El avance del proyecto de gobierno que busca llegar a acuerdos con la centroizquierda

El avance del proyecto de gobierno que busca llegar a acuerdos con la centroizquierda

Lo que en un inicio se presentó como el gran acuerdo nacional, hoy es considerado un plan más de reactivación. Mientras que algunos partidos opositores se restaron del diálogo, en el oficialismo surgieron las primeras diferencias.

Por Ángela Del Canto y Alexis Paiva Mack

Apenas comenzaba la semana y la lista oficial de los expertos para la mesa técnica ya estaba definida. Un grupo de 16 economistas —entre ellos, dos exministros y un exdirector del Banco Central— serán los encargados de asesorar al titular de Hacienda en las decisiones económicas acotadas.

Entre los objetivos de la mesa de expertos está discutir las principales medidas económicas y sociales que se deben adoptar frente la crisis del Coronavirus. El grupo resolverá si se continuará con la entrega de canastas familiares o si se establecerán otros métodos de ayuda a la población.

Dentro de los convocados están los seis asesores económicos del Colegio Médico y los economistas presentados por los partidos políticos. Estos son: Bettina Horst (UDI), Álvaro DÍaz (PS), Rodrigo Valdés (PPD), Rafael Aldunate (RN),  José De Gregorio (DC),  Claudia Sanhueza (RD) y  Sebastián Izquierdo (Evópoli). Mientras que en los delegados del gobierno figuran los expresidentes del Banco Central, Vittorio Corbo y Rodrigo Vergara, además del exdirector de Presupuestos, Rodrigo Cerda.

El lunes, el ministro Briones conversó con los expertos y les explicó —a grandes rasgos— lo que sería su trabajo en el plan de emergencia. El timonel enfatizó en el tiempo y pidió esfuerzos para elaborar un informe con propuestas en menos de dos semanas.

Avance del acuerdo transversal

A pocos días de que el presidente Sebastián Piñera llamara a conformar un “acuerdo nacional” todo seguía tal y como lo acordado. El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, avanzaba con el seguimiento del acuerdo interno en la coalición, el titular del Interior, Gonzalo Blumel, como el encargado de gestionar el diálogo con los grupos de oposición y el ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel, con la tarea de vigilar las decisiones sociales en el proceso de acuerdo.

Durante el viernes, el gobierno tuvo su primera reunión con los líderes de los partidos. Los timoneles de Interior y de Desarrollo Social, encabezaron la conferencia vía Zoom donde reiteraron el plazo de dos semanas para llegar a las primeros consensos.

Pero la sorpresa llegó el domingo: el “acuerdo nacional” no iba más.

En medio de la reunión convocada por el ministro de Hacienda, la oposición criticó el término acuñado por el presidente y aseguró que la instancia solo busca tratar temas acotados frente a la pandemia, por lo que pidieron llamar la iniciativa como un “plan” de emergencia y reactivación.

El senador del partido Socialista (PS), Carlos Montes, habló en nombre de la bancada opositora y afirmó que “aquí no estamos para acuerdos nacionales, para eso está el proceso constituyente”. La centroizquierda fue enfática en decir que no buscan proyectar un acuerdo estable con el gobierno, ni que tampoco existen las condiciones para hacerlo.

A pesar de la crítica, el gobierno no tardó demasiado en ceder y llamó “plan” al que hace unos días se presentaba como un acuerdo transversal y sin diferencias.

Nuevamente fue el turno de Briones. Ayer estuvo a cargo de realizar la conferencia, esta vez, con los miembros de la comisión de Hacienda del congreso, a quienes les comentó los temas que se hablarían en la mesa técnica. Durante el fin de semana ya había tenido una cita con el grupo que tuvo como foco principal el ya renombrado “plan de emergencia nacional”.

Los opositores que se restaron

El primer partido en restarse de la discusión fue el comunista, debido a que según la diputada Carmen Hertz (PC), no detectaron una intención real del oficialismo por escuchar las propuestas y demandas de su sector.

