Opinión: La cancelación se nos fue de las manos

Opinión: La cancelación se nos fue de las manos

Por: Esteban Beaumont

En un episodio de la popular serie Community, los personajes se reúnen a jugar el conocido juego de rol Dungeons & Dragons. A esta reunión llega Ben Chang con una peluca blanca, orejas puntiagudas y la cara pintada negra, un personaje pregunta si “vamos a ignorar ese crimen de odio”, Chan responde que es un elfo oscuro, todos nos reímos y el capítulo continuó, terminó y empezaron varios más.

Hoy sería un capítulo más de los 110 episodios que tiene la serie, pero la historia quiso lo contrario, ya que la escena volvió a la palestra debido a que Netflix decidió sacar el capítulo de su servicio a raíz del uso de blackface. Pese a que vemos claramente cómo los personajes castigan la caracterización y que el chiste no es contra los afroamericanos (si no contra la pobre comunidad élfica), el servicio de streaming decidió castigar el episodio. La cultura de la cancelación lo hizo de nuevo.

Cancelar es el término que se le da a la acción de borrar todo producto u obra de un artista que no cumpla con el pensamiento propio. Por supuesto que en un mundo tan globalizado como el nuestro no es suficiente quitarle el corazón de favorito en nuestro Spotify, hay que anunciarlo en todas las redes sociales y apuntar con desdén a quienes no lo cancelen. “No cantes Arjona que está cancelado” me tocó escuchar más de una vez cuando las letras del cantautor guatemalteco se colaban por mis labios (no estoy orgulloso).

Pese a que cancelar artistas o productos existe desde hace varios años (a los Beatles los cancelaron por decir que eran más grandes que Jesús) en el último tiempo se ha visto una nueva ola de cancelaciones. ¿Justin Bieber apoya a Chris Brown pese a ser acusado de violación? Cancelado. ¿Kevin Spacey es denunciado? Canceladas todas su películas y eliminado de la última temporada de House of Cards. ¿Descubrimos 70 años después de que Lo que el Viento se Llevó es racista? Cancelada por supuesto.

La cultura de la cancelación no es buena y estar en contra de estas prácticas no significa estar a favor de las actitudes malignas de las personas. JK Rowling, la creadora de Harry Potter, sorprendió hace unos meses con un tuit contra la comunidad transgénero. Todos le dijeron que eso estaba mal y que el mundo estaba cambiando, hasta ahí todo bien. Lo increíble fue cuando algunos fanáticos de la saga del joven mago comenzaron a borrarse sus tatuajes de la saga, quemar libros y se puso en duda la producción de Animales Fantásticos y dónde Encontrarlos 3, película basada en la obra de Rowling.

Harry Potter no va a dejar de ser una buena historia porque su creadora sea contraria a la comunidad LGTBI+, así como la película El Perfume no deja de ser una obra maestra porque su protagonista sea un posible violador. Saber diferenciar la obra del artista es vital para la cultura y pese a ser una postura a la que se le puede acusar de incongruente, la calidad artística de una obra no tiene nada que ver con las acciones del artista.

Si aplicamos los estándares morales con que juzgamos hoy a la historia artística nos quedamos sin nada que ver o escuchar. Pablo Picasso, Michaelangelo Caravaggio, Frank Sinatra o Woody Allen pueden ser pésimos seres humanos, pero revolucionaron sus áreas y crearon obras que son parte de la cultura mundial.

Lo que el Viento se Llevó estuvo a punto de ser borrada. La película de 1939 fue acusada de reflejar a los esclavos negros como personas felices cuando sabemos que no lo eran, pese a que en su momento la actriz afroamericana aludida dijo que prefería “interpretar a una criada por 700 dólares que ser una por 7”. Cancelar Lo que el Viento se Llevó hubiera sido esconder bajo la alfombra una conducta errónea que hoy sabemos que está mal. Warner optó por algo que ya había hecho con los Looney Tunes y advertir que estas obras son productos de su tiempo, que los prejuicios étnicos y raciales eran comunes en esos tiempos, siendo erróneos hoy y antes. No hay que borrar el pasado, hay que aprender de él.

Esta columna es parte del material publicado en la revista Osada, que elaboraran estudiantes del quinto año de Periodismo UAI en el Taller de Productos Periodísticos. Hay temas con miradas muy interesantes, aquí puedes revisarlos todos.

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