10 días en el país de la furia

10 días en el país de la furia

Cómo el asesinato de George Floyd derrumbó a Estados Unidos.

Por Esteban Beaumont y Magdalena Garrido

25 de mayo

Eran las 19:57 horas en Minneapolis y George Floyd estaba con vida en su auto, que estacionó en la vereda de enfrente de Coop Foods, la tienda donde compró cigarrillos. Antes de que pudiera irse, los empleados se acercaron a él para hacerle notar su preocupación por el billete de 20 dólares con el que había pagado, que según ellos era falso. Floyd aseguró que el dinero era legal y se negó a devolver los cigarros. Insatisfechos, los trabajadores de la tienda llamaron a la policía que no tardó en llegar y ocho minutos con 46 segundos después, Floyd yacía muerto a manos de Derek Chauvin, uno de los policías que, a pesar de escuchar más de 16 veces que no podía respirar, de encontrarse acostado boca abajo y esposado, no retiró la rodilla del cuello de su víctima.

Cronología del asesinato de George Floyd basado en los datos de New York Times

George Floyd, “el gigante amable” como lo conocían, era un hombre afroamericano de 46 años, padre de dos niñas de 6 y 22 años, oriundo de Houston, que en 2014 se mudó a Minneapolis, en Minnesota, para buscar otra vida y trabajo. Así, se empleó como guardia de seguridad en un restorán, hasta que la cuarentena en la zona lo dejó una vez más cesante. Según The Atlanta Journal-Constitution, Floyd había estado cinco años en prisión por robo a mano armada en 2007.

Derek Michael Chauvin es un hombre blanco de 44 años, policía de Minneapolis hace 19 años. En su registro profesional hay 18 quejas, dos de las cuales terminaron en el departamento de disciplina con cartas de amonestación de su superior. En su carrera ha participado en tres tiroteos con el resultado de una víctima fatal. Hoy, está detenido y acusado por asesinato en tercer grado y homicidio involuntario en segundo grado.

26 de mayo

La primera versión

Según la policía de Minneapolis, el uso excesivo de la fuerza se debió a que Floyd se resistía a ser arrestado y a que se encontraba bajo una posible influencia de medicamentos o alcohol. De hecho, esta información fue parte de la denuncia telefónica de los trabajadores de la tienda hacia la policía: aseguraban que no podía mantener el equilibrio. El informe policial señala que: “Después de que salió (del auto), se resistió físicamente. Los oficiales pudieron ponerle esposas y notaron que podía estar padeciendo problemas médicos”. No obstante, los videos de las personas que fueron testigos y captaron el momento en su celular, muestran todo lo contrario. De hecho, las cámaras de seguridad de las calles también evidencian la calma con la que Floyd afrontó su detención. Después de bajar de su auto, procedió con calma y acatando las órdenes de la policía.

El informe agrega que: “Sr. Floyd no subió al auto de manera voluntaria y forcejeó con los oficiales, cayó intencionalmente, diciendo que no iba a entrar en el auto y se rehusó a pararse”. Pero, nuevamente, los vídeos mostraban otra realidad. Mientras Floyd estaba en el suelo, con la rodilla del oficial Chauvin en su cuello y esposado, alegaba que no podía respirar y que iba a entrar en el auto. Chauvin, sin quitar su rodilla, lo instaba a hacerlo, pero Floyd respondía, a duras penas, que no podía con él encima.

27 de mayo

No lo mataron, lo asesinaron

El caso de George Floyd no es un hecho aislado, la cantidad de homicidios a manos de la policía es preocupante: desde 2013 la cifra ha superado las mil personas todos los años según la ONG Mapping Police Violence. En el caso de las personas afroamericanas, esta ONG declara que tienen tres veces más posibilidades que las personas blancas de que un policía las mate. Es por esto que al día siguiente del asesinato comenzaron las protestas en Minneapolis para que detuvieran a los policías involucrados.

28 de mayo

Luces de descontrol

El alcalde de St. Paul, Melvin Carter, rogaba a sus ciudadanos quedarse en casa. Él es afroamericano y por lo tanto ha vivido en carne propia lo que es ser negro en Estados Unidos. Pero la furia escalaba en Minneapolis y con ello las protestas daban paso a los actos de violencia. “Por favor quédense en casa. Por favor mantengan la atención en George Floyd, en avanzar en nuestro movimiento y en evitar que esto vuelva a ocurrir” escribía el alcalde en su cuenta de Twitter. No se escuchó su petición. Decenas de personas rompieron y saquearon tiendas en el vecindario de Midway y en Minneapolis se emitía una petición de ayuda para el gobierno de Minnesota. La Guardia Nacional se desplegó en las calles que ya llevaban tres días de protestas ininterrumpidas.

