Martín Bakero: “La única manera que encontré de estar en el mundo, es como poeta”

Martín Bakero: “La única manera que encontré de estar en el mundo, es como poeta”

Terapoeta, músico y revolucionario en el pensamiento sonoro. Se corta el pelo en el escenario, quema sus escritos en vivo y utiliza palabras como si su vida dependiera de ello. Fue asistente de Alejandro Jodorowsky por más de una década y este mismo le hizo un trasplante de corazón junto al apoyo de 4 chamanes. Esta es la historia de un hombre que explora  y comparte realidad (es) a través de la poesía.

Alexis Paiva Mack

Son las 1:00 AM en París y Martín Bakero se conecta a nuestra videollamada desde su hogar en Belleville. Pide que desactive la grabación de imagen y me quede solo con la de audio, debido a que el primero define un espacio y el segundo “indefine”, ya que se manifiesta casi únicamente a través de la percepción. No me sorprende.

Su poesía se basa en el arte de los sonidos y la variedad de texturas, ya sea a través de palabras articuladas, pasajes de sintetizadores, máquinas electrónicas o ruidos captados desde la naturaleza misma. Pero su rutina no sólo se limita a recitar frente al micrófono o asistir a reuniones para organizar sus próximos proyectos. También cuida de sus cinco gatos y realiza terapia desde la poesía en formato real o virtual, con la que ofrece herramientas para que sus (im)pacientes  —como él les denomina— conviertan el malestar en expresión creadora y así pasen del “problema al poema”.

Tras desactivar unos efectos de audio que permanecen encendidos —y que interfieren en la conversación—, me comenta que la pandemia nos deja en una posición de humildad y sincronía frente al universo, la cual permite que los animales puedan recuperar los espacios que les fueron expropiados por el ser humano.

A pesar del confinamiento y los malestares del coronavirus, Bakero y Deadbeat publicaron Sueños de la Joya, un álbum de tintes experimentales que genera ambientes que transitan desde la oscuridad hasta la iluminación sonora. También sacó dos discos de poesía electrónica con Laurent Lettrée:  Recipendaire y Antisimetría. De la misma manera, anticipa que pronto lanzará un nuevo LP en solitario a cargo del sello Erratum, además de un libro de poesía en castellano y catalán llamado “SE ES”.

Hay diversas formas de trabajar el proceso creativo. Algunos definen metas periódicas para escribir y/o componer, mientras que otros solo lo hacen cuando sienten inspiración. ¿Cómo lo haces tú?

•Creo que estoy más cerca de la sensación vibratoria de la frecuencia poética que del significado del poema. Antes escribía uno al día, después inventaba una palabra diaria, pero ahora la escritura le da una preponderanciaa la oralidad. Escribo más con el micrófono que con el lápiz, aunque uno no reemplaze al otro, son complementarios. Siento que como humanos somos limitados en nuestro lenguaje y que tenemos que aprender lenguajes de otras esferas, como las vibraciones de los cometas, los chasquidos de las ballenas, etc.

Recuerdo cuando vi el registro de la presentación de los Buzos Tácticos en el Segundo Festival de Poesía y Música. Quemaste las hojas, te cortaste el pelo con una máquina de afeitar y tocaste el saxofón. Relaciono esas acciones con la energía del postpunk, romper lo establecido a partir de directrices que guían la labor artística a través de la experimentación.

•Hay direcciones filosóficas, intensas preocupaciones humanas que me llevan hacia ciertos caminos. Lo más lindo es soñar, decir sin censura lo que a uno le pasa por la mente.

Dices que sin la poesía no estarías con vida y que las obras de André Bretón y Antonin Artaud cambiaron tu forma de ver el mundo. ¿Cómo fue ese proceso?

