Radiografía de 16 años de presupuesto nacional: ¿Se han escuchado las demandas sociales?

Radiografía de 16 años de presupuesto nacional: ¿Se han escuchado las demandas sociales?

Durante las dos administraciones de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, el gasto fiscal siempre creció. Y en ocasiones los movimientos ciudadanos desequilibraron la balanza hacia ciertos ministerios como los de Educación y Medio Ambiente, siendo estos unos de los que tuvieron una mayor variación durante el periodo. Las carteras de Salud y Trabajo también tuvieron alzas constantes.

Por S. Maraboli, A. Morel, F. Escalona, G. Macari y M. Navas

No han sido tiempos fáciles. El Gobierno ha debido aumentar el gasto fiscal en un contexto que cada vez se aleja más de la bonanza económica. En octubre del año pasado, a causa del estallido social, se debió extender el plazo para aprobar el erario fiscal y, de hecho, el aumento del mismo pasó de un 3,5% a un 4,5%, con el objetivo de satisfacer las demandas de la ciudadanía. Las negociaciones fueron más acaloradas que de costumbre, pero Ignacio Briones, jefe de la cartera en Hacienda, terminó sonriendo.

El 3 de marzo pasado — además — el covid-19 ingresó a territorio nacional, generando que la pandemia se expandiera en todo el país. El Ejecutivo ha debido redestinar para satisfacer las necesidades sanitarias y económicas de la población. De hecho, el ministro Briones anunció que, para 2021, se hará un Presupuesto Base Cero, con el fin de repensar el erario fiscal y visualizar las prioridades según el nuevo escenario.

No obstante, durante casi dos décadas, los cambios en el presupuestos habían ocurrido sin demasiados sobresaltos. De hecho, ocurrieron mientras dos personas se turnaban en la Presidencia, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Mismos protagonistas y distintas contingencias: manifestaciones estudiantiles, terremotos, paros de funcionarios públicos. Esta es una radiografía a las variaciones presupuestarias en los últimos gobiernos, los cuales llegaron a poder sus propias hojas de rutas, pero muchas veces debieron adaptarse a lo que momento les exigió.

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Fuente: Ley de Presupuesto

Las cifras están calculadas en miles de pesos. Para ver más detalles ingresa acá

La primera de todas

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Michelle Bachelet junto a George Bush en el Salón Oval, en 2006.

Las prioridades

En mayo del 2006, una Alameda llena de estudiantes exigió el fin a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), además de una educación gratuita y de calidad. Estas manifestaciones, que se extendieron por varios meses, marcaron el primer año de Michelle Bachelet en La Moneda, quien debió poner como prioridad los temas de educación en el presupuesto de cada año.

Fue así que la ex presidenta socialista tuvo que modificar las prioridades -como el sistema previsional- con las que planeaba comenzar su primer gobierno y modificarlas por la educación y las diversas demandas de los estudiantes tales como aumento de becas en alimentación o transporte.

Karina Delfino, una de las principales voceras de la Revolución Pingüina cree que el movimiento estudiantil vino a cambiar las prioridades no solo en Michelle Bachelet, sino también los gobiernos que le continuaron.

Al igual que educación, uno de los principales prioridades del gobierno fue en temas habitacionales, donde logró reducir en un 14,3 % en el déficit habitacional que a nivel país. Fue así que se entregaron un promedio de 104 mil soluciones habitacionales por año y 60 mil subsidios, aproximadamente, por año que buscaban la reparación de viviendas.

Este último punto se traduce también en que, desde el comienzo al término de su gobierno, este ministerio tuviera una variación del 25%, doblando el presupuesto con el que contaran en un principio.

Salud, también es una de las aristas donde Michelle Bachelet le da prioridad. Esto no solo por su pasado como ministra de salud, sino que también por su profesión en la medicina. Con estos antecedentes, se ve que incluso, en los primeros 100 días de la ex Mandataria, salud era una de las áreas que le interesaba generar cambios desarrollando por ejemplo la gratuidad en la atención para mayores de 60 años en la salud pública.

Presupuesto y “Estoy contigo”

“Estoy contigo” fue el eslogan que acompañó a Bachelet en su primera campaña presidencial que buscaba continuar con los gobiernos de la Concertación.

