Blumel: De hombre de confianza al más golpeado del cambio de gabinete

Blumel: De hombre de confianza al más golpeado del cambio de gabinete

Fueron 274 los días que Gonzalo Blumel resistió en el cargo de ministro del Interior. Fue el hombre más importante de La Moneda después de Sebastián Piñera, un cargo que no quería y no esperaba.

La caída de Felipe Ward minutos antes de la ceremonia de ese 28 de octubre obligó a ejecutar un plan B, donde quien fuera la mano derecha de Piñera durante toda su campaña se vio obligado a reemplazar a un cuestionado Andrés Chadwick. Hoy se acabó su rol como ministro y queda la duda de si seguirá ligado a La Moneda.

Por E. Beaumont, P. Araya, J. Palacios, C. Canevaro y G. Sierra.

El militante de Evopoli fue designado durante la peor crisis social desde el retorno a la democracia, tras dos intentos fallidos del mandatario para encontrar un reemplazo para el caído ministro Chadwick. La primera opción fue Evelyn Matthei, actual alcaldesa de Providencia, luego Felipe Ward, opción que fue repentinamente descartada luego de que las redes sociales y la prensa recordaran sus polémicas declaraciones sobre los derechos humanos. Lo anterior dejó a Blumel como la mejor carta.

Sentencia de muerte

La sorpresa frente a la noticia de que Blumel sería la nueva cabeza de Interior en ese cambio de gabinete fue evidente. Según fuentes de Palacio, el ahora exministro se enteró en la misma ceremonia que él asumiría el cargo, y no Ward como se había estimado.

A estas alturas, ya no es un secreto que el ingeniero civil no quería el puesto. Estaba cómodo con su rol de Segpres. De hecho, calificó su nombramiento como una “sentencia de muerte”, debido al contexto de un histórico estallido social y la persona a quien sucedía.

Desde ese día hasta hoy, en momentos decisivos para la política nacional y tras el reciente nuevo cambio de gabinete, la opinión pública saca a relucir la postura que en algún momento manifestó el político en su cuenta de Twitter.

El duro recorrido del “hijo” de Chadwick

El camino del exministro fue escabroso y culminó abruptamente. Primero tuvo que enfrentarse a una profunda desaprobación política y social que explotó en octubre. Después, hacerle frente al Covid-19, emergencia sanitaria que puso en alerta a la población por el modo en que se maneja el país y al equipo de gobierno en el ojo del huracán. Finalmente, la derrota política que significó la aprobación del retiro del 10% de los fondos de AFP, hecho que La Moneda quería evitar a toda costa. Fueron exactamente ocho meses que el ingeniero civil ejerció como ministro del Interior y fue el más joven en ocupar el cargo desde el retorno a la democracia.

Blumel tomó el mando tras la renuncia de Andrés Chadwick, acusado de omitir violaciones a derechos humanos en el estallido social, quien se refirió a su sucesor con estas palabras: “él es como mi hijo”.

Su inicio fue marcado por el desconcierto de la crisis social y fue uno de los pocos ministros que estuvo por no sacar a las Fuerzas Armadas la noche del 12 de noviembre. En esos meses articuló junto a la oposición el pacto que permitió el acuerdo constituyente, base del plebiscito del próximo 25 de octubre.  

Junto a Ignacio Briones, le planteó una “hoja de ruta a largo plazo” para calmar a la ciudadanía en el estallido social. Además, propuso reestructurar los ministerios de Interior, Segpres y Segegob, pero el presidente congeló su proyecto. Luego, con una segunda crisis, ahora sanitaria, tuvo que realizar diversas intervenciones por el fallido manejo comunicacional del exministro de Salud, Jaime Mañalich. Por esto, creó la mesa social Covid-19. “Creo que me ha tocado ejercer en los nueve meses más difíciles de los últimos 30 años”, expresó Blumel en el diario La Tercera.

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Las grietas del oficialismo

Las presiones sobre Blumel aumentaron desde el oficialismo, particularmente la UDI. La molestia del partido apuntó a la “conducción política” del Gobierno y a la figura del entonces secretario de Estado. Una sucesión de hechos provocó la crítica del gremialismo: las diferencias de opiniones entre Blumel y la anterior ministra de educación, Marcela Cubillos, su ausencia en las gestiones frente a la acusación constitucional contra Andrés Chadwick y, finalmente, la salida de Sebastián Sichel y Felipe Ward del comité político terminaron por colmar la paciencia de la colectividad, lo que desembocó en la descoordinación del oficialismo y la división de votos que concretó la derrota más grande del Gobierno: la aprobación del retiro del 10% de los fondos de AFP. “Es indispensable que Gobierno y coalición vuelvan a trabajar unidos”, aseguró la exautoridad, pero no pudo conservar su cargo tras la derrota.  

Tras la elección de Blumel a último minuto por sobre Felipe Ward, la UDI hizo pública su molesta: “Las decisiones, la forma en como se llevan las negociaciones, a nosotros nos dejan siempre con un sabor amargo”, declaró la presidenta del partido, Jacqueline Van Rysselberghe, y en privado lo llamó: “ministro de Evópoli”, frente a lo que él habría respondido “ministro del presidente Piñera”.  

Además, antes del cambio de gabinete, el ex ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, afirmó sobre Blumel en entrevista con El Mercurio: “Es una persona que, legítimamente, no ha tenido vocación de ministro del Interior. Eso lo ha hecho pecar de ausencia”.

Futuro incógnito

Ministro del Interior entrante, Víctor Pérez. Agencia Uno

El primer nombre que se filtró a la prensa fue Víctor Pérez. Casi dos horas antes del cambio de gabinete, ya se comentaba que el senador de la UDI ocuparía la cartera en desmedro de Blumel. Quien fuera mano derecha de Piñera se mostraba cauto los días previos y respondía a los rumores diciendo que “debemos ser muy cautelosos y mientras contemos con la confianza del presidente, vamos a seguir haciendo nuestro trabajo”.

Una vez confirmado el cambio de gabinete, Sebastián Piñera no escatimó en palabras para quien fuera pieza clave en su última campaña presidencial. Agradecimientos personales y un aplauso que se alargó por casi treinta segundos para una persona que, como se estipula, podría llegar al Segundo Piso.

Agencia Uno

En medio de un oficialismo fracturado, la salida de Blumel significa un debilitamiento de Evópoli en La Moneda, sólo quedó el ministro de Hacienda Ignacio Briones como representante del partido. Por lo demás, Víctor Pérez representa una derecha opuesta a la de Blumel: el anterior senador de la UDI se ha manifestado contrario a una nueva Constitución y jamás ha renegado su simpatía por la figura de Augusto Pinochet, quien lo designó como alcalde de Los Ángeles en 1981.

Pese a la tensión que hubo entre Blumel y figuras de la derecha como Jacqueline Van Rysselberghe, la presidenta de la UDI agradeció el trabajo del ahora ex ministro en una conversación con CNN Chile, donde dijo que “él no había buscado el puesto, se lo ofrecieron y él aceptó y creo que en el último tiempo no estaba pasándolo bien”.

El rol que ejercerá desde hoy Gonzalo Blumel es una incógnita, su cercanía con el presidente hace pensar que no se mantendrá muy lejos de su círculo íntimo, el mismo que lo acompañó en la campaña presidencial y que, con Cristián Larroulet, enfrentó la crisis política más grande los últimos años en Chile.

Este artículo fue escrito por estudiantes del quinto año de Periodismo UAI en el Taller de Edición II.

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