dio cuenta que contaba una o dos de las cuales una correspondía a su pareja.

Para Ortiz, “Bustamante tiene un trastorno antisocial de la personalidad. Se trata de un patrón rígido, con impulsividad e intolerancia a la frustración. Carente de empatía tratándose de una persona buscadora de emociones intensas, con dificultad para aprender de la experiencia, con poco respeto por normas sociales y ley, suele ser bastante frío”.

Nathan Arenas Pessa, médico psiquiatra, lo describe como una persona con dificultad para controlas sus límites y que en varias oportunidades, “hacía alarde de saber artes marciales, ante lo cual funcionarios del hospital, se sentían intimidados, mostrándose distante con los otros pacientes, pero en general mostrando buenas relaciones (11).

Agregó que Bustamante permaneció durante dos meses en el Centro de Alta Complejidad de Putaendo, y que presentó durante ese tiempo algunas conductas de amedrentamiento del personal, pero que tuvo al final de su salida relaciones de “buena onda” con algunas internas.

Respecto al lugar, el sicólogo Felipe Rodríguez dice que “los psiquiátricos en general son muy fuertes debido a la gravedad de la psicopatología, la desconexión de los pacientes es enorme. Son personas que están descompensadas, sufren muchas alucinaciones, hay que tener una gran coraza para que no te afecte lo que ocurre ahí, es muy intenso”, comenta el profesor de la Universidad de Valparaíso.

Verónica: la victima de la avaricia

Verónica Vásquez vivía en 2003 en San Jorge, en una casa propia que había obtenido con gran esfuerzo. Del matrimonio de sus padres eran tres hermanos y ella la única mujer. Se desempeñaba como educadora de párvulos y después de 1990, tras la muerte de su madre, abandonó la casa familiar de Playa Ancha, para trasladarse a vivir a Quilpué.

En ese entonces tenía como único capital unas joyas que su mamá le había dejado en vida y que “guardaba celosamente” (12). Posteriormente debido a la muerte de ella, recibió una propiedad como herencia. La vendió por $25.000.000, pues quería instalarse en una casa con espacio para poner un jardín infantil y así ejercer su profesión.

En 1993 conoció a Eugenio Honorato y en 1995 tuvo a su único hijo, Eugenio. Por motivos de infidelidad, se separó en 1999 para protegerlo porque “no quiso que tuviera problemas en el futuro (13).

Era consentidora y cariñosa, todo era para su niño, para asegurarle el futuro. Tenía una buena situación económica que le permitió guardar una parte en el banco y comprar un auto y una casa en la calle San José.

Se conoció con Bustamante un año antes del asesinato en una exposición de metafísica, lo atrajo de ella su admiración por esta. Su relación fue “paulatina”, le enseñó yoga, se llamaban por teléfono y comenzaron a verse en el negocio de él. Esto fue tomando fuerza y decidieron ir a vivirse juntos para poder solventar todo.

Mencionó que todo era muy difícil por los problemas económicos que vivían, deudas que según él traía ella. “Verónica comenzó a derrochar en productos para bajar de peso y shopping por lo que la economía del hogar se estaba muriendo (14).

Para solucionar los problemas de la casa, Bustamante vendió una propiedad y utilizó el dinero para poner un negocio y enmendar el rumbo económico del hogar. Ella por su parte, guardó la plata de la venta de otra propiedad que estaba a su nombre, con el objetivo de tener algo para el futuro de su hijo. Según él, este plan “no funcionó debido a las conductas erráticas de Verónica (15).

Las primeras sospechas

Raúl Francisco Vásquez Puebla, médico cirujano, hermano de Verónica, tuvo su último contacto con ella el 8 de enero del año de su muerte. Desde un telefónico público, aduciendo que Bustamante no la dejaba hablar, se comunicó con él.

La notó contenta, debido a que había vendido una casa en una buena suma de dinero por lo que quería devolverle la plata que le había prestado para realizarse una operación en la rodilla. Además, le contó que se iría a vivir a Antofagasta junto a “quenito” y su pareja en busca de una vida más cómoda (16).

El año 2003 ante la ausencia de Verónica en su cumpleaños, debido a que Bustamante no la dejaba ir, fue a conversar con él, “pues no correspondía que la restringiera así”. “Este señor era muy violento en el trato, la mandaba, le exigía cosas. No miraba a la cara, era huidizo y esquivo”, dice Raúl.

Según comentó, su hermana nunca tuvo problemas serios hasta que lo conoció. Perdió su casa, tuvo que vender su auto, jubiló anticipadamente y asumió deudas que la tuvieron en DICOM.