•Luego de un periodo de tristeza e incomprensión en mi infancia tardía, había decidido suicidarme cuando tenía alrededor de 11 o 12 años. Había previsto incluso una fecha para hacerlo, pero justo antes cayeron en mis manos unos libros. Entre ellos estaban “El pesa nervios” y “El ombligo de los limbos” de Artaud, además del segundo manifiesto surrealista de Bretón. Ahí me dí cuenta de que existían tipos que viven como escriben y piensan, que son aceptados socialmente y que tienen un lugar en la tierra. Pensé “no sé si son felices, pero parece que lo pasan bien” (risas). “O me mato o soy poeta y me transformo completamente con esa fuerza que viene más allá de mí”. Fue un compromiso definitivo con esta vida, una forma de transmisión que se expande más allá de la misma. Un aceptar que mi ser no me pertenece sólo a mí sino al cosmos entero y más allá. Yo no puedo decidir solo por mi propia vida. Ella pertenece a la poesía transmultiversal.

Foto sacada por Alfondo Escudero

Memoria de niñez

¿Qué te llevó a pensar en atentar contra ti?

•Tenía una depresión media grande en relación al rechazo de mi entorno sobre mis extravagancias. Son cosas bien personales, pero da lo mismo, creo que son importantes de conocer. Sentía rechazo por parte de mi entorno. Me juzgaban como alguien un poco perturbado y decían que todos los artistas estaban mal de la cabeza. Podía ahogarme en un silencio apegado al discurso adaptativo o me entregaba al universo. Es por eso que estoy acá. Siempre, desde muy pequeño, me interesó la poesía, pero desde que tenía ocho me decían que la poesía era una suerte de escoria de la humanidad. Al mismo tiempo hacía música, gracias a eso y otras cosas estoy vivo.

¿A qué edad empezaste a hacer poesía?

•A los tres años, también inventaba palabras mientras leía. Soy como un transmisor de poesía, ni más ni menos, ni siquiera soy Martín Bakero, nada. Soy una antena que transmite y recibe, como un micrófono parlante.

Leí que parte de tu interés nació de la relación con tu abuelo y tu abuela…

•Mi primer poema sonoro es un cassette en el que repito “quiero helado” por 60 minutos cuando tenía dos años de edad; él estudiaba radio por correspondencia y grababa en estéreo mis voces alucinantes. Ella le decía a mis papás que me iba a leer cuentos infantiles para hacerme dormir, pero cuando cerraba la puerta sacaba libros de poemas románticos alemanes; aprendí a leer con ella. Al día siguiente despertaba con los ojos vendados y me llevaba al jardín para identificar los aromas de las flores y desarrollar mi doble olfato. Luego me sacaba la venda y preparaba jugo de naranja, jengibre y zanahoria para desarrollar mi doble visión. Ellos me fabricaron poeta, me permitieron existir. La única manera que encontré de estar en el mundo, es como poeta.

¿En qué periodos compartiste más con tus papás y en cuáles con tus abuelos?En la poesía no sólo hay que quedarse con esas relaciones familiares, viene de mucho antes y después, en cómo te conectas al cosmos entero. Para mí esas teorías basadas en edipo no son tan importantes en el dominio artístico, de cierta manera…

Ritual de aprendizaje¿Cómo conociste a Alejandro Jodorowsky?

•Lo conocí en Chile, cuando vino después de 20 años sin visitar el país. Me lo topé en el ascensor de un café en Providencia y le pregunté si había almorzado. Tiene algo increíble: no hay ningún juicio contra una acción artística que tú emprendas en tu mente. Fue una escuela muy linda y conocí a gente interesante trabajando con él. Lo acompañé en la invención de la psicomagia y entre otras investigaciones íbamos a estudiar a las bibliotecas. Hay una de magia acá en París en la que te pasan guantes de mago y libros invisibles.

¿Recuerdas algún momento en especial que hayas tenido con él?

