Plebiscito: cómo se gestan las campañas por el apruebo y el rechazo

Plebiscito: cómo se gestan las campañas por el apruebo y el rechazo

En medio de la crisis sanitaria y de cara a las votaciones de octubre, los timoneles de ambas posturas buscan nuevas formas para atraer a sus adherentes.

Por: Valentina Durán, Agustín Morel y Alexis Paiva Mack

En pleno estallido social, el panorama político se encontraba más débil que nunca en los dos años de gobierno del presidente Sebastián Piñera. Con una desaprobación del 85% en febrero y alta inestabilidad de por medio, acordar un plebiscito por una nueva Constitución parecía una forma de sacar a flote el barco que se hundía.

Sin embargo, en marzo el mundo se paralizó por la pandemia más grande en décadas: el coronavirus. Y si ya el estallido social en estaba Chile desde octubre del año pasado había modificado el plan de gobierno, ahora, con la pandemia, todo volvió a cambiar, una vez más.

Así, la idea de un plebiscito en abril comenzó a desaparecer progresivamente. Primero se aplazó hasta el 25 de octubre. Y después simplemente se descartó de la agenda. No obstante, las campañas por el apruebo y el rechazo de una nueva Constitución ya habían empezado, y los recursos económicos y humanos también estaban en juego.

Diez días después de la fecha inicial que se había acordado para el plebiscito, es decir, para el pasado 26 de abril, estas campañas continúan elaborándose por los comandos políticos y otras organizaciones que trabajan para un acto electoral que se mantiene para el 25 de octubre.

La Casa del No

“Es una batalla que será épica”, así decía el exvicepresidente de La Polar e Isapre Colmena y hoy conductor del programa “Directo al Grano” en radio Agricultura, Gonzalo de la Carrera, cuando arrendó una casa en Vitacura que sería la sede del comando por el rechazo a una nueva Constitución.

El inmueble serviría para reuniones de capacitación sobre la actual Carta Magna, dar razones para votar en contra de cambiarla y analizar estrategias de campaña en redes sociales.

Pero ahora las reuniones son por la plataforma virtual Zoom.

El encargado de comunicaciones de La casa del No, Gonzalo Gysling, explica que si bien siguen en campaña, todos sus recursos estratégicos se direccionaron a las redes sociales y el mundo virtual. Atrás quedaron los paraderos, postes, locales comerciales, microbuses y marchas. De esta manera, se reúnen cada cierto tiempo a conversar y programarse, dentro de lo posible. Sin embargo, asegura que han ido bajando la cantidad de contenido que suben a sus redes.

“No hemos parado desde que comenzamos, pensando que el plebiscito era en abril. Seguimos trabajando de la misma forma, solo que ahora haciendo más marketing político y tomar la idea de la unión más que solo ‘rechazo’. Ahora llamamos más a la buena onda”, dice Gysling.

No, gracias

En esa nueva dirección de contenido también se encuentra No, Gracias 2020 que busca la representación más joven del área de la derecha en Chile.

Su vocero, Juan Pedro Lührs, cuenta que hicieron ciertos cambios desde que comenzó la pandemia. Entre ellos, contratar a un community manager que pudiera orientarlos mejor en el nuevo contenido que debían hacer, adaptado al contexto y haciendo reuniones por Zoom cada dos meses.

“Hoy estamos full concentrados en redes sociales, pero hay nuevos temas más que solo el plebiscito. Entonces a mí me parecería muy mezquino hacer campaña en un contexto donde se está enfermando tan grave la gente”, dice Lührs.

Asegura que siguen igualmente trabajando en la campaña, por lo que pusieron más recursos económicos para fortalecer sus redes sociales y tomaron la decisión de hacer reuniones bimensuales, con el objetivo de planificarse con más tiempo ante la incertidumbre de no tener una fecha clara para el plebiscito.