El 23 de enero recibió un llamado de código 32 (17) por lo que decidió llamar al celular de Verónica. Contestó Bustamante, quien señaló que “ella se había ido el sábado a un retiro espiritual de la Iglesia Adventista”.

Al día siguiente, como al mediodía, una señora se contactó con él para informarle que había encontrado un documento con el nombre de su hermana, en un canal de Quillota. Ante esto, le respondió que hablaría con ella para retirar el documento.

Lo volvió a llamar y se comunicó con él al día siguiente, lunes 24 en la noche, insistiendo en que estaba en un retiro. Dijo que no tenía explicación sobre el hallazgo del documento, y se quejó de las actividades de su pareja, por lo que le solicitó que no le contara nada para que no hubiera “motivo de discusión”.

La preocupación de Raúl fue tal que le pidió a una familiar de Villa Alemana que fuera al domicilio. Ella conversó con los vecinos, quienes le indicaron que no veían a Verónica hace aproximadamente dos semanas, eso coincidía con el tiempo de la mudanza.

El martes 25 en la tarde, el sub inspector Hugo Carreño, de la Policía de Investigaciones de Villa Alemana, le indicó que posiblemente debía ir a declarar por una presunta desgracia. Luego recibió otro llamado del mismo, quien le tomó una declaración telefónica y que debía ir a ratificar personalmente lo manifestado en la ciudad.

Acciones dudosas

Betsabé del Pilar Barahona González manifestó haber conocido a Verónica cuando vivían en el mismo edificio de Playa Ancha. Se creó una estrecha relación de amistad entre sus familias. La describe como una persona divertida, buena amiga, emprendedora, cariñosa, expresiva y alegre.

No le conoció pareja hasta 2003, cuando le contó que pololeaba con Hugo, quien según ella era retirado de la Armada. En marzo de ese año, Verónica la llamó para presentarle a su pareja, con quien habló uno o dos minutos, esa fue una de las dos conversaciones que tuvo con él.

En agosto, la fue a visitar y le contó que había terminado su relación, porque lo único que quería él era su plata, que le comprara un auto y un terreno (18).

Le mencionó que a raíz de eso comenzaron las discusiones. Que le había tomado el pelo y la había sacudido y que a quenito lo había retado tanto que se había ido de la casa.

Las idas y vueltas en su relación mostraban la fragilidad de su convivencia. Con la agravante de los golpes y problemas económicos, los términos y violencia eran pan de cada día.

El ciego e incondicional amor que Verónica le proporcionaba a Bustamante es uno de los problemas que viven las mujeres a diario. Según cifras entregadas por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (Sernameg), las víctimas de violencia de género demoran en promedio 7 años en denunciar a sus agresores. Precisamente, ese fue uno de los problemas que la condenó.

Las razones para dilatar la presentación de una denuncia por maltratos físicos, psicológicos o sexuales responden principalmente al miedo de la víctima, quienes generalmente no cuentan con las redes de apoyo de cercanos; la dependencia económica o la baja autoestima (19).

Fuente: Boletín Estadístico III Trimestre enero -septiembre 2017. Fiscalía Ministerio Público de Chile. Publicado en octubre 2017.

Los primeros días de febrero de 2004 Betsabé y su familia visitaron a Verónica en su casa y las recibió un hombre que les pareció extraño por la forma que tuvo de recibirlos y por los gestos que realizaba al hablar (20).

-¿Qué ocurre acá? –  dijo  con ímpetu Betsabé Barahona.

-Voy a vender la casa, ya tengo todo embalado. Necesito comprar algo de menos valor para así tener una entrada –respondió Verónica Vásquez con tono bajo.

En la conversación, Betsabé notó un comportamiento raro en Bustamante. “Lo noté muy extraño, nunca me dio la mirada, estaba nervioso. Se quejaba constantemente de que estaba cesante y desesperado, se tapaba la cara (21).

Antes de despedirse, Verónica le comentó que Hugo había dicho que nunca más, que había cambiado y que no se preocupara por su situación. Llorando se despidieron y esa fue la última vez que se vieron.

La sinceridad de un asesino

El 25 de enero a las 16:00, el Subcomisario de la Policía de Investigaciones, Hugo Carreño, recibió un llamado anónimo informando que conocían a Hugo Bustamante y que en su domicilio de calle Tolomiro 2032, había un tambor enterrado en el patio sur-poniente de la casa, además de la existencia de un arma de fuego (22).

