Editorial: La normalidad fantasma

Editorial: La normalidad fantasma

Diez de la noche y comienza el toque de queda. Los militares y carabineros en las calles vigilan el cumplimiento de la normativa: nadie puede salir ni hacer fiestas. Afuera hay una emergencia sanitaria desatada y el gobierno quiere que las personas se queden en casa. Pero, solo es en la noche, apenas sale el sol pretende que todo vuelva a ser en forma gradual.

La cuarentena parcial perdura en nueve comunas, al igual que el uso obligatorio de mascarillas en todo Chile. Todavía falta un par de semanas para que se registre el máximo de contagios de Covid-19 estimado para el país, pero las autoridades llamaron a retomar algunas actividades. El regreso a clases en mayo y la vuelta al trabajo presencial para los funcionarios públicos molestó a la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF)  y el Colegio de Profesores quienes insistieron en que era una medida apresurada.

“¿Me puedo juntar con amigos a tomar un café? probablemente sí”, afirmó la subsecretaria de Salud, Paula Daza, mientras daba el reporte diario de contagios. A pesar de que insistió en mantener las precauciones, como el lavado de manos y la distancia social, sus declaraciones causaron dudas y molestia en algunos. Desde el gobierno aseguraban una vez más que se debía actuar con normalidad.

Priorizar la libertad personal y empresarial, y rechazar la aplicación de medidas restrictivas han sido las principales acusaciones hacia el Ejecutivo.  A pesar de que desde el gobierno defienden las medidas para enfrentar la crisis, han dado paso a las modificaciones como la reprogramación del regreso a clases. ¿Por qué no esperar?

El desempleo y la economía también son un aspecto clave para el gobierno. El lunes, durante el comité ampliado con los partidos de Chile Vamos, el presidente Sebastián Piñera aseguró que las personas deben acostumbrarse a la “nueva realidad” y afirmó que “tenemos que aprender a compatibilizar la protección de nuestra salud con la protección de nuestros trabajos”.

A través de un discurso en cadena nacional el mandatario aseguró que “nos estamos preparando, al igual que muchos otros países, para esta Nueva Normalidad, en que deberemos vivir con el Coronavirus entre nosotros”.

Pero si países como Italia y España siguen con los colegios cerrados y la cuarentena todavía obligatoria aun cuando ya superaron el peak de contagios, ¿Chile debería disminuir sus medidas? A 50 días del brote en el país, las autoridades no solo piden el retorno a los trabajos, sino que, apuntan indirectamente, al uso masivo de las micros, el metro y la relación entre personas.

El sector comercial no se queda atrás. Hace unos días y en medio de la polémica por la apertura de los malls, un centro comercial de Quilpué abrió sus puertas, tal como se especulaba, una larga fila cubrió el exterior. No hay una normativa que lo prohíba, tampoco que las personas asistan a comprar.

El número de contagios diarios se mantiene por sobre los 300 y las personas fallecidas ya son 160. Hay confusión, aún no se registra el peor escenario y el llamado a quedarse en casa es cada vez más débil.  Los hospitales todavía están llenos, el toque de queda continúa y el virus no se ha vuelto “buena persona”. Mientras los centros comerciales abren sus puertas, el gobierno invita a compartir un café. La normalidad es un fantasma.

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