Crece el consumo de pornografía en cuarentena

Crece el consumo de pornografía en cuarentena

En un 18,5% aumentaron las visitas a la plataforma porno más conocida en el mundo, PornHub, que liberó su contenido premium a todo público.

Por Gabriela Sierra y Magdalena Garrido

En medio del incierto panorama mundial por los efectos del coronavirus, el confinamiento no tiene para cuando terminar. Esta situación ha limitado las posibilidades de placer sexual de las personas que están solas y lograr su obtención está, literalmente, en sus manos. Por décadas, el porno ha sido un compañero para el ser humano y en especial para los varones, según Tara Emmer-Sommer, investigadora de la Universidad de Nevada.

Frente a la situación, el sitio de videos para adultos PornHub anunció la liberación de su contenido premium en todo el mundo para motivar a la gente a quedarse en sus casas, argumentó.

Si bien los rodajes de películas porno están detenidos, esta industria no se ha visto afectada como sí ocurre con casi todo el resto de los negocios. Es más, aprovecharon el coronavirus para reorganizar su contenido y crear secciones exclusivas de videos que contengan mascarillas, desinfectantes, guantes y artículos tendencia en la pandemia. La palabra “coronavirus” ya suma más de nueve millones de búsquedas solo en PornHub.

El consumo de pornografía aumentó y así lo confirman las estadísticas. PornHub cuenta con más de 10 millones de suscriptores y 120 millones de visitas diarias. Desde que liberó su contenido a todo el público, estas aumentaron en un 18,5%.

El oscuro negocio del porno

La percepción social de la industria está en constante mutación. Comenzó siendo un tema tabú, pero después fue cada vez más frecuente hablar abiertamente del consumo personal de material pornográfico. Sin embargo, en la actualidad esta industria es cada vez más cuestionada.

Detrás del éxito y el placer que aparentan gozar sus protagonistas, existe una realidad completamente contraria. Abusos, precariedades, violencia y más. Eso es lo que ocurre hasta hoy en los rodajes, por lo que desde varios sectores se llama a no consumir este material.

“Las chicas que están llorando son enviadas fuera del estudio de grabación, porque no pueden aguantar los actos sexuales violentos en los que les piden participar” planteó Shelley Lubben. Ella fue una conocida actriz porno, muchas veces víctima de este tipo de abusos, y expuso sus experiencias en el cine porno en el documental “Traffic Control”.

“Se le ve como violencia sistemática a la mujer donde se puede incurrir fácilmente en abusos, violaciones y distintas prácticas que violentan tanto sexual, sicológica y físicamente a las mujeres”, opinó Valeria Cortés, activista feminista, sobre por qué se debería abolir la pornografía. “No lo hacen siempre por gusto, sino más bien por necesidad económica, la gran mayoría de las veces”.

Los abusos hacia las mujeres no son la única razón de por qué hay críticas a esta industria. Los contagios de ITS (infecciones de transmisión sexual) por actores que se niegan a usar preservativos, la presión por grabar escenas en contra de su voluntad y las bajas remuneraciones también son parte de los cuestionamientos al rubro.

Pero existe algo aún más oscuro.

Según un estudio, se observa una correlación entre la pornografía y las violaciones. “La pornografía sirve de herramienta al violador”. Así lo asegura la investigación francesa del Centre Hubertine Auclair, titulada “La cultura de la violación: prostitución, pornografía y violaciones sexuales”.

En el texto se asegura que la pornografía y violación interactúan de cuatro maneras diferentes: “hacer padecer a la víctima un entorno pornográfico a partir de la elección del vocabulario […], que apuntan a impedir que la víctima pueda identificar la violencia; utilizar pornografía previamente a la agresión a la víctima para ponerla en estado de shock, […] quitándole toda capacidad de defenderse; aniquilar las resistencias de la víctima al mostrarle imágenes o películas pornográficas para habituarlas a la violencia, hasta que ésta sea admitida; implicar a la víctima en la agresión […] cuando los agresores hacen participar activamente a las víctimas en su propia violación”.

Pornografía autogestionada

La “nueva normalidad” significa una casi nula interacción con gente externa al hogar y, en numerosos casos, abstinencia sexual. Las relaciones a distancia son una realidad que muchos están enfrentando, a pesar de no vivir precisamente lejos uno del otro. La cura para mantener el vínculo activo, en algunos casos, ha sido el sexo virtual. Las posibilidades que entrega Internet son muchas, pero una de las favoritas es el intercambio de los popularmente denominados packs.

Pack es un término que nació en Internet. Este se refiere a “un conjunto de fotos, generalmente sexis, donde un hombre o una mujer aparece desnudo o semidesnudo”, según el sitio web Actitudfem. “El abundante contenido sexual de los packs, hacen que puedan considerarse como pornografía. No obstante, se diferencian del porno común porque estos archivos no fueron hechos ni aparecen profesionales de la industria del entretenimiento para adultos”.

Del sexteo -relatar por chat el acto sexual- se pasó a los packs, y de estos a una plataforma más profesional: OnlyFans.

Este sitio web fue originalmente diseñado para que creadores de contenido como youtubers, influencers, figuras públicas y otros compartieran contenido exclusivo mediante una suscripción de pago. Sin embargo, los jóvenes resolvieron un uso distinto. Con la misma metodología, quien se suscriba a sus cuentas, puede acceder a su material exclusivo de índole sexual. Ahora ya no es intercambio, sino que un negocio autogestionado.