Al enterarse de esto, llamaron a su hermano que dijo que no se había comunicado con ella hace más o menos 20 días. Que había vendido una propiedad y manejaba una gran suma de dinero, pero más que eso no sabía (23).

Revisando los antecedentes de Bustamante, encontraron dos condenas por robo. A través de la Fiscalía de Villa Alemana, gestionaron una orden de ingreso y se registró el domicilio, donde designaron un “punto fijo”.

Entraron a la casa saltándose la reja. Se acercaron a la cocina y desde afuera, percibieron un olor a putrefacción. Notaron que había terreno removido en el patio, con baches y montículos, y hallaron tres chuzos, dos palas y un saco de yeso. A 30 cms de una posible excavación, fueron saliendo un calzón, un short y una polera sin mangas.

Acto seguido, Hugo Bustamante, llegó al domicilio después de haberse cortado el pelo, ya que “no le gustaba largo”, y comerse un completo y tomarse un shop. Encontró la luz del citófono apagada y pensó que un gato había cortado los cables. Luego se dio cuenta de que había dos funcionarios de Investigaciones en el patio de su casa.

-¿Quién es usted? –dijo Alexis Vera.

-Hugo Bustamante Pérez –respondió Bustamante.

-¿Qué tiene en el hoyo? –le preguntó Alexis Vera.

-Tengo enterrados a mi conviviente y al hijo de ella –respondió con tranquilidad Bustamante.

Ante esto, los funcionarios quedaron sorprendidos por la forma en cómo relató los acontecimientos. La soltura con que fue detallando cada movimiento que realizó, los dejó en estado de shock.

Prosiguieron con la excavación, inspeccionaron el lugar y encontraron en el dormitorio principal, un revólver Taurus, calibre 38, con seis cartuchos. Munición Winchester, calibre 38, un revólver a fogueo con seis proyectiles y ocho municiones, un contrato de arriendo, recibos de dinero, documentos relativos a un polígono de tiro, libretas de ahorro de las víctimas, entre otras cosas que se habían utilizado para el delito.

En una bodega situada al sur-poniente de la casa, hallaron fotografías, diez boletas de crédito, ocho a nombre de Verónica y una a nombre de él. Además, se encontró las herramientas con que realizó el crimen, dos desodorantes ambientales, una frazada roja, plástico, alusa y bolsas del mismo material que cubrían los rostros de las víctimas, un cable coaxial y un cordel.

Al ser descubierto, Bustamante narró con lujo de detalles el modus operandi. A raíz de una discusión el 18 o 19 de enero, estranguló a Verónica dejándola inconsciente. Luego, entró el menor al que le hizo lo mismo dejándolo igual.

Luego se dirigió hacia la bodega donde tomó un bastón, y les dio golpes a ambos. A ella le puso un trapo en la boca y la arrastró hasta el living, la sentó en el sillón y por la axila, la levantó y la ató de manos y pies. Tapó ambos rostros con plásticos y a ella le enrolló un cable en el cuello, no recordó si le hizo lo mismo al niño (24).

Con el crimen realizado, Bustamante pensó en cómo deshacerse de los cuerpos. Se percató que tenía un tambor que había comprado para juntar agua y lo vació. Lo llevó hasta el living, introdujo agua, cal y yeso y los depositó dentro para en los días posteriores transportarlos al nuevo domicilio que tendría.

Para el sicólogo perito forense, Leonardo Zúñiga, “el sujeto pareció ser que se comportó de manera adecuada  hasta el punto de los hechos. Posteriormente, terminó descuartizando a su conviviente y al hijo de esta. No tuvo empatía, pero piénsalo, no era su hijo. Todo el contexto familiar, te explica por qué ocurrió lo que ocurrió”.

La última morada

Aurelia Carrera Álvarez, médico forense de la sección de Medicina Criminalística de la Policía de Investigaciones, el 26 de enero, fue la encargada de realizar el protocolo de análisis del sitio.

Describe la existencia de un tambor enterrado a dos metros y medio de profundidad, con un cuerpo de sexo femenino adulto, de edad no determinada por el estado de putrefacción. Además, encuentra otro, de sexo masculino, de entre ocho a diez años de edad.

El cadáver del menor se hallaba en posición fetal, sin ataduras, pero con bolsas plásticas en su cabeza. Con heridas corto-contundente en su hombro izquierdo, con excoriaciones (25) y hematomas.