“Para efectos de una campaña, es muy importante el deadline, o sea, saber cuándo finalmente se vota. Y eso, al no estar tan claro, evidentemente repercute en nuestra planificación y eso también en los recursos, porque es plata que debe durarnos hasta el final”, afirma Lührs.

Sin embargo, un punto de inflexión es sobre cuándo debe finalmente llevarse a cabo el plebiscito. Desde La Casa del No, Gysling afirma tajantemente que para él, el evento electoral debe realizarse en octubre y no tendría que aplazarse, siempre y cuando las condiciones lo ameriten.

“Es algo por lo que hemos trabajado. Nosotros vamos por el rechazo, por ende, si no se hace el plebiscito, igual sería un triunfo para nosotros, pero la gente tiene el derecho de elegir ese rechazo”, asegura Gysling.

Lührs cree que ahora en los medios y las redes sociales “está lleno de expertos” que saben de salud e insisten en que el plebiscito debe realizarse en octubre aunque las condiciones no lo ameriten.

Ante esto, desde No Gracias creen que el evento electoral debe realizarse cuando sea el momento apropiado.

Los republicanos

El mismo día en que se aprobó el plebiscito por acuerdo político nacional, el Partido Republicano anunció que defendería la postura del rechazo. Para los timoneles de su sector, los efectos del 18 de octubre se tradujeron en inestabilidad económica y en incapacidad estatal para resguardar el orden público.

“La situación que enfrentamos es mucho más grave que la del terremoto del 2010, debido a que ahí podíamos pensar en una reconstrucción (…), hoy tenemos una incertidumbre constitucional en la que no sabremos las reglas del juego”, declara Antonio Barchiesi, quien se desempeña como secretario general del equipo liderado por José Antonio Kast. A pesar de que los republicanos no organizaron las marchas asociadas al rechazo por una nueva Constitución, sí se enfocaron en apoyar las convocatorias y en movilizar a sus adherentes hacia las manifestaciones, gestión que finalizó una semana antes que se anunciaran las medidas sanitarias. Barchiesi confía en que fue un acierto, el cual buscó evitar la propagación del virus.

Desde ese momento, el Partido Republicano suspendió todas sus actividades de campaña frente al plebiscito. Si bien aseguran almacenar contenidos en caso de que esta se reactive, consideran que fue un error fijar la cita para octubre, debido a que aún se desconoce cuánto van a durar las medidas sanitarias para prevenir el coronavirus.

En este sentido, el secretario considera que el acuerdo por una nueva fecha significa más que una simple postergación, ya que se debe fijar un nuevo presupuesto para que se lleve a cabo. “Es un despropósito, debido a que se necesita mucho dinero y parte de los fondos para el de abril ya se habían gastado”, afirma, para después recalcar nuevamente que aumentaron las cifras de desempleo.

Las dos caras de RN

El mayor partido de la coalición Chile Vamos se encuentra en medio de una dicotomía interna. Por un lado, parlamentarios como Andrés Allamand, Diego Schalper y Francisco Chahuán defienden la campaña por el rechazo, mientras que otras como Manuel José Ossandón, Andrés Longton y Ximena Ossandón dirigen la del apruebo por una nueva Constitución.

Desde Renovación Nacional convergen dos miradas que se representan en el lema “queremos lo mejor para Chile”, en medio de un sector que reúne miradas tan distintas como contrarias. Igualmente aseguran que los ánimos en el partido no están centrados en difundir sus posturas frente al plebiscito.

La diputada por el Distrito 12 de la Región Metropolitana, Ximena Ossandón, explica que la crisis sanitaria y los procesos legislativos son las prioridades principales de sus representantes. Uno de estos últimos tiene directa relación con la cita del 25 de octubre: un proyecto de ley que busca definir el financiamiento de las campañas y restringir los aportes económicos en su desarrollo. 