El 30 de mayo, el sector liderado por Guillermo Teillier publicó un documento en el que expusieron los argumentos de su exclusión al diálogo. Este detalla que no es necesario un gran acuerdo para enfrentar los problemas sanitarios y sociales, debido a que ya manifestaron sus propuestas —inevitablemente contrarias al oficialismo— para enfrentarlas.

Además, destacaron que en la iniciativa no existe autocrítica del gobierno frente al manejo de la crisis y a que el llamado a diálogo responde a una estrategia política de La Moneda para distribuir sus responsabilidades entre los partidos.

Asimismo, el Partido Radical se restó de la conversación como una forma de protesta contra la mesa de trabajo impulsada por el grupo de economistas. Esta última, dirigida por el ministro Ignacio Briones, trabajará de manera paralela a la orientada por Gonzalo Blumel con los representantes de los partidos políticos.

“Veo que hay muchos partidos de oposición que están pensando en su propio beneficio y en cómo pueden ir a la próxima elección”, manifestó el diputado Jaime Bellolio (UDI). Mientras que el parlamentario Patricio Melero (UDI) comentó que si los distintos sectores son incapaces de lograr consensos, esto significa que “la clase política no está a la altura de los desafíos que se están requiriendo”.

Los nudos del oficialismo

En primera instancia, la propuesta buscaba un consenso interno entre los representantes de Chile Vamos. Desde el gobierno aseguraron que la unión entre los partidos oficialistas es clave antes de entablar un diálogo directo con los sectores de la centroizquierda y evitar discrepancias futuras.

A pesar de los intentos del Ejecutivo para generar un consenso transversal en su coalición, los primeros problemas en la bancada surgieron a poco más de una semana del llamado a conformar el diálogo por el acuerdo.

El presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, solicitó que se incluyera la condonación de deudas del Crédito con Aval del Estado (CAE) en el plan de emergencia. Esta iniciativa plantea que se elimine la deuda de quienes cumplen con los requisitos para acceder a la gratuidad en la educación superior, mientras que a los estudiantes que no hayan recibido este beneficio se les condonará de multas e intereses.

Aquella propuesta fue inmediatamente descartada por el ministro Briones (Evópoli), quien declaró que los intereses en torno al plan de emergencia deben centrarse en los tres ejes que definió Piñera: combate contra la pandemia, protección social y reactivación económica.

El timonel oficialista no tardó en pronunciarse. Desbordes destacó que la facultad de decidir los temas que se discutirán recae en los criterios de quienes conforman la mesa de trabajo, mientras que más tarde enfatizó que le “sorprende la generosidad que hay para ayudar a las grandes empresas” y no a quienes se ven endeudados con el CAE.

La discusión entre los dirigentes oficialistas generó diversas apreciaciones al interior de Chile Vamos. El diputado Jaime Bellolio (UDI) manifestó estar abierto a la petición de Desbordes, pero también aseguró que su polémica con el ministro de Hacienda “implica que la coalición llegue un poco más debilitada a negociar con la oposición”.

La diputada Ximena Ossandón (RN) enfatizó que “es importante que las cosas se digan de manera clara” para concretar los objetivos del plan de emergencia, además de reiterar que este se basa en una discusión entre los partidos y no en un trato directo con La Moneda.

Según el diputado Leopoldo Pérez (RN), la fórmula que propuso Desbordes para la condonación de las deudas del CAE tendría un costo de 650 millones de dólares, los cuales irían destinados a la banca en su totalidad, escenario que calificó como desfavorable con la caída histórica de 14,1% en el Imacec de abril.

Asimismo, opinó que la propuesta del presidente de su partido responde a la generalización de un problema económico al que no se ven enfrentados todos los deudores. “Tenemos parlamentarios que no han pagado su crédito universitario”, comenta. Además, de que ya se conversó para que las intereses y deudas acumuladas en el tiempo sean condonadas, independiente de si los deudores tienen los recursos para pagarlas.

A pesar de las diferencias dentro de Chile Vamos, desde el gobierno insistieron en la necesidad de lograr acuerdos acotados, por lo que La Moneda espera recibir las propuestas de la mesa técnica en un máximo de diez días.  

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