Kudai: Sumergirse en la nostalgia

Kudai: Sumergirse en la nostalgia

Hace tres años, Nicole Natalino, Tomás Manzi, Bárbara Sepúlveda y Pablo Holman revivieron al reconocido grupo de la escena musical y, dos semanas atrás, lanzaron una nueva versión de su icónica canción, Sin despertar. También anuncian un próximo disco con re-versiones de sus temas más populares: “Queremos abrazar nuestras raíces y entenderlas para poder seguir con un camino nuevo”.

Por Guido Macari Marimon

En el 2004 Ricardo Lagos era presidente de Chile, se estrenó la película Machuca, y Fernando González y Nicolás Massú ganaron medallas de oro en las olimpiadas de Atenas. Ese mismo año Kudai lanzó unas de sus canciones más exitosas: Sin despertar. El single se posicionó como un hit en las radios nacionales y, hoy, el videoclip  tiene más de treinta y tres millones de reproducciones.

Nicole Natalino (31) recuerda esa época, cuando grabaron el video en la elipse del Parque O’Higgins. La letra de Sin despertar hablaba de las primeras experiencias sexuales; esa interpretación ha trascendido por redes sociales en las últimas semanas.

—Es un tema de la adolescencia que en ese entonces no se tocaba —comenta ella—. Nosotros queríamos mostrarlo igual.

En ese entonces, Kudai era un grupo que recién se abría paso. En el video actuaron amistades de los integrantes del aún desconocido conjunto musical. “Aparecían amigos con sus pololas y se daban besos”, recuerda Nicole. “Igual en la canción se mostraba de una manera mucho más inocente”.

Han pasado dieciséis años desde que apareció Sin despertar, aunque el grupo se formó hace veinte. Tenían planeado hacer algo especial el 2020 desde que se volvieron a juntar (2017), pero, claro, la pandemia sorprendió a todo el mundo. Debieron adaptar la nueva versión de su emblemática canción. Nicole cuenta que, cuando planearon el video hace cuatro meses, querían contar una historia con harta fuerza audiovisual. Sin embargo, el 15 de mayo empezó a regir la cuarentena total en Santiago. “Nos ayudó a hacer un video más simple”, reflexiona ella, cada uno grabó solo, con asesoría del director Piero Medone.

—No tendremos otra vez un video así, que marque la historia —dice Nicole—Además, aprovechamos de mostrar nuestros recuerdos.

La pieza audiovisual ya supera los 5 millones de visitas. El video muestra a los integrantes del grupo cantando en locaciones separadas, y mezcla esas tomas con recortes de diarios y revistas de un álbum que conserva Nicole, que son las apariciones de Kudai en distintos medios impresos a lo largo de los años.

La memoria se lanza a correr.

Mira el video con la nueva versión de Sin despertar que lanzó el grupo.

El tiempo recordado

Tomás Manzi (30) rememora los días que grabaron por primera vez la canción. Eran adolescentes, no tenían más de quince años, cuando salían del colegio e iban al departamento del productor musical, Gustavo Pinochet. Podían estar hasta cinco horas ahí metidos, proponiendo referencias para componer, eligiendo qué canciones conformarían el primer disco, Vuelo (2004).

—Nosotros tirábamos ideas bien emo —dice Tomás—. Me acuerdo cuando hacíamos Lejos de la ciudad o Escapar.

Nicole siente que ahí se pusieron “más rebeldes”.

Los cuatro ya estaban juntos desde 1999, cuando eran niños, en un grupo musical llamado Ciao (hola, en italiano). Cada uno representaba un color y hacían covers de clásicos italianos como Mamma María o Será porque te amo. Pero ellos crecieron y el concepto rápidamente se les hizo infantil, querían más independencia.

—Kudai nos dio la oportunidad de hacer lo que quisimos —cuenta Nicole. Luego ríe—, mostrar nuestro peor look, ser más libres y con canciones inéditas.

Tomás, Bárbara y Pablo vivieron cinco años en México (Nicole salió del grupo en ese periodo) y, antes de radicarse allá, iban a todos los conciertos que encontraban en Chile, donde hubiera un escenario. Nicole recuerda que trabajaban mucho. “Éramos unas esponjas, absorbíamos todo el conocimiento”. Siente que tuvieron la suerte de cumplir un sueño que no es fácil de hacer realidad.

