La espera desborda al Félix Bulnes

La espera desborda al Félix Bulnes

Demoras en la atención a pacientes y tardanza en entrega de información a familiares se suman a las deficiencias de infraestructura en el hospital inaugurado hace dos meses.

Por Guido Macari y Sophia Maraboli

Su apertura tuvo que anticiparse para el pasado 12 de abril, y los últimos arreglos debieron hacerse con apuro. Ubicado en la comuna de Cerro Navia, el nuevo Hospital Félix Bulnes ocupa un espacio de 125.000 m2 distribuidos en tres torres de 10 y 11 pisos. Además, en un inicio contaba con más de 520 camas.

En el Ministerio de Salud anunciaron a este centro como el gran bastión del sistema público para enfrentar la pandemia por covid-19.

Sin embargo, desde sus primeras semanas de funcionamiento, el personal del hospital empezó a denunciar problemas en la infraestructura tales como constantes filtraciones de agua, fallas en los ascensores y falta de internet.

Luisa Matus es enfermera y se desempeña en el área de abastecimiento. Describe que hoy llegó al hospital y advirtió que, en las escaleras, había mosquitos. También, durante los últimos días, ha notado que algunas cerámicas del piso se salen, y que el olor es insoportable en un sector del subterráneo, donde ella trabaja.

Carol González es técnica en enfermería y trabaja en el área de esterilización del hospital. Relata que muchos funcionarios de este centro —como ella— fueron derivados del Hospital Metropolitano, en Providencia, al recinto de Cerro Navia en abril. “Muchos dicen que el hospital nuevo no estaba listo y así es; pero esto es una clínica comparado a cómo estábamos antes”. Ella reconoce que hubo filtraciones y fugas, pero también asegura que es un espacio mucho más seguro para evitar contagios.

Alfredo Martínez, funcionario del departamento de finanzas, criticó en Doble Espacio que la conexión a internet es intermitente, lo que dificulta las tareas del equipo. “Esto genera un poco de retraso en la respuesta a los informes de los usuarios”, dijo para el medio digital de la Universidad de Chile.

A esto se suma que, en las últimos días, todo el sistema de salud ha funcionado al límite. De hecho, ya hace dos semanas el médico internista del hospital, Gabriel de la Fuente, declaró a TVN que el centro se encontraba en una situación “bastante crítica”. Pediatras atendiendo a adultos y pabellones convertidos en camas UCI son algunas de las medidas extremas que mencionó el profesional.

Vivir en la espera

Cuando el equipo periodístico de Cooler UAI se puso en contacto con Valeska Silva, lo primero que ella respondió fue: “¿Usted me llama enviada por la muni?”

Ella lleva varios días contactándose con personal de la Municipalidad de Renca para tener respuestas sobre el estado de salud de su padre en el Félix Bulnes. Hasta hoy, el municipio no ha podido darle una respuesta.

—Mi papá fue hospitalizado en una silla en un pasillo —relata la mujer—. Así estuvo una noche y dos días porque no había cama.

Su padre,  Roberto Silva, está hospitalizado desde el jueves. Supuestamente se contagió en su trabajo, pues sus labores lo obligan a relacionarse con infectados por covid-19, aunque no lo tiene claro.

Se encuentra internado desde el jueves pasado y recién hoy (miércoles) la llamó un médico para informarle sobre el estado de su progenitor. “No dan información”, lamenta Valeska. Antes, la mujer había decidido buscarlo piso por piso hasta encontrarlo. Eso luego de que funcionarios del hospital le dijeron que ese paciente “no se encontraba ingresado en el sistema”, en ninguna sala o cama.

El proceso de internarlo había sido difícil desde el principio, cuando se complicaron los síntomas. Roberto Silva ya había sido derivado desde la Asociación Chilena de Seguridad (AChS), en Parque Bustamante, al Félix Bulnes en una ambulancia. Demoraron aproximadamente media hora en atenderlo, mientras tanto, él estaba esperando dentro del vehículo de emergencias.

Pero el caso de Valeska y su padre no es el único. Algunos deben esperar para ser atendidos, otros para recibir novedades de sus seres queridos. 

“Al principio la atención era un poco más rápida”, comenta Natalie Medina. “Yo creo que por la gravedad con la que venía mi abuelo”. Pero el panorama ha cambiado, pues ya durante las últimas horas no ha recibido ninguna información de parte del hospital.

Su abuelo es Manuel Cid, tiene 74 años, y se encuentra internado desde el lunes a causa del covid-19. A mediados de mayo empezó con los primeros síntomas, leves, junto a su esposa y nieto. Sin embargo, el virus progresó con fuerza en él y fue derivado del Servicio de Alta Resolutividad (SAR) de Renca —donde ya le habían diagnosticado una pulmonía— al nuevo Félix Bulnes.

Al llegar, demoraron dos horas en atenderlo y, luego de recibir atención, le informaron que no solo tenía neumonía, también presentaba hiperkalemia, un trastorno que eleva las cantidades de potasio en el cuerpo y puede producir parálisis en ciertas partes del cuerpo.

Este cuadro provocó que en menos de 24 horas su estado empeorara, generando dificultades cardiacas que lo obligaban a contar con un ventilador. Sin embargo, en ese momento, el hospital tenía agotadas las camas con ventilación artificial.