Por su parte, el rostro de la mujer también se halló envuelto en plástico, y en su cuello había un alambre anudado, con cinco vueltas, con una herida extensa y con múltiples hematomas.

Adentro de la boca se halló un trozo de género, originalmente blanco, pero que pasó a ser rojo, debido a que al sacarlo, provocó la caída de cinco a siete dientes. No se halló en su interior la lengua, descartando la posibilidad de “haberse ido hacia adentro (26).

A través de un dibujo que representaba  a dos figuras humanas, Carrera enumeró las lesiones halladas en los cuerpos.

En Verónica Vásquez, lesión en la boca, cerrada fuertemente, sección a nivel cervical, casi con total fractura de vértebras. Su cabeza unida al tórax sólo por la piel y tejido subcutáneo (27) y la tráquea prácticamente colgando del cuerpo. En el hombro izquierdo, una lesión extensa con mutilación y múltiples fracturas a nivel de columna cervical.

En cuanto al niño, se describe una lesión muy similar en su hombro izquierdo, fractura en el hombro derecho y en la zona abdominal.

Como causa probable de la muerte, indicó que por los exámenes externos de los cadáveres, en ambos existe un problema en las vías aéreas superiores, que impide a la persona respirar.

Respecto de una de las pruebas fotográficas que se presentaron en el tribunal, el abogado defensor de Bustamante, Oscar Mella, manifestó que “las imágenes eran muy fuertes. Él los mete a ese tarro con cal, que es un producto que sirve para pintar las panderetas y se va comiendo la carne, para así hacer más rápido desaparecer el cuerpo. Esas fotos son terribles, aparecen los cuerpos quebrados. De hecho, cuando se exhibieron las fotos el tribunal ordenó salir al público, solo se quedaron los familiares más cercanos”.

Armas

El 14 de enero de 2005, alrededor de las 19:00, Sidney Ronald Gahona Vivar, vio como Bustamante ingresó a la tienda. “Buscaba un arma de fuego para defensa personal, ya que había sido víctima de un robo en su domicilio (28). Le vendió un revólver Taurus, calibre 38 especial y el 19 de enero cien balas por un valor de $205.000.  En la audiencia el fiscal exhibe un revolver marca Taurus N° WK164251 con funda y una caja con 50 municiones.

Según la fundación Gunpolicy.org, de la Universidad de Sydney, Chile se ubica en el 8° lugar dentro de Sudamérica, según tasa de armas por cada 100 habitantes con 4,8. El ranking lo lidera Uruguay con 32,6, seguido por Guyana con 20,4 y Paraguay con 15,4 (29).

Fuente: Emol.com

De los usuarios con armas inscritas activas, el 97,2 corresponde a personas naturales con 731.680. 251.459 que corresponden a revólver solo superadas por las escopetas, que llegan a las 268.314.

Según la Ley 17.798, el Ministerio de Defensa, a través de la Dirección General de Movilización Nacional, está a cargo de la supervigilancia y control de armas, explosivos y otros.

La DGMN lleva un Registro Nacional de las inscripciones. Esta sólo autorizará a su poseedor para mantenerlas en el bien raíz declarado correspondiente a su residencia, sitio de trabajo o lugar que se pretende proteger.

Como requisitos fundamentales para la obtención de un arma se señala el tener un domicilio conocido, acreditar que se cuenta con conocimientos sobre conservación, mantención y manejo, además de poseer una aptitud física y síquica compatible. No haber sido condenado por crimen o delitos simples, no haber sido sancionado por violencia intrafamiliar ni estar sujeto a una medida cautelar, entre otros.

Sin embargo, Bustamante no cumplía con varias de esas condiciones, poseía un trastorno narcisista y antisocial al cual no existía un tratamiento reparatorio. No gozaba de irreprochable conducta anterior por tener condenas pretéritas y había estado en tratamiento por abusos de sustancias.

El presidente del Club de Tiro de Villa Alemana conoció a Bustamante en enero. Según su declaración, se dirigió hacia allá para efectuar prácticas de tiro con un arma que había adquirido para uso personal.

-Yo soy retirado del Ejército –dijo con autoridad Bustamante.

-¿Me podrías mostrar tu identificación? –le preguntó Donoso.

-No la tengo porque me echaron muy joven –respondió Bustamante.

Según Donoso, este no presentó nerviosismo durante la práctica y mostró un gran interés en asociarse al club por lo que llenó los formularios de admisión con rapidez y ansias de ingresar lo antes posible.