Durante este periodo, la ex presidenta proponía tres ejes principales: una mejora en el sistema de protección social (que incluía, por ejemplo, la reforma del sistema previsional o el fortalecimiento del sistema público de salud), el desarrollo económico fomentando las pymes y finalmente, la democratización del sistema político.

Si bien, en el primer presupuesto que le tocó desarrollar en el año 2007, se vio impactado por la principal movilización por parte de los estudiantes, esta siguió a fin de cuentas, con las propuestas presentadas en campañas.

Por ejemplo, en el ministerio del Trabajo y Previsión Nacional fue una de las áreas donde Michelle Bachelet mantuvo grandes inyecciones de dinero para poder fomentar uno de sus mayores proyectos: las pymes, las que generaban en el 2008, 8 de cada 10 empleos en el país. Es así que este ministerio presenta, al final del gobierno de Michelle Bachelet, una penetración de aproximadamente mil millones de pesos.

Este desarrollo de las pymes circula muy estrechamente con la inversión pública en innovación, ciencia y tecnología que consideró aumentos en el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo llegando a una variación de un 79% en los 4 años de gobierno.

Esta variación va de la mano con el desarrollo económico que proponía la médico, que en algún punto pudo haberse afectado por la crisis económica subprime que afectó internacionalmente. Finalmente, este ministerio pasa de tener un presupuesto anual de $93.420.250.000 (2006) a $596.130.091.000 en el año 2010.

Sin embargo, hay proyectos que Michelle Bachelet no logró concretar. Uno de ellos es la creación de un ministerio de Seguridad Ciudadana. Incluso, si bien el desarrollo de esta área hay un aumento con una variación de 32%, este no logra concretar un mega proyecto a comparación de otros gobiernos.

Otro de los ítems que no logró desarrollar durante los 4 años de gobierno fueron las reformas a la jornada laboral, así como también reformas el sistema electoral que buscaba eliminar el binominal.

Las demandas sociales

Las movilizaciones de la revolución Pingüina fueron las demandas sociales que más repercutieron en el gobierno de Michelle Bachelet. Pasando de proyectos poco concretos en educación preescolar y superior, a generar medidas concretas, tales como becas a alumnos con mayor vulnerabilidad o la subvención en establecimientos educacionales. Es así como el ministerio de educación para el año 2009 era uno con mayores recursos.

Según un informe de Libertad y Desarrollo publicado en octubre del 2011, el presupuesto destinado a subvenciones aumentó en 33,3% mientras que el de educación superior creció en 111,6%.

Revisa en la siguiente línea del tiempo las diferentes demandas sociales que se desarrollaron durante las últimas cuatro administraciones presidenciales.

Uno de los hitos que marcó al gobierno de Michelle Bachelet fue el lanzamiento del Transantiago en febrero del 2007, el cual prometía un nuevo sistema de buses y conexiones en todo el Gran Santiago. Sin embargo, el proyecto no fue muy bien recibido por parte de la población puesto que generó confusión en el sistema de uso y reclamos por un aumento en la esperas de estos.

A pesar de este fallido proyecto, este ministerio no presenta grandes variaciones en sus primeros años. Sin embargo, en el 2010 presenta un presupuesto de $294.983.702.000, cifra muy diferente a la del 2009 con $63.117.302.000.

Otras de las demandas que surgieron entre los años de gobierno de la primera mandataria mujer fueron el poco apoyo que recibieron los damnificados de desastres naturales tales como el terremoto de Tocopilla, los aluviones de la región del Biobío o la erupción del volcán Chaitén en el 2008.

Sin embargo, estas manifestaciones no prosperaron y se abrazaron de los presupuestos en el ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Al igual que estas manifestaciones, existieron otras igualmente no marcaron profundamente la agenda de la ex mandataria. Entre ellos está el conflicto mapuche (2008) donde se agudiza la tensión en este tema y se materializa con la quema de distintos predios forestales.

También está el escándalo en Chiledeportes (2006) donde la Contraloría detecta irregularidades en el manejo de los dineros pertenecientes al Fondo Nacional del Deporte. Sin embargo, este tema solo tuvo críticas por parte de la opinión pública.

El gobierno que empezó sacudido

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Sebastián Piñera celebra triunfo de selección chilena contra Suiza en Constitución en 2010

Las prioridades de gobierno

Sebastián Piñera llegó a La Moneda con una agenda cargada de proyectos y promesas. Tras 20 años de la Concertación en el sillón presidencial, un gobierno de derecha traía consigo expectativas de cambio y crecimiento económico para Chile.

