Menstruar sin reglas

Menstruar sin reglas

Toallitas higiénicas y tampones en el basurero no son más que el reflejo de la revolución. Una conexión con el cuerpo y el poder femenino que renuncia a la contención del periodo y opta por sentir las manchas rojas entre las piernas. Cada vez son más las mujeres que practican el sangrado libre. 

Ángela del Canto

Ultrafinas, de algodón, nocturnas o de baja absorción. Solo basta mirar un par de minutos la TV para encontrarse con coloridos anuncios que recomiendan “la mejor alternativa” para sentirse cómoda, nadar o para que los pantalones no se manchen. Opciones hay de sobra, pero ¿se puede renunciar a las toallitas higiénicas durante la menstruación?

Gotas rojas y tampones en el tacho de la basura anuncian la revancha del método natural. No son pocas quienes consideran que ya es hora de devolverle a la naturaleza ese impulso, fuerza y femineidad propia de la menstruación. Un espacio para conocer el flujo rojizo que durante años fue absorbido por un trozo de algodón con “alas” o simple trapo. Cada vez son más quienes se interesan en practicar el “sangrado libre”.

Free bleeding ­–como se conoce alrededor del mundo– es la desafiante técnica que consiste en abordar el sangrado del ciclo menstrual de forma natural, sin elementos extra, sin “copita”, tampoco el uso de lo que podría asemejarse al pañal de un recién nacido. Es simple, solo se debe dejar que la sangre fluya.

Carolina Vignola es autora del libro “Sangrado Libre” y creadora de “Activación del Útero”, un espacio que busca desarrollar el control interno femenino. CaroPaz –como firma en su libro– imparte sesiones sobre cómo sangrar libre e interactúa con las mujeres que se interesan en conocer y perfeccionar la técnica.

Una notificación de Instagram avisa la transmisión de un video en vivo. De anteojos rojos y un tejido fucsia, Carolina conversa con una de sus invitadas virtuales sobre “Sangrar en la Tierra”. Decenas de mujeres comentan y escuchan atentas.

El gran secreto 

Hace más de diez años que Carolina no usa métodos de contención. Según comenta, no necesitó más que escuchar a su cuerpo que había “despertado su memoria interna”. Con el paso del tiempo y mientras tenía sus períodos, comenzó a prestar más atención a sus instintos, hasta poder sentir el momento exacto en el que bajaría la sangre: “Era tan consciente que ya ni siquiera manchaba las toallitas”, cuenta.

Aunque para algunos puede sonar desconocido, el free bleeding nació entre gritos y consignas feministas en la década de los setenta. La popularidad del método se incrementó y ha motivado a las mujeres de todo el mundo, quienes a través de las redes sociales o guías han podido acercarse a experiencias e instrucciones.

No debes manchar, tienes que cuidar de que tu toallita no se marque y observar bien que el agua del WC no quede teñida. Las reglas y creencias estrictas en torno a la menstruación han cruzado entre generaciones. Durante años ha sido el mayor secreto corporal femenino, las manchas rojas de las que nadie tiene que enterarse.

Desde pequeñas las miradas incómodas y susurros breves cuentan una parte del secreto. A veces, una confidencialidad adolescente, en ocasiones un tabú que dura toda la vida.

Tal como cuenta Carolina, una de las mayores dificultades de las mujeres para comenzar con el proceso es la rigidez del pensamiento y los estigmas de la sangre, aun por sobre el control del cuerpo: “Pensar que la sangre tiene que ser controlada y que no se vea”, comenta.

El poder de la sangre

El sangrado libre necesita de la conexión de las mujeres con su propio cuerpo y alcanzar un nivel de sensibilidad para poder conocer cómo reaccionan ante la menstruación. Sin embargo, los beneficios de esta práctica no solo se concentran en el bienestar interno.

Carolina destaca la capacidad de decisión de las mujeres frente al cuerpo, poder determinar qué es o no lo correcto y asegura que “uno de los grandes beneficios es poder darle voz al instinto y conexión con el ciclo”. Asimismo, enfatiza en la importancia ecológica de dejar atrás las toallitas y todos los métodos de contención de la menstruación que tardan años en desaparecer de la tierra.

El sonido de una voz interna y una  vibración silenciosa alertan del desprendimiento de sangre. Es certero, el control sobre el cuerpo y el útero le han permitido a Carolina y a miles de otras mujeres saber el momento preciso en el que el flujo bajará. El resto no importa, puede deslizarse entre las piernas, derramarse sobre el baño o un árbol. La naturaleza lo permite.

Este artículo es parte del material publicado en la revista La Hija del Medio, que elaboraran estudiantes del quinto año de Periodismo UAI en el Taller de Productos Periodísticos. Hay temas con miradas muy interesantes, aquí puedes revisarlos todos.

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