Los movimientos de Hugo: transacción y cambio de casa

Aída del Carmen Valdebenito salió el 7 de enero en búsqueda de una casa para comprar. Llegó al sector donde están las corredoras de propiedades y se topó con Hugo Bustamante, el cual le ofreció un domicilio que dijo era de su mujer. Se dirigieron a la propiedad y acordaron un precio en la notaría para hacer ahí mismo los papeles. Valdebenito entregó la suma de $6.600.000 en billetes de $20.000 y $10.000, y el resto, $1.400.000, lo documentó en letras.

Una semana después, Bustamante se dirigió a una corredora de propiedades donde fue recibido por Cecilia Isabel Cerpa Mancilla, que manifestó haber arrendado y entregado las llaves el día 14 de enero. Firmó el contrato el 17 de enero y pagó dos meses en efectivo, el de garantía y la comisión correspondiente. “Me llamó la atención que en el banano que llevaba tenía cuatro rollos de billetes de veinte mil pesos”, manifestó Cerpa.

El sábado 15 de enero, Álvaro Andrés Navarro Henríquez, fletero de la feria El Belloto fue contactado por Bustamante alrededor de las 09:00. Le pidió si podía trasladar dos sillones y un tambor desde la población Prat hasta Troncos Viejos  y le cobró $3.500.

Intentó moverlo solo pero no pudo. Pidió ayuda y salió un polvo blanco que dijo que era un antioxidante para papas fritas. Navarro calcula que pesaba alrededor de 100 kilos, ya que cuando llegó al destino la única alternativa fue hacerlo rodar para trasladarlo hacia la cocina.

Ese mismo día existió otro caso particular que llamó la atención y sirvió para corroborar los datos entregados anteriormente. José Luis Jorquera Michelin trabajaba como colectivero. Alrededor de las 10:30 su primer pasajero fue Bustamante. Luego de un rato, al percatarse que tenía en venta el vehículo, le ofreció comprárselo en tres millones de pesos.

Fueron al taller Etchegaray y comprobó que sólo le faltaba un alineamiento. Se dirigieron a su domicilio a buscar el dinero y le pagó los tres millones de pesos. Luego debían ir a buscar a su hermana, Damaritza, en calle Chacabuco, ubicada en Peñablanca. Al presentarse unos problemas, el trámite de la notaría quedó para el lunes.

Como no tenía licencia de conducir, se le ocurrió contratar a Jorquera como chofer por unos días. Este accedió a cobrarle $20.000 diarios. Al ya tener confianza, lo invitó a comer. Alrededor de las 22:30 fueron a “Toro rojo” donde tomaron unos tragos y compartieron con “niñas”. Luego entraron al Luna pub donde se quedaron hasta las 01:30.

El lunes 17 de enero en la Notaria Swett firmaron el contrato de compraventa por el vehículo Nissan Sentra V.16 del año 1996 y sacó de su banano el dinero en efectivo. Jorquera asegura haber visto tres fajos de billetes de $20.000.

La bendición de un nuevo hogar

La casa donde ocurrió el doble homicidio estaba vendida y debía ser entregada a su nuevo dueño: José Figueroa. “Nosotros la compramos al contado, y parece que la finaita con el ñato tuvieron un problema. La discusión creo que fue por plata, él le pego, la mató y luego con la plata se compró un auto”, dice Figueroa.

Al llegar a su nuevo domicilio ubicado en Pasaje 2 N° 0218, y enterado de los acontecimientos que ocurrieron en la casa, Figueroa llamó a un cura para que bendijera la casa. “Yo le pedí a Dios que escuchara mis súplicas, porque mi familia estaba mal por lo que había sucedido acá”, comenta.

-Oiga padre déjeme la casa bien pura -manifestó con preocupación José Figueroa.

-Dios es capaz de esto y mucho más -dijo el cura.

-Ojalá Dios lo escuche padre, mire que mi familia está preocupada por la situación -dijo José Figueroa.

-No se preocupe José que con esto podremos tranquilizarlos, quedará todo bajo la protección del señor -respondió el padre con voz de tranquilidad.

Dentro del pasaje, se cuentan cerca de 20 casas pareadas todas distintas, cada una con toque especial. Esta no es la excepción, tiene una reja blanca con madera, que deja cubierta toda su fachada. Es una casa color blanca con un patio mediano, con diversas ampliaciones en su interior y con mucho color y buenas energías.

El proceso de “curación” del hogar de José tuvo una duración de alrededor de dos horas, donde además de agua santificada, recitaron canciones de misa y prendieron velas. Mientras el padre llevaba los hilos del procedimiento, familiares que acompañaron el proceso manifestaron su parecer respecto de la situación.

