Opinión: Tiempos difíciles

Opinión: Tiempos difíciles

Por Fernando Wilson

El sistema internacional que emergerá después de la pandemia será algo diferente del que conocimos antes de ella, pero no tanto como algunos temen o esperan. En primer lugar, las pandemias no cambian a los hombres. De ser así, después de la Peste Negra europea del siglo XIV, que diezmó a las poblaciones de dichos países, ya seríamos santos. Pero, por otra parte, sí es claro que habrá una serie de fenómenos que se agudizarán o cambiarán. El primero y quizás más llamativo es que cualquier ilusión idealista de un eventual éxito del multilateralismo ha quedado relegada por un buen tiempo al estante de las esperanzas perdidas. Ante una amenaza global, el sistema internacional falló clamorosamente. La OMS, que debió liderar la contención de la enfermedad, quedó atrapada en sus contradicciones políticas. La ONU, que debió ser el cuerpo que guiara los esfuerzos internacionales de contención de la pandemia no ha abierto su boca, y varias de las peores acusaciones a los órganos internacionales simplemente se hicieron realidad. Cada país corrió a salvarse solo y se dieron impensados espectáculos de capturas de insumos médicos destinados a otros países, etc.

Pero, nada de esto es novedoso. En el mundo pre pandemia, ya teníamos el conflicto comercial norteamericano, o el choque ruso con Ucrania. El covid-19 solo exacerbó tendencias que ya estaban actuando en el sistema internacional, y las columnas publicadas por el embajador chino en Santiago, Sr. Xu Bu, ya lo habían dejado claro meses antes.

Lo mismo ocurre en Estados Unidos. Si bien Donald Trump confiaba en una fácil reelección, cortesía de sus buenos números económicos, la pandemia y el colapso económico que trajo, desnudó la peor cara de sus deficiencias políticas, dejándolo como un actor reactivo y asustado ante un candidato demócrata que no destaca ni por lo fuerte ni por su discurso articulado, pero que aparece como un verdadero oasis de racionalidad ante un liderazgo que parece solo saber agredir. Europa, por su parte, parece estar pasmada por la pandemia, y más allá de algunos esfuerzos valientes de intentar guiar el crujiente edificio de la Unión Europea por Merkel y Macron, la verdad es que se los ve más interesados en sus eventos nacionales. Cada país tiene su tragedia, y no parece haber espacio para los demás. En un panorama así, quizás el Brexit no fue una idea tan mala.

Latinoamérica sigue el mismo camino. A las peculiaridades populistas de la región, se le agregó una amenaza a la que los débiles e ineficientes aparatos estatales regionales no han podido enfrentar sin durísimos problemas internos. Desde los intentos de violar la Constitución en Chile, a la negación de la pandemia misma en Brasil o México, nos encontramos ante una situación de difícil manejo en la patria del Realismo Mágico.

En esencia, la imagen que vemos del mundo hoy es mala. Nos parece un sistema colapsado y que solo puede dar origen a situaciones aún más críticas. Afortunadamente, el mundo en general tiende a recuperarse de estas o peores catástrofes relativamente rápido. A no dudarlo, dejan cicatrices, pero es difícil que un evento como este vaya a cambiar el mundo como lo hace un conflicto global, como lo fue la Segunda Guerra Mundial. Lo que sí es claro, es que estas crisis dejan muchas lecciones útiles, y una de ellas, es que, en un mundo global, hay que estar preparados para manejar amenazas del mismo nivel. Y estas ya no son la agresividad o Animus Iniurandi de otros países o actores internacionales, sino de que puede ser literalmente cualquier cosa, incluso algo tan nimio como un virus proveniente de un murciélago.

Esta columna se publicó en la revista Pluma Libre, que realizan estudiantes del quinto año de Periodismo UAI en el Taller de Productos Periodísticos. Entra a este link para ver todo su contenido.

Fernando Wilson es doctor en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y licenciado en Historia de la misma casa de estudios. Trabaja como académico del Departamento de Historia de la Universidad Adolfo Ibáñez, como profesor de la Academia de Guerra Naval en temas de Relaciones Internacionales, Pensamiento Estratégico e Historia Naval y es profesor concurrente ocasional en los programas de Historia Militar de la Escuela Militar.

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