Esa fue la última actualización que recibió Natalie. 

“Mi hermano partió con los síntomas típicos del covid-19”, relata Randy Castillo. En primera instancia, Omar Castillo decidió ir a la Clínica Dávila ubicada en Recoleta. Tras algunas horas de espera le realizaron un test PCR. Cinco días después le entregaron el resultado: era positivo. Ahí ya se encontraba con fiebre, dolor de cabeza y malestar. Podía respirar, aunque le costaba un poco.

Ayer (martes), alrededor de las 10 de la mañana, un grupo de personas que vive con él lo trasladó a la urgencia del Félix Bulnes. Sus síntomas habían empeorado, presentaba un cuadro respiratorio severo.

Cuando llegaron se encontraron con un centro de salud rebalsado, asegura su hermano Randy. Dice que “la urgencia del hospital no daba abasto para la cantidad de enfermos”. No les quedó de otra que, armarse de paciencia, y esperar, aguantar la angustia.

Con el avance de las horas, ningún médico o enfermero podía explicar la falta de atención. Cerca de las 17:00 lo llamaron: quizás había llegado el momento. Pero no. “Solo lo colocaron en otra sala repleta de gente para que siguiera esperando”. A su hermano le costaba ponerse de pie, tanto por el malestar como por el hambre y la deshidratación, pues no había consumido  líquido ni alimento.

Enfermeras y mensajeras

“Es una carga emocional super fuerte”, declara la técnica en enfermería Carol González. “A veces tus conocidos te piden que averigües por el estado de sus familiares internados”. Ella lleva diez días en cuarentena luego de dar positivo en un examen PCR, sin embargo, antes de enfermar ya había  familiares que llevaban hasta siete días sin tener novedades sobre los internados.

—Y no tienen idea si a sus seres queridos los cambiaron a la UCI, si lo intubaron o lo que sea —detalla.

La funcionaria comenta que, si alguien pregunta por un paciente, en una sección te pueden decir que no está registrado, mientras que en otra parte te dicen que sí. “Hay un desorden muy grande: la urgencia es nueva y no está la experiencia”, explica.

El contexto de pacientes aislados y saturación de los canales informativos del hospital ha permitido que surjan iniciativas como la de enfermera de la unidad para pacientes críticos en el hospital, Carolina López:

Al ser contactada por el equipo de Cooler UAI, la enfermera reaccionó sorprendida por la masividad de su mensaje: “Jamás me imaginé que saliera de Facebook”.

Estas determinaciones han aumentado durante los últimos días. Carol González recuerda que hace tres semanas fue contactada por Geraldine Sánchez a través de Facebook, quien tenía internada a su abuela en la sección de urgencias. Llevaba casi cuatro días sin recibir información de su familiar. Justo Carol estaba de turno y, como funcionaria, pudo buscarla y encontrar a la anciana. 

—Le saqué una foto —comenta Carol—, cosa que no deberíamos hacer —. Pensó que podía ser una forma más concreto de transmitir el estado de la paciente: convertir la información en imagen, para que no fuera solo un puñado de palabras. 

Luego envió la captura a Geraldine.

Carol piensa que no dudaría en repetir el gesto con otras personas.

La anciana no se encontraba internada por covid-19 y a los pocos días la dieron de alta.

Ahora, producto de su contagio, Carol no puede hacer mucho desde su casa y, además, comenta que cada vez es más restringido el acceso a los pacientes en el hospital.

Quedar en suspenso

Hasta el cierre de esta edición, Valeska Silva no ha tenido mayor información sobre su padre, Roberto Silva. El médico le dijo que el estado del paciente “se agravó”, pero que estaba consciente y con ventilación mecánica. Por supuesto, en el hospital recalcaron “que están haciendo lo posible para que se mejore. Desde ayer (martes), se encuentra estable, pero con ventilador. La hija se entrega a la fe, y confía en que sólo ésta podrá ayudar a que su papá supere  la enfermedad.

Respecto al hermano de Randy Castillo, ya eran cerca de las 3 de la madrugada y aún no era atendido. Decidió irse del hospital luego de 17 horas de espera.

Han pasado varias horas desde que Natalia Medina y su familia recibieron la información de que su abuelo, Manuel Cid, necesitaba un ventilador.

Y aún no han recibido ninguna novedad sobre el estado del anciano.

Tanto familia como amigos han iniciado una búsqueda de respuestas a través de las redes sociales: alguien que pueda decirles cómo se encuentra Manuel Cid. Javiera Aguilar, amiga de Natalia, publicó el siguiente tuit:

Estos casos se desarrollan solo unos días después del fallecimiento de Oscar Walter el 26 de mayo, paciente con síndrome de Down que se encontraba internado en el Félix Bulnes.

Su hermana Jennifer denunció en CHV que el hospital no entregó el tratamiento adecuado durante los días que estuvo internado: “Se suponía que al llegar al hospital le pondrían el ventilador, pero nunca pasó en los 6 días que yo estuve ahí con él. Yo trataba de hablar con ellos, con lo doctores, y decían que no tenían y que los estaban gestionando”.

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