-Ojalá esto funcione, acá sucedieron cosas muy feas y no queremos vernos involucrados en cosas como estas -decían los familiares con preocupación.

-Estén tranquilos que Dios está en todos lados, él ve las cosas y sabe lo que hace cada uno -dijo el padre.

Liberación de reos

Bustamante, condenado a 27 años de prisión cuando cumplió 11 fue dejado en libertad. A raíz de la masiva liberación de reos que se realizó en el país el 2016, la Corte de Apelaciones de Valparaíso autorizó el 90% de las solicitudes de libertad condicional, que se traduce en 788 reos, panorama muy distinto al año 2015 donde sólo se aprobó el 7% (30).

Para la abogada Patricia Fuenzalida, “lo que ocurrió fue que el proceso fue súper criticado. Hubo mucha gente que no tenía que salir y se cometieron varios errores procesales, se saltaron varios pasos”.

Este hecho hizo crecer la sensación de inseguridad en las personas especialmente en la región de Valparaíso, que  fue el sector que más beneficios otorgó  cifra superior a la de Santiago que soltó a 568.

La encuesta Cadem de mayo de 2016 arrojó que un 80% de las personas cree que lo acontecido provocará mayor delincuencia (31) Sensación similar a la que sienten los vecinos de la comuna Villa Alemana.

Ante la magnitud de la liberación, mucho se alegó sobre la medida tomada por el Poder Judicial. Para el abogado y defensor público de Valparaíso, Hugo Leal González, “el caso particular de Bustamante tras la liberación de reos fue muy relevante. Si estudiamos el caso en concreto y vemos lo frío que fue al matar, evidentemente que  no es aconsejable que esté libre”.

Por su parte, para la ministra de la Comisión de la Corte de Apelaciones del 2017, Carolina Figueroa, “el año 2016 por regla general tenían que tener cumplida la mitad de la pena para poder salir. Pero cuando son penas muy altas, de más de 20 años, el tiempo mínimo son 10 años”, situación que cambió con la reforma que se le hizo a la ley para este año que menciona que para los delitos más graves se sube el tiempo mínimo de la mitad a los dos tercios para poder postularse a algún beneficio.

Comisiones y beneficios

Cada año se forma una comisión encargada de evaluar caso a caso, depende de ellos ver cómo tratar las causas para ver si finalmente le otorgan el beneficio al reo o no.

Su duración es anual. La corte designa un ministro, que muchas veces hace de presidente de la comisión, junto a él, son cinco miembros más que repartidos en, un juez de garantía u oral, algún representante del ministerio de justicia de las seremis y alguien que designe el ministerio cercano a la defensoría, lo conforman.

Todos los beneficios que se otorgan son para incentivar el buen comportamiento de los internos, ya que saben que si se portan bien, van a poder optar a estos y si cumplen con todo el sistema interior, podrán salir antes.

Existen varias formas de beneficios para los reos. Dentro ellas se encuentra la que obtuvo Hugo Bustamante: la libertad condicional. Se otorga ordinariamente en dos sesiones, una en abril y otra en octubre, además de actuar extraordinariamente todos los meses por distintas peticiones que se hacen.

En las sesiones ordinarias,  Gendarmería postula a los reos que cumplen con requisitos como tiempo mínimo, conducta o estudios. Llega el informe y la comisión de turno evalúa si le concede o no la libertad.

Fuente: Boletín Estadístico III Trimestre enero -septiembre 2017. Fiscalía Ministerio Público de Chile. Publicado en octubre 2017.

En cuanto a la fiscalización del cumplimiento de la pena, la ministra dice que “cuando se modificó el sistema procesal penal, los jueces de garantía comenzaron a tener cierta labor de vigilar que se respeten las condenas. Además hoy existen programas computacionales que te arrojan datos de si la persona cumplió o no”.

Uno de los problemas es que antes, la libertad condicional se miraba como un beneficio de los reos. Lo evaluaba una  autoridad administrativa y quien decidía si se otorgaba o no era la Seremi de Justicia de cada región. Desde la modificación de la ley, la Corte de Apelaciones se quedó con la responsabilidad y desde entonces que se entiende como un derecho.

Por esto, tienen la posibilidad de interponer recursos de amparo en contra de la comisión si es que esta rechaza la petición. En consecuencia, no hay mucho que hacer y los dejan salir porque entienden que son solamente requisitos objetivos.