Sus prioridades eran superar los últimos coletazos de la crisis Subprime, acelerar y reactivar la economía. También prometió crear un millón de empleos, superar la pobreza, derrotar la delincuencia y mejorar la educación.

Así, el candidato alzó sus principales lemas de campaña, entre lo que destacaba el énfasis por combatir la delincuencia, con la emblemática frase: “Delincuentes se les acabó la fiesta”.

Sin embargo, una serie de acontecimientos frenaron las propuestas de Piñera desde el comienzo de su mandato. El país recién había sido remecido por un terremoto y maremoto, lo cual lo lleva a asumir su período presidencial con la nación en el suelo. De hecho, el cambio de mando estuvo marcado una fuerte réplica que sacudió la sede del Congreso; lo que resultó ser una especie de augurio de lo que vendría.

Así, el terremoto cambió las prioridades del mandatario. Se prioriza la creación de viviendas de emergencia, colegios y centros de salud para abordar la crisis. En esa línea, y si bien el Ministerio de Vivienda y Urbanismo no tuvo mayor variación, las regiones afectadas recibieron mayores ingresos a través del Serviu. En el caso de la Región del BioBío, antes de la catástrofe natural tenía asignados $103 mil millones, posterior a ella recibió más del doble de ingresos $284 mil millones, lo que implica un aumento del 176% de un año a otro.

Con el pasar de los años, algunas de sus prioridades de gobierno se concretaron y otras se interrumpieron. Durante sus cuatro años, el mandatario tuvo al Ministerio de Trabajo y Previsión Social liderando el ingreso de capital, pero tuvo una escuálida variación del 7% durante su mandato. La intención del mandatario de llevar a cabo la implementación de un millón de empleos tuvo a la cartera laboral a la cabeza.

El desarrollo de las fuerzas policiales también se vio reflejado en el presupuesto del mandatario. Carabineros tuvo una inyección considerable de recursos, equivalentes a un crecimiento en el Ministerio de Interior con una variación del 45% en los cuatro años. De hecho, es en este periodo cuando las fuerzas de orden pasan a depender de este cartera.

Pese a que la reactivación de la economía era uno de sus ejes, este ministerio tuvo recortes significativos equivalentes al 47% de los ingresos que se le asignaron durante el último presupuesto de Michelle Bachelet.

En su primera experiencia de gobierno, Piñera asume el cargo con un país que recién atravesaba un catástrofe natural y una crisis global. Adicionalmente, su período no estuvo exento de conflictos que alzaron las demandas sociales y a las que tuvo que dar prioridad. Las manifestaciones estudiantiles, proyectos con altos impactos medioambientales y protestas en Magallanes estuvieron siempre al acecho.

Presupuesto: ¿un reflejo de sus prioridades?

Sus propuestas iban dirigidas al agotamiento de la Concertación y a que ya era momento de tener nuevos aires en el poder. Y si bien en sus inicios su lema de campaña que apuntaba a un “gobierno para el cambio, el futuro y la esperanza”, el terremoto y las demandas sociales fueron piedras en los zapatos del recién asumido Presidente.

Y pese al tormentoso camino que atravesó el mandatario quiso seguir adelante con sus propuestas, sin dejarlas en el camino. Sebastián Piñera propuso reactivar la economía a través de generar más oportunidades de trabajo -creación de un millón de empleos-, apoyar a las empresas y destrabar los procesos burocráticos para la creación de empresas y puestos de trabajos, surgiendo proyectos como “Mi empresa en un día”.

Así, durante los 4 años presidenciales el Ministerio de Trabajo y Previsión Social se mantuvo como la cartera con mayor cantidad de ingresos. Pese a las demandas sociales y conflictos que fueron surgiendo en el camino, esta materia lideró las prioridades gubernamentales.

En el caso de la reducción de la delincuencia, Carabineros tuvo una inyección considerable de ingresos. En la última Ley de Presupuesto de Michelle Bachelet (2010), se le asignó $561 mil millones, mientras en el período de Piñera los recursos ascendieron progresivamente hasta los $822 mil millones en 2014.

Antes, la institución estaba bajo el presupuesto del Ministerio de Defensa Nacional, sin embargo, en 2012 pasó a ser parte del Ministerio del Interior, lo que llevó consigo una variación positiva en esta cartera del 45%.