Mientras que Kayleigh McEnany, portavoz de la Casa Blanca, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Michelle Bachelet y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA rogaban por justicia, los cuatro policías involucrados aún no eran ni detenidos ni acusados. La petición del alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, de arrestar a los cuatro oficiales aún no se producía, pero todo cambiaría la tarde del jueves 28 de mayo.

Dentro de las voces que justificaban o le buscaban una explicación al caso, entre ellos los policías, el argumento más escuchado era que George Floyd se habría resistido al arresto. Pero el video de las cámaras públicas comenzó a dar vueltas por internet durante esa tarde en la que se veía claramente como Floyd nunca puso resistencia al arresto. No había dudas, el oficial Derek Chauvin había actuado sin provocación previa, y es aquí donde se da vuelta por completo la situación.

29 de mayo

La primera decisión

Hasta ahora, las declaraciones del presidente Donald Trump se habían centrado en lo triste y trágico de su muerte, sin embargo, el viernes 29 a través de un tuit, confesó que: “…Estos matones están deshonrando la memoria de George Floyd, y no dejaré que eso suceda. Acabo de hablar con el gobernador Tim Walz y le dije que el ejército está con él todo el tiempo. Cualquier dificultad, asumiremos el control pero, cuando comience el saqueo, comenzará el tiroteo. ¡Gracias!”, lo que desató una ola de críticas y nuevas manifestaciones. Twitter decidió censurar el tuit por glorificar la violencia.

El exvicepresidente y contendor del partido Demócrata por la presidencia de Estados Unidos en las próximas elecciones, Joseph Biden, llamó a que se haga justicia y reprendió a Trump de manera indirecta por sus dichos: “No es momento de tuits incendiarios”. Además, Biden se refirió a los hechos de racismo y la forma en que las personas afroamericanas viven con constante ansiedad y miedo, a la necesidad de una policía mejor calificada y condenó el abuso de poder.

Casi al mismo tiempo en que Biden daba su discurso, las autoridades de Minneapolis declaraban la detención de Derek Chauvin, el policía que tuvo su rodilla sobre el cuello de Floyd, por homicidio involuntario en tercer grado.

Además, muchas celebridades del mundo de la música y Hollywood han manifestado su apoyo por las manifestaciones, algunas incluso han participado, como es el caso de Halsey, Harry Styles, Camila Cabello o Shawn Mendes. Otras se han pronunciado por redes sociales, como es el caso de Billie Eilish, quien posteó en Instagram organizaciones que están ayudando y que están aceptando donaciones.

Ariana Grande, Jameela Jamil, Seth Rogen, Steve Carrel, entre otros, pagaron la fianza de los manifestantes que eran detenidos y enviados a prisión.

30 de mayo

Amerikkka

Eran las 20.00 horas del sábado 30 de mayo y en Washington cientos de personas manifestaban su rabia en las afueras de la Casa Blanca por tercera noche consecutiva, mientras Donald Trump tuiteaba desde su silla presidencial sobre la “ley el orden”. Aunque la policía logró reprimir a base de balines y lacrimógenas, la multitud se retiró calles más atrás, donde hicieron un gran fogón, quemaron autos, graffitearon “AMERIKKKA” y protestaron fuera de la conocida iglesia St. John’s.

La protesta inició pacíficamente a las 14:00 horas. Los cánticos pedían cargos para los policías, sobre todo para los tres restantes que aún no eran detenidos, pero la violencia comenzó a aparecer con el final del día. Esa misma noche el alcalde Jacob Frey decretaba el toque de queda en la ciudad.

A esta altura, las manifestaciones ocupaban las principales ciudades de Estados Unidos: Washington, Nueva York, Los Ángeles, epicentros de otra catástrofe: Covid -19. El gigante americano se posiciona como el país con más contagios a la fecha y dos días antes había superado los 100 mil fallecidos. Expertos temen que las protestas aumenten aún más los focos de la pandemia en el país.

Testimonio del periodista Felipe León desde Nueva York

Ebony Hilton, doctora afroamericana del hospital de la Universidad de Virginia, conversó con la Agence France-Presse: “No hay distanciamiento social y desafortunadamente la mayoría de la gente usa sus mascarillas de forma incorrecta”. Además, se refirió al peligro de las lacrimógenas, ya que producen tos y náuseas, pudiendo empeorar la situación.

31 de mayo

La noche más larga del 2020

Fue la noche más complicada y tal vez la más significativa hasta el momento, a pesar que el día no daba señales de lo que sucedería ese domingo horas más tarde. Por la mañana se veía cómo policías en varios estados ponían una rodilla en el suelo en señal de apoyo a las manifestaciones. Eran más de 100 las ciudades que vieron sus calles llenarse de personas que marchaban por la injusticia y el racismo, pese a los toques de queda y los más de 5.000 soldados activos repartidos en 15 estados.