•Una vez me quitó una verruga del pie con un acto psicomágico muy lindo en relación a mi madre. También me hizo un transplante de corazón con cuatro chamanes, de Siberia, México, África y Australia. Aprendí muchas cosas con él. Ha sido difícil verlo menos, pero al mismo tiempo ha sido importante. Tiene razón cuando dice que tengo que volar con mis propias alas, no quedarse atrapado en ninguna escuela. Es un poeta con tal fuerza cósmica y telúrica que uno puede quedarse atrapado siempre ahí sino emprende su propio camino.

el arte de sacarte
de sacar arte
harto de sacar
arte de hartar
de sacarte el arte
harto de arte
harto de tratar
helarse de hartar
de hartarse de arte
de hartar el arte
helarte de arte
harto el arte
arte de harto
del hurto harto
de helarte harto
dejarte
dejar el arte
dejar helarte
arte de dejar
helarte el arte
Del libro Viceversa, publicado por Maelstrom & A Hélice. Paris-Bruxelas, 2013.

Arte y realidad (es)

Es interesante lo que dices sobre encontrar maneras de estar en el mundo, porque los artistas tienden a emigrar a otras realidades. También hay personas que no lo entienden y que, incluso, que prefieren resguardar cierta distancia. ¿Crees que existe una diferencia en la capacidad perceptiva de estos perfiles? ¿Por qué unos se ven atraídos y otros no?

•Hay una particularidad del arte que es la que hace mejor al mundo: el no tener miedo. Es una fuerza revolucionaria, ya que no se reprime la locura o el deseo, sino que se transforma en un objeto. Imagina cómo sería si la clase política destinará más presupuesto al arte que a las armas, el mundo se transformaría. No hay que olvidar que Hitler postuló a la escuela de Bellas Artes en Viena y no lo dejaron. Siempre he creído que de haber quedado no habría matado a tanta gente. Su arte hubiera sido horrible quizá pero menos dañino socialmente. Creo en el arte como una transformación del universo, para mí ser poeta es una posición ética y política. No tengo por qué estar de acuerdo con la realidad, pero al mismo tiempo estoy cerca; no estoy dentro ni lejos.

Muchas veces se habla del “mito”, una suerte de deshumanización del artista en la que acciones sencillas adquieren un carácter mágico y con significado, tanto para sí mismo como para terceros. ¿Qué piensas acerca de esa realidad alterna?

•Creo que es súper sano. El poeta tiene eso de superhéroe, que sobrepasó la realidad, que se le permite estar en otra (sic) y ser reconocido por los demás. Eso permite que los otros se identifiquen. Es importante que el artista honore, cuide y nutra ese espacio que ha conquistado. Así otras personas pueden encontrar un refugio.

¿Crees que el arte tiene la facultad de crear nuevas realidades? ¿O más bien transforma las ya existentes?

•No me considero ortodoxo en ninguna teoría, menos en el psicoanálisis, pero hay un texto muy lindo de Freud que se llama “El poeta y la fantasía”. Dice que el neurótico esconde su deseo para adaptarse a la realidad y que el psicótico se queda en este para rechazarla. El artista es como el psicótico, pero en vez de denegarla, crea una nueva. Hice mi tesis de doctorado a partir de eso, tú puedes construir lo que te falta y no es solo para ti, sino que para el mundo entero. Aristóteles conecta el arte entre lo singular y lo universal, cómo lo que te pasa a ti se conecta con el cosmos y el todo. El poeta siempre está recibiendo y transmitiendo.

Los artistas tienden a ser muy sensibles. Incluso algunos dejan su obra en el mundo, pero no se sienten capaces de sobrevivir ante emociones tan intensas…

•La diferencia entre la locura y el arte, es que la primera se basa en el ego, en la segunda uno se entrega al objeto. Yo sé que no soy dueño de mí mismo, no podría matarme, porque sé que soy una máquina de dimensiones que está circulando. Solo conozco una parte de mí que es muy pequeña, no puedo tomar decisión por eliminar un ser, ni siquiera un zancudo. Es difícil quedarse en la tierra y la manera que yo encontré de hacerlo fue a través de la poesía.

Martiěn Bakero

Este contenido se publicó en la revista Osada, que realizan estudiantes del quinto año de Periodismo UAI en el Taller de Productos Periodísticos. Aquí puedes revisar la revista completa.

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