Dentro de sus propuestas se encontraba la integración del deporte en la cotidianeidad de los chilenos. Piñera inició la campaña de Elige Vivir Sano y creó en 2013 el Ministerio de Deporte en el que, para la tramitación del año siguiente, se inyectaron $87.925.280.000.

Presupuesto en pugna

Las situaciones externas y ajenas de sus planes de gobierno iniciales como recibir un país que acababa de enfrentar un terremoto y maremoto incluía un robusto gasto público y reenfocar sus ejes.

Pero no solo el terremoto fue una piedra en los zapatos de Piñera, las crecientes demandas sociales estuvieron constantemente al acecho, a las que el mandatario hizo vista gorda durante este período, ya que prioriza implementar sus propuestas de campaña en relación a trabajo y seguridad.

La movilización estudiantil, iniciada con la revolución Pingüina, no cesó por meses y presionó al mandatario por abultar el presupuesto en dicha cartera. Y si bien una de sus propuestas fue mejorar el acceso a educación, durante los primeros años esta materia no tuvo grandes inyecciones de presupuesto. Fue producto de los movimientos sociales que el mandatario dio respuesta a dicha demanda, lo que puso al Ministerio de Educación en primer plano durante la última tramitación de la Ley; dicha cartera presentó una variación del 16% durante los cuatro años de gobierno.

Pero esa no fue la única promesa sin cumplir por el mandatario. Las propuestas de generar un Chile sustentable, potenciar la inversión extranjera y facilitar la creación de empresas fueron un fantasma que persiguió a Piñera. Y es que los proyectos que se buscaban implementar en el país tenían un alto impacto medioambiental y fueron mal recibidos por ciertos sectores de la población. HidroAysén, Dominga y Alto Maipo fueron proyectos que hicieron, incluso, que el Presidente cogiera su teléfono y detuviera la planificación de una obra.

Adicionalmente, la creación de los ministerios de Medio Ambiente y Energía en 2011 tuvieron alzas considerables en sus cortos años. Con variaciones de 11% y 30% respectivamente en solo tres años.

Panel desmenuza los datos más relevantes de las distintas leyes de presupuesto

El regreso de Bachelet

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Michelle Bachelet durante cambio de mando, 2014

Las prioridades de los distintos gobiernos

Michelle Bachelet llegó a La Moneda con una agenda que prometía ser reformadora. Su programa de gobierno, el cual había sacado ronchas en la entonces oposición, se diferenciaba de las antiguas hojas de ruta de las administraciones concertacionistas; de hecho, la Concertación había pasado a llamarse Nueva Mayoría. Sus propuestas prometían desviarse de la lógica neoliberal que había prevalecido en el país durante los últimos veinticuatro años de democracia.

Con el pasar de los años, algunas de estas prioridades vieron la luz y se transformaron en leyes; otras, en cambio, siguen durmiendo en el Congreso. (gráfico de las tres prioridades)

Las tres prioridades del programa bacheletista tuvieron un cambio significativo en Educación. Durante la tramitación de sus primeros cuatro presupuestos (2006–2009) esta cartera fue la segunda que más financiamiento recibió. Y esto todo se intensificó aún más en su segundo gobierno. La mandataria llegó a Palacio con la promesa de establecer gratuitad en la educación superior. Para eso tuvo que destinar muchos recursos: una estrategia que benefició a millones de personas pero que sacrificó cosas como el crecimiento económico y la responsabilidad fiscal.

El segundo ministerio que más recursos recibió fue el de Trabajo y Previsión Social. Si bien esta cartera fue la que más dinero recibió durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, fue relegada al segundo lugar durante los tres primeros años de gobierno. Además, tuvo una variación anual de un 5% aproximadamente. El cuarto año de gobierno, sin embargo, este ministerio pasó al tercer lugar, siendo superado por Salud.

El ministerio de Salud tuvo un cambio fundamental con la Presidenta Bachelet. Si bien se mantuvo en la tercera posición durante la mayoría de su mandato, fue una de las instituciones que más variación anual tuvo. En 2015 (el primer presupuesto de su segundo mandato) esta cartera tuvo una variación de 16,14% con respecto al año anterior . Este año fue el comienzo para que este ministerio fuera una de las nuevas prioridades para las administraciones venideras. (gráfico de la variación anual de este ministerio).