—Era muy auténtico —asegura Tomás—. Yo salía al escenario como me vestía en la calle. Era parte de nuestra identidad.

Bárbara Sepúlveda (30) siente que ese tiempo la hizo madurar un poco más temprano que muchos de sus pares. De hecho, vivieron solos desde los dieciocho años en México. “Aprendí a ser autovalente y autosuficiente en un lugar con una cultura ajena”.

Tenían un manager y todo un equipo detrás. Los cuatro cantantes debían compatibilizar el colegio con clases de canto, baile y expresión oral, por lo que delegaban ciertas responsabilidades.

Pero cuando se trataba de las letras de las canciones y los videoclips, ellos tomaban el rol central para dar los significados que querían. Nicole explica que “igual las canciones son amplias y uno le puede dar su propia historia, pero en los videos hablábamos de las cosas que nos pasaban a nosotros, a nuestros pares o la sociedad”. Por ejemplo, el videoclip de Escapar retrata una situación de violencia intrafamiliar.

Aunque han pasado los años, Nicole dice que aún le encantan las canciones de Kudai, las escucha y se le quedan pegadas. Lejos de la ciudad la encuentra muy buena, le recuerda al verano: “¿Quién no tuvo un amor de verano que no olvida nunca?”.

A Tomás le gustan varias canciones que están al interior de los discos Vuelo y Sobrevive, las cuales son menos conocidas. Incluso, estos días ha estado escuchando algunos temas de Ciao: “Tienen una producción tremenda y son gratas de escuchar, con nuestras voces ahí de doce años”.

—Unas voces muy agudas —comenta Nicole y se ríe.

Los ciclos

Tras algunos años separados, el 2017 se reunieron otra vez los cuatro.

—Tomás nunca quiso dejar Kudai —bromea ella.

Para él, el grupo “era una inversión de vida que debíamos aprovechar y disfrutar como corresponde”. En su momento tuvieron problemas internos y externos que distanciaron al conjunto como, por ejemplo, dineros mal administrados. Pero esos temas han quedado en el pasado, según mencionan.

—Nunca quise separarme de Kudai —confirma él.

De hecho, él contactó a los demás integrantes e insistió en que hubiera un regreso. Poco después, Pablo Holman (31) estuvo de visita en Santiago (es el único que aún vive en México) y propuso que hicieran un show puntual. Ya después todo fue como una “bola de nieve”, comenta Nicole, y se concretó el regreso. Cada uno había tenido tiempo para desarrollar sus proyectos independientes.

—Todo pasa por algo y lo estamos disfrutando como nunca, con una mentalidad más madura —comenta Tomás. Además, le gusta la idea de integrarse en una industria musical que ha cambiado: el contenido se difunde mucho más rápido en un mundo al cual se están adaptando.

—Ha sido como la primera vez —dice Nicole.

—Es como Sin despertar —agrega él.

Se ríen.

En la conversación por Zoom, Tomas se agacha y muestra frente a la cámara un viejo VHS: es el videoclip del cover que hicieron de Mamma María (canción original de Ricchi e Poveri) cuando eran Ciao y aún eran niños.

“A ellos no se les nota tanto el paso del tiempo, su adolescencia no fue tan terrible como la mía”, dice Nicole, que lamenta haberse expuesto con frenillos, espinillas y otros cambios. Pero siente que emocionalmente, y como grupo, todo ha mejorado entre los integrantes. Los cuatro “tenemos una relación muy de hermanos, con todo lo bien o mal que te puede caer una persona”, comenta Tomás.

Se consideran bastante distintos entre sí. Tomás piensa que él aporta el lado de electrónica y armonías vocales. En cambio, dice que Pablo tiene mucha expertiz en redes sociales y marketing. “Yo soy más volátil”, describe.

—Yo soy la armonía del grupo — dice Nicole y ríe—… Soy más urbana o romanticona. Somos personas muy distintas y es entretenido que eso se vea.

