Coronavirus: la pandemia del hambre y la cesantía

Coronavirus: la pandemia del hambre y la cesantía

El aumento de contagios deja secuelas económicas: el desempleo y la pobreza se disparan en otra batalla para los más vulnerables.

Por Ada Albornoz y Javiera Hidalgo

La crisis sanitaria que vive hoy el país y el mundo ha gatillado múltiples consecuencias políticas, económicas y sociales. En este último ámbito, Chile ha sufrido alzas en el desempleo y en la pobreza, lo que ha desencadenado manifestaciones en distintos puntos de la capital, donde personas exigen ayuda económica y alimenticia del gobierno.

El desempleo impacta a una parte de la población y esta semana quedó demostrado. La Encuesta de Ocupación y Desocupación (EOD) del Centro de Microdatos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile informó que en marzo de 2020 la tasa de desempleo en Santiago subió a 15,6%. Se trata de la mayor cifra desde 1985 cuando como consecuencia del impacto de la crisis económica de 1982 la tasa de desempleo alcanzó un 15,7%, transformando el escenario actual en uno de los más complejos en 35 años; una realidad que ha derivado en problemas de abastecimiento y alimentación para las familias más vulnerables.

Los rubros que sufrieron los mayores aumentos de desempleo son el comercio —llegando a un 23,3%— y la construcción —con un 22%—. Otras áreas afectadas son: servicios comunales y sociales (16%), transporte, telecomunicaciones y servicios de utilidad pública (13%), servicios del gobierno y financieros (12,9%) y los servicios personales de hogar (9,8%).

De acuerdo al estudio de la U. de Chile, del total de desocupados, un 94,6% corresponde a cesantes (personas que tenían empleo y lo perdieron). Por otro lado, el empleo asalariado disminuyó en 12,3%, mientras que el empleo independiente se redujo en 24,9%.

Constanza Irribarren, una emprendedora independiente, comenta: “La crisis nos afectó como pymes, pues las personas no están viviendo una buena situación económica y la cuarentena impide que se puedan hacer domicilios”.

De acuerdo a información entregada por CNN Chile, la ministra del Trabajo, María José Zaldívar, manifestó: “Observando el comportamiento del mercado laboral, no nos parecería irracional el que íbamos a tener sobre dos dígitos durante las nuevas mediciones. Si no tuviésemos esta ley [de protección al empleo], la proyección es que tendríamos aproximadamente 180 mil desempleados más”.

Asimismo, la titular de Trabajo añadió que la tasa de desempleo que entregará el viernes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), superaría el 10% en el país, lo que significa alcanzar la barrera de un millón de desempleados.

Hambre: un concepto olvidado

Si bien una parte de la población venía acumulando problemas económicos desde el estallido social, no fue hasta el auge del coronavirus que resurgieron conceptos olvidados para la sociedad chilena. El hambre y las ollas comunes empezaron a resonar cada vez más en los barrios vulnerables de Santiago y regiones.

Fue al inicio de la cuarentena en la región Metropolitana cuando el hambre pasó a ser un tema de discusión en la esfera pública. Las protestas y enfrentamientos en la comuna de El Bosque revelaron que la pandemia trajo algo más que miles de contagiados. El hambre se tomó calles en barrios vulnerables.

La tarde del 17 de mayo, el presidente Sebastián Piñera anunció en cadena nacional una serie de medidas para mitigar el impacto de la pandemia. Una de ellas fue el reparto de 2,5 millones de canastas de alimentos para las familias de clase medias y vulnerables. Pese a esto, hubo nuevas protestas en otras comunas de Santiago: La Pintana, Cerrillos y el sector de Bajos de Mena en Puente Alto se sumaron a las manifestaciones exigiendo ayuda socioeconómica de parte del gobierno y municipalidades. Carabineros tomó siete detenidos (dos en Bajos de Mena y cinco en Cerrillos), que se sumaron a los 15 de El Bosque.

El 18 de mayo, tras el conflicto y el comunicado del gobierno, la palabra hambre se hizo presente en Plaza Baquedano. Proyectada en el edificio Telefónica por Delight Lab recordó los días de revuelta social de octubre del año pasado. La proyección del término “hambre” se alzaba e imponía en la zona cero de la capital. Ya no se podía hacer la vista gorda, la pobreza camuflada despertaba y remecía a los chilenos.