“La idea es que el proceso sea lo más legítimo posible”, afirma Ossandón, para después agregar que la propuesta generó descontento en algunos sectores que “les gustaría recibir fondos sin límites”.

Antes de que el coronavirus aumentara su número de contagiados y fallecidos, el comando del apruebo de RN ya había pensado en su estrategia propagandística desde las plataformas digitales. Según comenta la diputada, alcanzaron a elaborar contenidos que hoy serían imposibles de realizar a la distancia, pero a pesar de que almacenan una amplia cantidad de material, cree que los objetivos tendrán que replantearse junto a los avances del Covid-19.

“El país no solo cambió con el 18 de octubre, sino que también con la pandemia, por lo que los mensajes orientados a la nueva Constitución podrían variar tanto en el apruebo como en el rechazo”, afirma por vía telefónica.

Las cartas del apruebo

La contienda del apruebo está dividida en distintos comandos conformados por representantes que van desde Renovación Nacional hasta organizaciones ciudadanas y el Partido Comunista. A pesar de que cada uno funciona por separado, hoy ante la crisis sanitaria, muchos enfrentan el mismo escenario.

La imposibilidad de salir de sus hogares a hacer campaña generó un cambio de estrategia en los distintos grupos que buscan aprobar la creación de una nueva Constitución. “Íbamos corriendo los 100 metros planos, ahora estamos corriendo una maratón, y como tal hay que correrla de manera más pausada, entendiendo que las grandes campañas o los grandes impulsos los tenemos que dejar para después”, dice Gabriel Rojas, coordinador ejecutivo de comunicaciones del comando Que Chile Decida.

En la franja que integran el Frente Amplio y distintas organizaciones sociales, la organización no se ha visto obstaculizada por el distanciamiento social, ya que desde antes de que estallara la crisis sanitaria solían reunirse de manera virtual ante el impedimento de algunos representantes para hacerlo de forma presencial, dice Rojas. Asimismo, desde el inicio de la cuarentena, en el equipo de comunicaciones tomaron la decisión de poner sus esfuerzos en la campaña online ante la incertidumbre sobre el retorno a la normalidad. Un panorama similar vive el comando constituyente de la FECH. Desde el 16 de marzo, el equipo conformado por los representantes estudiantiles de la Universidad de Chile decidieron suspender de forma indefinida todas las actividades y despliegues territoriales organizados por la agrupación. Su coordinador, Jorge Vielma, planteó que “una vez que la crisis sanitaria actual haya disminuido en intensidad, reevaluaremos los pasos a seguir respecto a nuestros métodos de trabajo y despliegue presenciales”.

Explicó Vielma que el contexto modificó sus formas de hacer campaña, pues antes todo era en terreno. “Debido a la emergencia sanitaria, comenzamos a trasladar todo el despliegue territorial a formato digital y redes sociales. Los voluntarios que antes entregaban folletos en las calles, hoy realizan transmisiones en vivo o hacen infografías por redes sociales”, agregó Vielma.

Esta situación se replica en la Juventud Demócrata Cristiana. El presidente de esta organización, Manuel Gallardo, asegura que tomaron postura por el apruebo incluso antes que el mismo partido. A pesar de que a mediados de marzo mantuvieron su campaña física, hoy se ven obligados a actuar en plataformas digitales, a través de las cuales ofrecen cursos de formación política y ciudadana frente a la elección constitucional de octubre.

“Ahora planificamos lo que haremos cuando se recupere cierto nivel de normalidad. Sabemos que enfrentaremos una campaña distinta, en la que será necesario innovar tanto en lo territorial como en lo digital”, comenta Gallardo.

La fecha establecida para el plebiscito por una nueva Constitución es el 25 de octubre, pero las consecuencias del coronavirus aún generan dudas sobre su realización y la manera en que podría llevarse a cabo. Es por esto, que tanto los timoneles del apruebo como del rechazo se encuentran en medio de un terreno que por ahora permanecerá incierto.

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