Bárbara Sepúlveda siente que las principales diferencias entre ellos son los estilos de vida. “Soy súper exigente conmigo misma y, por lo tanto, también le exijo mucho al resto, sobre todo a las personas de mi círculo”. Ella describe que Tomás y Nicole siempre han sido más relajados y “hemos tenido nuestros roces”. Pero resalta que los cuatro se acoplan bien cuando hacen música.

Reinventar el pasado

Nicole Natalino anuncia que, aunque están encerrados, planean sacar un disco de re-versiones en los próximos meses; por ahora, están decidiendo cuáles serán las canciones elegidas. “Buscamos comunicarnos con la gente que sigue a Kudai, saber sus gustos y qué les interesaría”, comenta. Tomás dice que no planean renegar el pasado: “Queremos abrazar nuestras raíces y entenderlas para poder seguir con un camino nuevo”.

 El grupo no descarta acercarse a nuevos estilos en los siguientes proyectos y, de hecho, Tomás plantea que atreverse a probar es un elemento distintivo en Kudai: El primer disco (Vuelo) tiene mucho pop, el segundo (Sobrevive) contiene rock y emo, es más denso, mientras que el tercero (Nadha) avanza hacia la electrónica. Ahora estamos experimentando con sonidos que entran un poco en lo urbano. De hecho, en la reciente versión de Sin despertar ya se escuchan algunos ritmos cercanos al trap.

El trabajo es a distancia. Se mandan ideas a través de Whatsapp y hacen reuniones online vía Zoom. También se comparten lo que crean, se envían los archivos por WeTransfer. Ya hay algunos demo, aunque cuando tengan que grabar para el disco, lo harán en el lugar que corresponde, porque les complica hacerlo desde sus casas. “Pero ahí estaremos: solos en un estudio”, dice Nicole.

Durante el 2021, Kudai quiere hacer conciertos y volver a ciudades donde estuvieron alguna vez.

Además, los cuatro integrantes tienen otros proyectos corriendo en paralelo. En el tiempo que Nicole estuvo fuera de Kudai, estudió diseño de interiores, ejerció durante un año y medio, y ahora no quiere dejarlo de lado. Bárbara Sepúlveda es odontóloga; de hecho, trabaja en una clínica y sigue viendo pacientes con todas las barreras de protección, como una astronauta dicen sus compañeros. Pablo Holman es community manager y tiene varios proyectos en el país azteca. Tomás nunca dejó la música y ha profundizado en la electrónica. Estudió composición y percusión; también ha sido técnico de bandas. Planea vivir otra vez en México si la pandemia lo permite.

Aun así, varias de sus actividades se encuentran congeladas y sus rutinas han cambiado. La promoción de la re-versión de Sin despertar la han hecho sólo desde sus casas.

—Me gusta mucho más porque son entrevistas más personales, estás en tu ambiente —expresa Tomás.

—Es entretenido este concepto —agrega Nicole—. Yo, por ejemplo, estoy vestida de la cintura para arriba, y con piyama abajo.

Pero también sienten que la cuarentena ha sido un proceso complejo, “totalmente filosófico y con momentos de introspección”, dice Tomás, quien también plantea que ha tenido el tiempo de re-entender las letras de Kudai: “En un principio estaba medio reacio a cantar letras tan densas y oscuras, pero ahora me encanta”.

Nicole siente que han sido semanas cargadas de pasado. “Por eso creo que pasó lo de Sin despertar: empezamos a darnos cuenta del tiempo que ha pasado (2004) desde que la escuchamos por primera vez”. Ella se distrae con los recuerdos haciendo ejercicio y cocinando mucho. También tiene ganas de aprender a tocar algún instrumento.

Bárbara no ha dejado de ver pacientes y confiesa que a veces siente miedo mientras trabaja: “Estoy viviendo la cuarentena con mi pololo, no me gustaría cargar con la culpa de contagiar a un ser querido”. Aunque destaca que ha aprendido a valorar “las cosas simples” como ver series o comer algo rico, y a “bajarse de la maquinaria laboral y social” que había antes de la pandemia.

Ella también destaca la sensación que le ha evocado Sin despertar:

—Una nostalgia rica, y que se necesita.

Este reportaje se hizo en la revista Pluma Libre, que realizan estudiantes del quinto año de Periodismo UAI. En este link puedes acceder a la versión original de la publicación y otros contenidos de la revista.

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