Diego Schalper, diputado de Renovación Nacional, comentó: “Que se proyecte la palabra ‘hambre’ en un edificio del centro de Santiago es algo que no surge de tres personas que iban pasando por el centro con un data show. Espero que la Fiscalía investigue, porque si hay algunos que quieren aprovechar o que quieren instrumentalizar esta legítima angustia que muchas personas sienten para ponerle color político, es algo inaceptable en tiempos de pandemia y por tanto, tenemos que investigarlo y perseguirlo”.

Desde Delight Lab replicaron las palabras del parlamentario. Argumentaron que sus “declaraciones sí son violentas, no lo que hacemos nosotros e incluso alguien que podría interpretarlo como una incitación a las persecuciones y amedrentamientos que estamos sufriendo”.

Tras la proyección del lunes por la noche,  el martes se registró un operativo para impedir la posibilidad de exhibir los mensajes en la torre. Desde un camión instalado en Avenida Providencia a un costado del Parque Balmaceda se proyectaron luces que trataron de  imposibilitar la exhibición.

Pese a esta acción para impedir la intervención, durante la noche sí se proyectaron las palabras “solidaridad” y “humanidad”. La primera en el costado oriente del edificio, en una acción coordinada por José Francisco Lagos, director de Res Pública, que junto a un grupo de amigos contactaron a la organización para llevar a cabo la proyección. Sin embargo, “humanidad”, la palabra que se encontraba hacia el poniente fue tapada por las luces del camión.

Según La Tercera PM, Carabineros confirmó que el camión contaba con los permisos aprobados y por tanto, no cursaron una infracción al conductor del vehículo. Por otro lado, el intendente metropolitano Felipe Guevara aseguró al mismo medio que no han dado ningún permiso porque no tienen autorización.

En conversación con La Tercera PM el intendente planteó que la intervención en Telefónica demuestra “que hay gente que quiere utilizar el sacrificio y el sufrimiento por compatriotas con fines políticos”.

La batalla por la proyección en el edificio contiguo a Plaza Dignidad reflejó la división entre quienes querían dar más visibilidad al problema del hambre y quienes querían impedirlo. La prensa internacional, en todo caso, informó de la proyección del término “hambre”.

Ayuda comunitaria y ollas comunes

El gobierno anunció la entrega de 67.906 cajas solidarias como parte de  la “campaña de alimentos para Chile” que comenzó esta semana. La ayuda se ha entregado a más de 35 mil hogares en los primeros días.

A pesar del anuncio de que las cajas se repartirían en pocos días, que la logística no estuviera diseñada antes del anuncio de Piñera ha tornado lento el proceso. Según cálculos de los que informó CNN el jueves, al ritmo actual de distribución, las cajas estarían repartidas en agosto, es decir, en tres meses más. De ser efectiva la estimación, estas provisiones no cumplirían su objetivo de aplacar el hambre en los sectores más vulnerables, que por la cesantía, carecen de ingresos para comprar alimentos, además de que la cuarentena en el caso de Santiago les impide teóricamente salir de sus viviendas para buscar trabajo. .

Respecto a las cajas, hubo un debate entre alcaldes. Varios de ellos, de distintos sectores políticos, criticaron la medida de entregar cajas en lugar de aumentar los bonos económicos de ayuda para los más vulnerables. Argumentaron, además, que estos recursos adicionales les permitirían reactivar los almacenes y pequeño comercio de barrios, donde comprarían mercaderías.

Los partidarios de las cajas replicaron con dos argumentos. La entrega de provisiones permite, según ellos, que las personas de menores ingresos no salgan a las calles, contribuyendo al respeto de la cuarentena. Además, citaron una encuesta Cadem –que muchos especialistas critican- según la cual el 81% de los  chilenos aprueba el envío de cajas con alimentos

Como sea, muchas familias todavía no reciben el beneficio de las cajas.

“Prefiero morir de Covid-19 que de hambre”, “si no nos mata el virus, nos mata el hambre”, fueron algunos de los crudos mensajes entregados por manifestantes, mientras exigían alimentos y ayuda económica para hacer frente a las consecuencias que les han dejado los meses de desempleo.

