Editorial: Plebiscito, una cita impostergable

Editorial: Plebiscito, una cita impostergable

El 18 de octubre Chile despertó de un trance que lo mantuvo paralizado desde 1973. Escenas como la revolución pingüina, las protestas del movimiento feminista y las marchas de No + AFP fueron los síntomas de una población inconforme con el status quo. Un malestar que —a pesar de estar amordazado y en las redes del cazador— igual vociferaba su descontento contra el sistema, el mismo en donde todo tiene su precio y las elecciones pierden valor.

A pesar de las lecturas más críticas en torno al estallido social, las movilizaciones lograron el primer plebiscito en más de 30 años, un evento histórico como aquel en que la sociedad chilena se opuso a que Pinochet se mantuviera en el poder.

El pasado domingo, el presidente Sebastián Piñera mencionó en CNN que el plebiscito —originalmente pactado para el 26 de abril y después diferido para el 25 de octubre— podría verse postergado nuevamente por razones sanitarias y una profunda crisis económica. Este último argumento despertó recelos tanto en la derecha como en la oposición, desde miembros de su partido hasta dirigentes de la DC y del Frente Amplio.

Es legítimo creer que un fuerte aumento de contagios con el Coronavirus pudiese postergar el plebiscito, pero no lo es que un factor económico se posicione por sobre la soberanía el acto constituyente. Tal argumento —que convence tanto al presidente como a los partidarios del rechazo y a la elite financiera— tuvo nula relevancia en las elecciones municipales de Francia, aunque ese país acumulaba más de 4.500 contagiados y un total de 91 muertos. Y a pesar de que se aplazó la segunda vuelta de esos comicios, el compromiso del presidente Emmanuel Macron fue categórico. La elección libre y efectiva en las urnas es el acto democrático en su máximo esplendor.

De la misma manera, la sugerencia de Sebastián Piñera carece de legitimidad. Si bien el mandatario tiene la facultad de tramitar una modificación a las votaciones del 25 de octubre, esta acción solo comunicaría que sus intereses y prioridades se contradicen con los de quienes quieren cambios. Si el gobierno alienta la reapertura de los centros comerciales y el regreso al trabajo de los empleados públicos, no parece razonable que se argumenten razones económicas para una postergación del plebiscito.

Bastaron tres días para que La Moneda rectificara su posición. La vocera de Gobierno, Karla Rubilar, planteó que una posible recesión no afectaría en la fecha del referendo. Tal como debió plantearlo el presidente desde un inicio, el plebiscito es un compromiso impostergable para todas y todos los chilenos.

Es urgente defender el cumplimiento del proceso constituyente en su segunda fecha. Hoy más que nunca, la democracia se ve amenazada por un escenario de agitación social y la catástrofe, por lo que es estrictamente necesario que el pueblo tenga la última palabra en virtud de su pasado, su presente y su futuro.

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