Con relación a los drásticos cambios que se ven de un año a otro, la ministra Carolina Figueroa explica que, “hay ministros y comisiones que piensan que se deben cumplir requisitos objetivos, o sea, que tengan tiempo mínimo, buena conducta, trabajo o estudios y si está postulado por gendarmería y cumple con esos requisitos, hay que otorgárselos”.

En cuanto a los méritos que deben realizar los reos, la ministra dice que “esta comisión determinó que se debe evaluar sobre los méritos”. Precisamente los esfuerzos que haga el reo son una de las formas por las que puede obtener un beneficio, ya sea intrapenitenciario como fuera de el.

“Existen algunos reos que no les otorgamos la libertad condicional, pero les damos ayuda intra penitenciaria, con el objetivo de que puedan reinsertarse con mayor facilidad”, concluyó la ministra.

Ya con este tipo de beneficios obtenidos, un tema para tener en cuenta es el seguimiento que se les hace a los reos y a la reinserción social que debiesen tener. “Existen varios programas del Ministerio de Justicia, porque también hay que saber que las sanciones penales no implican tener una persona encerrada, sino que el Estado tiene la obligación de reinsertarlo a la sociedad y eso es difícil de cumplir”, manifestó la ministra.

Paradójicamente, la sicóloga Karin Moller manifestó que “las personalidad de la gente que realiza este tipo de delitos hace que utilicen a las personas de manera utilitaria, no pueden amar ni comprometerse y como no sienten culpa no pueden reparar nada”.

Por su parte, para Felipe Rodríguez sicólogo de la Universidad de Valparaíso, las personas con rasgos como estos, “están parados en una lógica, muy altanera, desde una posición en la que ellos se observan como una distorsión de su propia imagen, de forma positiva.  Todo lo contrario de una persona depresiva. Narcisista siempre va a estar inflándose más de lo normal. Entonces, es bien frecuente que caigan, sobre todo en las situaciones en donde esta imagen entre en contraste con la realidad, en situaciones de mentira”.

Crimen y Castigo

En la defensa del caso, Bustamante explicó que mientras cometía el delito, estaba en un estado de ensañamiento por lo que estaba fuera de su propio control. Sin embargo, al calificarse los hechos, el Ministerio Público los acreditó, debido a la falta de argumentos en las pruebas que se presentaron.

Se definió que no podía constituir alevosía el simple hecho de haber cometido el delito en horas de la mañana, en la casa de las víctimas, ya que Bustamante, convivía con ellos desde a lo menos un año (32).

Asimismo, tampoco fue aceptado que el hechor haya procurado aumentar deliberadamente el dolor a los ofendidos por lo que se tuvo en consideración, que el Ministerio Publico no logró establecer la secuencia con que se produjeron las lesiones y si las víctimas estaban vivas al momento de ser atacadas (33).

“Lo que fiscalía no probó fue que algunos actos que realizó el imputado, que afectaron la dignidad de las personas involucradas, se hicieron cuando estaban vivas. Por lo mismo, la fiscalía no pudo dar cuenta que se cometieran actos que van más allá del homicidio”, comentó Oscar Mella.

Reflexión del caso

En la declaración de su sentencia, Bustamante narró lo que a su criterio habían sido tanto los días previos a cometer el delito como los días posteriores.

Su relato, sin embargo, fue en muchas partes incongruente con lo que realmente había sucedido. Tanto la información presentada por los testigos, como las evidencias expuestas por la parte querellante así lo indicaban.

Para el sicólogo perito forense, Leonardo Zúñiga, “el trastorno narcisista de la personalidad que tenía Bustamante, tiene relación a que tenga una distorsión de la realidad, buscando impactar con lo que es él. Pero el problema de su vida, es que el sujeto la construye y la hace pasar como si fuera verdadera”.

Pese a esa imagen de él, reconoció que mató a dos seres humanos y que esto no lo dejó dormir por tres o cuatro días, durante los cuales ingirió alcohol y fumó cigarrillos, encerrado en su domicilio. Agregó que no planificó el hecho, que tomó un tambor que tenía en su casa para el acopio de agua y decidió introducirlos ahí.

Aseguró que compró un arma para quitarse la vida por si lo pillaban, porque “no quería pasar toda su vida preso (34). Reiteró en más de una ocasión, que tiene cargo de conciencia, y que es algo que va a llevar siempre. Que hubo dinero de por medio, “pero que tenía lo suyo (35).