Waldo Osorio, médico jefe en la unidad de pacientes críticos del Hospital Calvo Mackenna, lleva más de veinte años trabajando en la salud pública. El médico destaca que los gobiernos de las últimas décadas han sido constantes en la ampliación del plan Auge y GES (Garantías Explícitas de Salud), aumentando cada vez más el número de enfermedades en su cobertura.

El médico, además, plantea que lo que suele diferenciar a las distintas administraciones presidenciales son los enfoques frente a ciertas materias. Si bien los procedimientos médicos siempre son los mismos, “los cambios tienen que ver con las prioridades en áreas como las estrategias de prevención: algunos se centran el indemnización y otros aumentan el la cobertura de especialistas”. Plantea que cada gobierno implementa distintos modelos buscando cuál es más efectivo.

La relación entre el presupuesto y las prioridades de la campaña presidencial

Acorde a las prioridades que se entregan en el programa de gobierno de Michelle Bachelet, se puede ver que existe una concordancia directa entre las prioridades y el gasto presupuestario.

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Michelle Bachelet llegó a La Moneda con una promesa concreta: educación gratuita y de calidad. Empezó con la ley que terminaba con la selección, el copago y el lucro en la educación escolar. Luego se aprobó la ley que estableció la gratuidad en la educación superior. El proyecto, que empezó como una glosa presupuestaria, luego se incorporó al presupuesto de la nación. Y aunque en un primer momento esta iniciativa causó mucho debate entre oficialismo y oposición, el Ejecutivo logró sacar esta ley adelante.

“Nosotros en el año 2011, para la discusión de la Ley de Presupuesto del año siguiente, estuvimos 24 horas en la Cámara; de hecho nos quedamos a dormir, tuvimos toda la noche reuniones con parlamentarios. Me acuerdo que hacíamos transmisiones en vivo sobre el tema. Creo que desde ese momento en adelante ha existido un cambio y se ha visto reflejado en la implementación de distintas políticas públicas que pueden ser desde la Universidad de Aysén y O’Higgins, pasando por la gratuidad, el programa PACE, que obviamente ha hecho que se fortalezca también el presupuesto en Educación”, dijo Camilo Ballesteros, ex dirigente estudiantil del movimiento universitario del 2011.

Otras de las prioridades del Ejecutivo fue Salud. Y no es casualidad. Michelle Bachelet, de profesión médico, prometió un incremento importante en el gasto sanitario. Se construyeron hospitales y decenas de centros asistenciales. La variación presupuestaria total de este ministerio durante los cuatro años de gobierno fue de 13%, una cifra que, comparativamente, es muy alta.

“Nosotros en el año 2011, para la discusión de la Ley de Presupuesto del año siguiente, estuvimos 24 horas en la Cámara; de hecho nos quedamos a dormir, tuvimos toda la noche reuniones con parlamentarios, me acuerdo que hacíamos transmisiones en vivo sobre el tema”. — Camilo Ballesteros.

Sin embargo, unas de las prioridades que estaban muy marcadas en la hoja de ruta de Bachelet y que no tuvieron una incidencia directa en el presupuesto fue su proyecto de una nueva Constitución. El estricto carácter político de este plan permitió que no tuviera una participación activa en las distintas leyes de presupuesto que se tramitaron durante toda su segunda gestión presidencial.

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Cifras en miles de pesos / Créditos gráfico: Biblioteca del Congreso Nacional con datos de la Dipres

Las demandas sociales y su impacto en el presupuesto

A diferencia de su primer gobierno y de las administraciones de Sebastián Piñera, Michelle Bachelet no debió lidiar con grandes manifestaciones sociales.

Sin embargo, enfrentó el comienzo de la desconfianza hacia las cúpulas políticas y económicas; especialmente luego del destape de casos de corrupción política, como los Penta y Soquimich. También tuvo problemas con el destape del caso Caval, el que popularizó la frase de la mandataria de “me enteré por la prensa”. Todos estos factores generaron el comienzo de la desconfianza hacia la política tradicional.

Aun así, la crisis política que vivió el Ejecutivo no se relacionó directamente con un cambio presupuestario. Sin embargo, sí hubo algunas manifestaciones que Bachelet experimentó y que sí tuvieron una pequeña influencia en las tramitaciones de las leyes de presupuesto que se desarrollaron durante sus cuatro años de gestión.