Este es el caso de una mujer chilena de 21 años, quien no quiso compartir su identidad. en enero comenzó a vender sus packs a hombres extranjeros. “Partió como un juego, para probar si podía hacerlo y luego fue porque estudio en Santiago y mis papás, por lo general, no pueden mandarme plata siempre”. No obstante, la idea no fue suya, sino que de su pololo, quien avala su trabajo. En un buen mes, asegura ganar más de 30 mil pesos, pero ahora que ha estado inactiva por la presión de la cuarentena, las ganancias rondan los 10 mil pesos.

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Distinto es el caso de quien llamaremos Luna, una mujer que lleva año y medio en el rubro. Partió por influencias de amigas y trabajadoras sexuales populares en Instagram, “como Vale Gut y Naya Fácil”, reconoció. Sin intención de esconder lo que hace, Luna quiso mantener un bajo perfil y no ser tan polémica, lo que no influyó en su ingreso generado. En sus primeros
seis meses ya tenía alrededor de $3 millones en su cuenta de ahorro.

En cuanto a sus motivaciones, contó que “más que por la plata al principio, fue por el tema del deseo. Sentirme deseada, pero mucho. Que alguien sea capaz de pagar algo tuyo virtual. Pero después me di cuenta que también podía pagarme los insumos de la universidad, mis materiales, utensilios, porque yo estudio gastronomía”.

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Para muchos puede ser una idea tentadora, pero lo cierto es que puede traer varias consecuencias negativas.

La pornovenganza

La filtración de nudes o videos sexuales sin el consentimiento del autor es un fenómeno muy usual. A menudo, el motivo de este acto es la humillación, intimidación y/o extorsión de la víctima, lo que resulta ser un tipo de violencia de género. La pornovenganza suele realizarse por parejas, exparejas o personas que buscan vengarse luego de un conflicto.

En varias oportunidades, PornHub ha sido duramente criticado por ser un sitio que se beneficia de la pornovenganza, según activistas y víctimas. Los vídeos denunciados, que en algunas ocasiones también son violaciones, no son eliminados de la plataforma y, aunque sean reportados por las afectadas, la empresa no elimina el material, por lo que genera ingresos económicos a partir de ellos.

A pesar de que para obtener el contenido exclusivo de tono erótico hay que pagar, los usuarios de OnlyFans también se pueden ver afectados por la divulgación de sus fotos y videos, pues no existe una política que impida que esto suceda o que proteja al autor.

En Chile, se está trabajando en una legislación más completa que penalice estos actos. En 2019, la “ley pack” fue aprobada en la Cámara de Diputados, pero no ha tenido mayor avance en la Cámara de Senadores. Esta ley sanciona como delito a quien divulgue en Internet todo contenido de índole sexual sin el consentimiento de la persona. Camila Monsalva, egresada de derecho, está haciendo su tesis sobre las nudes. Se refirió a las formas de denuncia que puede hacer una persona cuyas fotos íntimas fueron filtradas sin su consentimiento: “Si está en páginas que aparecen en buscador de Google, por ejemplo, y no en redes sociales como Instagram, siempre se puede denunciar dentro de esta página, ya sea por derechos de autor o propiedad intelectual o por privacidad de datos, porque es muy común que no solo suban la foto sola, sino que ponen el nombre de la persona y sus datos”. No obstante esta denuncia sería directamente al sitio web que divulga el material, no ante la justicia: “En la justicia no hay una ley que tipifique a la pornografía no consentida como un delito”

Escucha la entrevista completa para saber qué es legal y qué no

Relación con el tráfico sexual

La industria del porno es generalmente percibida como un tipo de entretenimiento para su público y en muchas ocasiones se ignora lo que hay detrás. Más allá de los abusos hacia las actrices, malos tratos y consecuencias psicológicas, existen estudios que aseguran una correlación entre la pornografía y el tráfico sexual.

Según el informe de Shared Hope International, “la pornografía es la principal puerta de acceso a la compra de seres humanos para el comercio sexual”. Pero, ¿cuál es la relación? Una realidad que se desconoce, es que muchas de las mujeres y niños que son sexualmente explotados y víctimas de tráfico, están siendo utilizados para la creación de pornografía. Este contenido se difunde sin su consentimiento y se le saca provecho económico para solo una de las partes: el explotador.

El “nuevo porno”

Consumir contenido de la industria tradicional del porno significa, de alguna manera, validar, apoyar y/o normalizar todo lo que ocurre detrás. Activistas del feminismo se dedican diariamente a visibilizar esta situación y luchar contra ella.

A raíz de esto, algunas personas decidieron creer en una idea moderna, en un “nuevo porno”. ¿Es posible transformar el concepto del porno y darle un giro?

La directora sueca de cine para adultos, Ericka Lust, es considerada como una pionera en el movimiento de la pornografía feminista. Ella se dedica a producir contenido erótico diferente al presentado en el porno habitual. Sus películas muestran todo tipo de cuerpos, narrativas con fundamentos y prácticas reales, donde se usa preservativos y, finalmente, una propuesta consciente.

CoolerUAI conversó con un trabajador sexual virtual que distribuye su propio contenido por redes sociales. Por resguardo a su privacidad, le llamaremos Omar.

El cree en el “nuevo porno”. Al respecto Omar dijo: “Si los directores, los distribuidores y los actores del porno cambian, obviamente el público va a cambiar. Es un poco causa-consecuencia. Al final, si yo produzco mi pornografía, soy actor de pornografía y además quien distribuye el contenido. Yo seré quien tiene el control de todo y yo decido a quien se lo vendo. Por eso pienso que puede existir un nuevo porno, donde se excluyen sujetos que hacen que este se puede tergiversar, filtrar fotos, amenazar”.

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