Recuerda que conoció a Verónica el 2004, y que después se fue a vivir con ella y su hijo. Insiste en que no tenía problemas económicos, sólo una deuda en Credicoop. Que cuando ella vendió su casa fue porque iba a irse a Arica y que le debía plata por unas ganancias (36).

Tuvieron una discusión como a las ocho de la mañana. Le pidió a ella su dinero. Le dijo que pagara siete millones al Banco Estado, pero no aceptó porque lo acusaba que iba a gastar plata con prostitutas. Ella lo arañó, él la tomó del cuello, la empezó a estrangular.

Apareció el niño, quien se suponía que iba a ir a buscar a alguien. Lo abrazó con el antebrazo por detrás para que no saliera a pedir auxilio. Luego lo mató. No recuerda detalles nítidos.

Bustamante desde el momento de su detención declaró haber tomado parte en tales muertes, sin dar mayor motivo o justificación. Dice haber sentido rabia contra Verónica, y respecto del menor, que lo hizo para evitar que pidiera ayuda.

Carreño concluye que sobre las evidencias halladas, el día 12 son las primeras explicaciones sobre la ausencia de su conviviente. El 13 ya tiene el dinero de la venta de la casa en su poder y compra los materiales para ocultar los cuerpos. El 15 los traslada y el 17 cava el hoyo y compra las palas.

Por su parte, en cuanto al delito de inhumación ilegal por el cual también se le declaraba culpable, no prosiguió. Si bien los hechos que lo configuran fueron acreditados, se estimó que el entierro de los cadáveres tuvo por objeto esconder la evidencia material del delito principal por lo que en virtud del principio de absorción dicha acción no se sancionó.

Si se analiza el actuar de Bustamante aislando las partes, parece compleja la misión de entender el por qué se llegó a una situación límite como un doble homicidio. Al revisar su historia, desde niño hasta ya entrado en edad, se pueden ir apreciando ciertos aspectos que incidieron en la transformación de su vida.

Jean Jacques Rousseau decía que, “el hombre nace bueno y la sociedad la corrompe” y en cierta medida tiene razón. Aunque cueste, no se puede depositar la culpa exclusivamente a un hombre por los actos que comete. Si bien él fue finalmente quien decidió matar a su conviviente e hijo, existieron diversos factores que fueron moldeando la personalidad que adquirió.

Existen aspectos por mejorar tanto como personas como sociedad. Dentro de esas se encuentra el intentar ser un sostenedor y no un arma detonadora que haga que la gente  llegue a situaciones como estas, por no tener otra opción como forma de vida.

Hugo Bustamante Pérez nació y se mantuvo conviviendo en un ambiente hostil. Con padres alcohólicos y violentos que lo hicieron  trabajar desde los ocho años e involucrarse con las drogas a los doce. Sin estudios, ni personas por las que sentir afecto, fue abriéndose paso en la vida como pudo.

Los familiares de las victimas tendrán que aprender a vivir con el dolor de haber perdido a Verónica y su hijo quenito, en manos de una persona que fue consumida por lo que le tocó vivir y que ahora, está libre por las calles, al cumplir menos de la mitad de su condena.

El vecindario tendrá que ver como reconstruir la identidad y calma que tenían antes de todos los acontecimientos. El hecho de que ocurra un doble homicidio al lado de tu casa, puede llegar a ser muy traumático para los vecinos. El delito realizado por Bustamante hizo que un sector que no estaba acostumbrado a esto por un lado, ni a tener la atención de la prensa por otro, viviera un proceso de transformación que muchas de las personas de ahí no esperaban.

La nueva ley de que otorga la libertad condicional deberá ser más dura a la hora de entregar sus beneficios. El soltar a personas que cometieron crímenes como tales, debe ser rigurosamente analizado. No basta con el simple hecho de que hayan cumplido ciertos requisitos o que presenten recursos de amparo.

Las comisiones deberán tener una posición más firme a la hora de ver los casos para que no ocurran más problemas como los de 2016, que se aceptaron en Valparaíso el 90% de las solicitudes.

Bustamante por su parte, sea que sea donde esté, deberá aprender a convivir en una sociedad intensa, que te va quitando partes de ti para ponerlas a disposición de una comunidad marcada por el individualismo y que en ocasiones, te transforma en una persona inadaptada socialmente y por qué no, en un doble homicida.

Entrevista a Hugo Bustamante en el programa Mea Culpa de TVN.

Este perfil se escribió el año 2017 en el Taller de Periodismo Avanzado del cuarto año de periodismo UAI, campus Viña del Mar.

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