Durante la segunda administración de Michelle Bachelet, el movimiento No+AFP empezó a salir a las calles. En un principio, cientos de miles de personas criticaron este sistema por las bajas pensiones que millones de adultos mayores recibían todos los meses. Luego, cuando este movimiento generó más influencia, las prioridades cambiaron: el mensaje de este grupo terminó siendo que las Administradoras de Fondos de Pensiones debían desaparecer. Esto generó que el gobierno de Michelle Bachelet ideara un paquete de medidas para reformar el sistema.

A final de su mandato, el Ejecutivo redactó tres proyectos de ley que buscaron cambiar parte del modelo de pensiones. De hecho, durante su gestión el gobierno de Michelle Bachelet destinó bastantes recursos hacia el ministerio del Trabajo. Los tres primeros años del periodo, esta cartera fue la segunda que más aporte fiscal recibió, luego de después de Educación.

Otra demanda social con influencia directa en el gasto presupuestario fue el medioambiente. Durante el gobierno de Sebastián Piñera, miles de personas salieron a las calles para criticar al gobierno por el proyecto de HidroAysén. Luego, estas movilizaciones se transformaron en críticas hacia cómo el gobierno estaba enfrentando la crisis medioambiental.

Años después, por lo tanto, Michelle Bachelet decidió ampliar sustancialmente el presupuesto del ministerio de Medio Ambiente. El primer presupuesto al que ella tuvo posibilidad de presentar al Congreso (año 2015), existió una variación positiva de 21,62%. Esto fue un gran aumento del presupuesto, el cual calza con la tendencia en las movilizaciones por el cuidado al medio ambiente.

La revancha más difícil

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Sebastián Piñera camina por los pasillos de La Moneda durante las semanas del estallido social en octubre.

Las prioridades de los distintos gobiernos

Sebastián Piñera volvió a la oficina presidencial respaldado por el lema de su campaña: “Únete a los tiempos mejores”. En su carrera por la presidencia, uno de sus principales proyectos era la creación de 600 mil empleos. En uno de sus puntos de campaña dijo que él iba a ser “el presidente de los trabajos, de los adultos mayores, de la unidad entre los chilenos y de las regiones de Chile”.

Las prioridades en su programa de fueron: volver a crecer, crear empleos y mejorar los sueldos. Prometió llevar a cabo una cirugía mayor en la salud, mejorando la calidad y el acceso; lo mismo con la educación de los niños, jóvenes y trabajadores; también, hacer retroceder la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo, y asegurar un nuevo trato para los más pequeños y los adultos mayores.

Respecto a su promesa de crear 600 mil empleos, según cifras que entregó Piñera, en su primer año se crearon 174 mil empleos. La meta para su segundo mandato era ambiciosa. Pero en octubre del año pasado vino el estallido social, lo que obligó al gobierno a responder a las demandas de la ciudadanía, generando que el mandatario cambiase el curso de su programa. Meses después, llegó la crisis la sanitaria la pandemia, lo que nuevamente cambió las prioridades del gasto fiscal.

La Ley de Presupuesto impulsada por el mandatario luego de su primer año de vuelta en La Moneda continuó el rumbo de lo que había establecido el gobierno Michelle Bachelet, donde educación, salud y trabajo fueron las principales prioridades para el Estado.

Ningún ministerio tuvo algún cambio significativo en el cambio de presupuesto entre 2018 y 2019.

A partir del estallido social, el gobierno se vio obligado a responder a las demandas de la ciudadanía. Piñera cambió la hoja de ruta de su programa, y esto vio reflejado en la inyección de presupuesto extra que se hizo a los ministerios que estaban relacionados con las principales demandas: salud, trabajo y educación.

La relación entre el presupuesto y las prioridades de la campaña presidencial

Una de las principales prioridades en la campaña de Sebastián Piñera, era la creación de empleos, pensiones y salud. En su primer año aumentó cerca 200 mil millones de pesos el presupuesto derivado al ministerio de Trabajo, y en su segundo año aumentó sobre 600 mil millones de pesos, siendo Trabajo y Salud los dos ministerios donde más se aumentó el presupuesto.

Sin embargo, estos dos aumentos de presupuesto de 2019 a 2020 estuvieron directamente motivados por el estallido social que se desató a partir de octubre de 2019, en que las principales demandas de la ciudadanía eran mejoras en la salud y en pensiones, entre otras.