Ollas comunes: vecinos contra el hambre

En la comuna de El Bosque, vecinos y personas interesadas en colaborar con los más vulnerables, comenzaron autogestión para pedir colaboraciones monetarias, mercadería y gas, entre otros insumos básicos.  Además gestionaron ollas comunes para entregar almuerzos a aproximadamente 100 personas al día.

Según un artículo de la Tercera,en el barrio Yungay existen 17 ollas comunes. Allí la más pequeña atiende a diez personas y la más grande a 37, entre ellos 20 menores que no tienen alimentos en sus casas. Así ocurre también en Quilicura y Bajos de Mena, donde mujeres y jóvenes cocinan a quienes lleven su plato.

Rosa Alvarado, quien participa de esta iniciativa, cuenta que donde vive hay un block que  alberga a 37 familias, 34 de las cuales están sin trabajo. “Vamos a ayudar a los que más necesitan. Vamos a hacer un catastro, somos entre siete a nueve vecinas del sector que trabajamos con una panadería solidaria y nosotras ayudamos a hacer pan. Somos un grupo de mujeres que estamos atentas a las necesidades para llegar a la mayor cantidad de familias”, dice ella.

Esta es solo una de las iniciativas que han comenzado a lo largo de todo el país, pues las necesidades son una tónica en estos días. La ayuda del gobierno cubre cerca del 70% de los hogares más vulnerables del país y no da abasto. Por lo mismo, distintas organizaciones comenzaron a gestionar cajas.

La iniciativa de “Colonias de Verano”, comenzó una colecta para entregar 120 cajas a las familias de San Ramón, agregando cloro y toallas higiénicas para mujeres, que no vienen en la canasta. También otras organizaciones brindan comida a venezolanos que habitan en galpones, esperando respuestas de la embajada.

También nació el programa Chile Comparte, una campaña que reúne a distintas organizaciones de la sociedad civil para aportar a las familias vulnerables en medio de esta crisis. El aporte es por medio de kits, de los que 4.000 familias se han visto beneficiadas. Ejemplos de esta índole hay también en otras zonas, con apoyo de fundaciones y ONG que hoy se organizan en pro de causas sociales.

Más leche en las cajas

El pasado viernes comenzó la entrega de las primeras cajas de alimentos. Estas contienen productos como: dos kilos de arroz, tres kilos de legumbres, seis bolsas de salsa de tomate, una bolsa de leche en polvo, atún, jurel, harina con y sin polvo de hornear, azúcar, sal y levadura. También se agregó detergente y jabón de forma separada para evitar contaminación.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) valoró la iniciativa por parte del gobierno y dijo: “La campaña de Alimentos para Chile, diseñada por el gobierno, que se materializa en la distribución de cajas con alimentos, constituye un gran aporte a la seguridad alimentaria inmediata del sector más necesitado”.

La ONU agregó la necesidad de que se considere periodicidad en cubrir las necesidades en conjunto a la evolución de país. Además, en cuanto a los contenidos dentro de la caja advierte que se debería considerar una diversificación de los productos como frutas y verduras.

La presidenta del Colegio Nutricionistas, Cecilia Sepúlveda, analizó en Radio Cooperativa el aporte nutricional de las canastas familiares que empezó a repartir el gobierno a las familias más vulnerables. “De leche, yo hubiera agregado 900 gramos más. Con eso aseguramos la ingesta de algún lácteo por el mes. Los jureles los habría aumentado, siempre dicen que el jurel tiene excelente calidad de ácidos grasos esenciales, entonces había agregado otro kilo”, explicó la especialista.

Sepúlveda también mencionó la falta de vegetales y frutas fundamentales para una buena alimentación. Aseguró que alimentos como las papas, zanahorias y cebollas tienen una duración aproximada de un mes, sin problema alguno. Y que en frutas las manzanas tienen una duración apta para estar dentro de la canasta. “Así se da más variedad de alimentos, puedes aumentar la gama de elementos”, afirmó.

Con respecto al aporte nutricional de los alimentos entregados por el gobierno, Ximena Muñoz, nutrióloga de la Clínica Meds,  en conversación con Radio Duna comentó: “Es una caja diseñada para la emergencia que dura dos semanas, sin embargo la pandemia nutricional será mucho más larga”. Además, planteó la idea de personalizar las cajas porque cada familia y persona tiene necesidades distintas como un adulto mayor o los niños.

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