En una búsqueda de responsables por los disturbios, Trump culpó a un movimiento de extrema izquierda de radicalizar las protestas. “Estados Unidos va a designar ANTIFA como una organización terrorista” colocaba en un tuit el presidente estadounidense. La organización se declara en contra de la ideología de extrema derecha, pese a que los analistas la sitúan a la izquierda, y ha registrado protestas contra la violencia hacia la población negra con anterioridad. La más recordada fue cuando aparecieron en una manifestación de grupos neonazis en Charlottesville, Virginia. Pero Trump no esperaba lo que ocurriría la noche del domingo y la madrugada del lunes.

“Pónganse rudos alcaldes y gobernadores demócratas. Estas personas son ANARQUISTAS. Llamando a la Guardia Nacional AHORA. El mundo está mirando y riéndose de ti, Sleepy Joe. Es esto lo que América quiere? NO!!!’’

1 de junio

Washington bajo la oscuridad

Las protestas se trasladaron a primera hora a la Casa Blanca y el presidente debió ser trasladado de emergencia al búnker ubicado debajo de la sede de gobierno, el mismo donde Bush y su gabinete se refugiaron para el 11-S. Por primera vez en 131 años la Casa Blanca se quedaba a oscuras, esta vez por las protestas que colmaban el país. La policía se desplegó y cercó el perímetro de la Casa Blanca. Así comenzó junio.

La tensión no solo escalaba en las calles, si no que en las élites políticas. Donald Trump tildó a los gobernadores de débiles por no tener mano dura a la hora de enfrentar los actos vandálicos. El presidente de la “Ley y el Orden” como él mismo se catalogó, no dudó en calificar los disturbios como “terrorismo interno”.

‘’Washington D.C fue el lugar más seguro en el planeta tierra anoche!’’
‘’D.C no tuvo problemas anoche. Muchos arrestos. Buen trabajo por todos. Fuerza abrumadora. Dominación. Así mismo, Minneapolis estuvo bien (Gracias, presidente Trump!)’’

2 de junio

Los binoculares puestos en noviembre

El día comenzó con las redes sociales plagadas de imágenes en negro. El “Blackout Tuesday” buscaba silenciar la música por un día, que el espectáculo se detuviese. Así presentaba la iniciativa Jamila Thomas, directora de Atlantic Records, que con otros sellos discográficos y aplicaciones de música pretendían un paro tecnológico el martes 2 de junio. Spotify creó una lista de reproducción de 8 minutos y 46 segundos de silencio, justo el tiempo en que la rodilla de Derek Chauvin presionaba el cuello de George Floyd.

Mientras el mundo artístico se sumaba a las protestas, algunos gobernadores y senadores republicanos mantenían distancia con Donald Trump y sus políticas. El presidente advertía sobre el despliegue del Ejército para aplacar las protestas, pese a que el mismo Departamento de Defensa catalogó la opción como una no tan buena idea.

A meses de las elecciones presidenciales el ambiente se polariza y Joe Biden, candidato demócrata a la presidencia, se cuadra con las protestas y promete “hacer frente al racismo institucional”. La última encuesta muestra un 48% de intención de voto para el candidato demócrata, mientras que Donald Trump alcanza solo el 40%. Los expertos dicen que el tema del racismo será clave en las elecciones del 2 de noviembre.

3 de junio

La espalda del Pentágono

Si el martes fueron los gobernadores y senadores, el miércoles las críticas al despliegue del ejército corrieron por parte del jefe del Pentágono. Mark Esper declaró que “la opción del uso de tropas en activo en el papel de garantes de la ley debería ser solo empleado como último recurso, y sólo en las situaciones más urgentes y extremas”. Además se mostró arrepentido de acompañar a Trump cuando fue a las afueras de una iglesia para posar con una biblia, “hago lo posible por permanecer apolítico y evitar situaciones que pueden parecer políticas, a veces lo logro y otras no”.

Mientras que más de 20.000 personas marcharon en Francia inspirados por el caso de Floyd, la Casa Blanca a través de la asesora presidencial Kellyanne Conway reconocía el racismo institucional y la falta de igualdad existente en el país. Conway también tuvo palabras para referirse a la investigación a nivel federal sobre la muerte de George Floyd, a la cual calificó de asesinato.

Las protestas ya suman nueve días y probablemente persistan por más. Estados Unidos enfrenta una crisis en medio de una pandemia que ya ha golpeado fuertemente y que debido a las marchas es probable que aumente en número de infectados, a meses de una elección presidencial que tendrá como foco el caso de George Floyd.

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