Además, el presupuesto en seguridad de Bachelet a Piñera aumentó, pero no considerablemente, y para la Ley de Presupuesto 2020 en este campo también aumentó la inversión, pero motivada de la misma forma por el estallido social y sus consecuencias.

Según cifras que entregó el mismo Presidente en el marco de la conmemoración del Día del Trabajador el año 2019, Piñera anunció que en 2018 se habían creado 174 mil empleos, lo que según sus estimaciones iba bien encaminado a cumplirse su promesa de los 600 mil empleos en su período de cuatro años.

Sin embargo, en el capítulo de Programa de Servicio Nacional de Capacitación de Empleo dentro del ministerio del Trabajo, el presupuesto asignado en este campo de 2018 a 2019 disminuyó de $235.682.324.000 a $228.616.026.000, y este mismo pasó a $230.813.110.000. Es decir, no tuvo cambios drásticos.

En cuanto al capítulo de la Superintendencia de Pensiones, pasó de $15.654.392.000 en 2019 a $16.607.145.000.

Las promesas y prioridades del Gobierno tuvieron que adaptarse a las demandas de la ciudadanía a partir del estallido social. Así mismo, el presupuesto estimado por ministerio para este año vuelve a cambiar para adaptarse a la crisis sanitaria desatada por la propagación del coronavirus, lo que nuevamente pone un obstáculo en las expectativas de Piñera.

Las demandas sociales y su impacto en el presupuesto

El segundo gobierno de Sebastián Piñera comenzó con protestas, pero guiadas por un movimiento que iba a salir a las calles con cualquier mandatario: el movimiento feminista. En 2018 y 2019, previo al 18 de octubre, este fue el movimiento que tuvo más presencia en la agenda pública.

Si bien las demandas de este grupo tienen que ver principalmente con cambios en paradigmas sociales, su impacto se puede medir en el presupuesto, ya que se incentivaron, por ejemplo, cambios en programas de educación sexual. A su vez, dentro de las demandas del movimiento, muchas no han salido Congreso, como la Ley de Aborto libre, u otras han sido aprobadas recientemente, como la Ley Gabriela. El presupuesto en el ministerio de la Mujer y la Equidad de Género fue: en 2019 de $56.217.831.000; y en 2020, $60.015.814.000.

En tanto, el del ministerio de Justicia y Derechos Humanos la inversión fue, en 2019, de $1.286.433.462.000; y en 2020, $1.352.831.888.000.

Otro tema central en la agenda en los últimos años en Chile ha sido el cuidado del medio ambiente. De aquí han surgido manifestaciones al respecto, las cuales han tenido masivas convocatorias a los largo del país. Además, Chile iba a ser sede de la COP25 el año 2019, evento que tuvo que cambiar de localidad dado a las manifestaciones del país. El presupuesto del ministerio de Medio Ambiente pasó, en 2019, de $57.496.903.000 a $60.724.795.000 en 2020.

Además, durante este gobierno se desató el que quizás ha sido el movimiento social que ha tenido mayor impacto en el país en el último tiempo. Este ha obligado al gobierno a tomar medidas que no figuraban como sus principales prioridades y ha frenado el crecimiento económico.

Si bien el gobierno de turno vivió una crisis muy grande con las masivas protestas que surgieron a partir de octubre de 2019, actualmente están enfrentando el desafío más grande de todos: la crisis sanitaria. La pandemia ha obligado al Gobierno a tomar medidas exprés para el control sanitario y el cuidado de la economía.

Se han aplicado cambios de presupuestos en los ministerios para fortalecer los dos gabinetes que requerirán más recursos inmediatos (Salud y Trabajo), pero ello está sucediendo mientras estamos en la pandemia.

Posteriormente vendrá la crisis económica, la cual ya empieza a presentar sus primeros síntomas con la falta de alimentos en sectores más vulnerables del país. Todos estos acontecimientos se acumulan y su efecto se va a ver reflejado en la ley de presupuesto que surja a finales de este año y, claro, todo indica que las promesas de gobierno del Presidente Piñera, producto de la contigencia, se convertirán en letra muerta, palabras al viento.

Este reportaje se hizo en el curso Periodismo de Datos del quinto año de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, en la mención en Edición y Medios.

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