Mujeres violentadas en cuarentena: un círculo difícil de salir

Mujeres violentadas en cuarentena: un círculo difícil de salir

Aumentan las denuncias por violencia debido al mayor contacto que tienen agresores con sus parejas en confinamiento.

Por Javiera Hidalgo

La cuarentena que muchos viven hoy en Chile abrió la puerta a un problema que emerge de la intimidad de los hogares.

Al 14 de abril del 2020, se registran once femicidios frustrados y 20 consumados en el país durante el período de coronavirus. Según la ley 20.480, un femicidio es el asesinato de una mujer realizado por quien es o ha sido su esposo o conviviente. 

Este delito es la forma más extrema de violencia sexista y es una muestra de que nuestra sociedad todavía hay quienes creen que los hombres tienen derecho a controlar la libertad y la vida de las mujeres. Las penas para quienes cometen este delito van desde los 15 años y un día de cárcel hasta la cadena perpetua.

Aún así, existe una preocupación por el alza de este tipo de ataques cometidos en cuarentena. En la municipalidad de Providencia, Evelyn Matthei, la alcaldesa, confirmó el aumento de las denuncias por violencia en su comuna y lo duro que ha sido sobrellevar la tensión dentro de algunas familias.

Carolina Cuevas, ministra de la Mujer y Equidad de Género, afirmó que “este aumento significativo de las llamadas es también un reflejo de que hay una necesidad de pedir orientación y ayuda en tiempos donde las mujeres estamos más tiempo en nuestras casas, posiblemente con nuestras parejas”. Aseguró y declaró su preocupación por las distintas denunciadas y el alza de un 70% de los llamados.

Ciclo de violencia en cuarentena

Este círculo vicioso consiste en la reiteración de conductas por parte del violentador hacia la víctima. Comienza con la elaboración de una tensión, sobre la cual la persona que ejerce la agresión critica a su pareja y la minimiza. Puede partir con burlas acerca de lo que habla, amenazas y gritos, todo bajo la excusa de que la persona ha hecho algo mal o tuvo una conducta que no es óptima.

Luego continúa la etapa de exposición de la violencia y la agresión, en la que el atacante explota y “le da una lección a su víctima”, lo que genera una incertidumbre en la pareja. Esta es la fase donde se ejerce violencia, ya sea física o psicológica.

Por último, está la etapa de la luna de miel, la que se produce después de la violencia. El agresor pide perdón y promete que no volverá a actuar de esa manera. La mayoría de las veces compensa su acción con regalos y adulaciones, argumenta que “nunca más lo hará” y se produce la reconciliación, llega la calma y la víctima vuelve a confiar en su agresor.

En el caso de la última etapa, en una situación normal, sin crisis, podría prolongarse hasta un año o más, pues las personas no tienen contacto las 24 horas del día, lo que hace que el “bienestar” de la relación dure más. Pero en el escenario en que se encuentran actualmente estas parejas, las condiciones que necesita un violentador para ejercer su poder sobre el otro se acrecientan.

La psicóloga Rossana Sciaraffia advierte: “Cuando estamos en periodo de encierro este círculo es más rápido. En este período se ven más, hay mayor control del violentador y está más pendiente. En condiciones normales sin crisis se alarga el proceso. No aumenta el nivel de violencia, aumentan las denuncias por violencia, el ciclo y la rapidez”.

Cifras que aterran

De acuerdo con los datos del Fono Familia de Carabineros,149, se registró un alza de llamadas de denuncia en un 10,6% en los últimos tres meses. En el caso de las llamadas por violencia física, estas se elevaron a 19,5%, de acuerdo con la información recopilada por el diario La Tercera.

También se evidencia que, según la Prefectura de Familia e Infancia de Carabineros, hubo 272 llamadas en las que se solicitó orientación respecto a violencia intrafamiliar. En cuanto a las llamadas por maltrato psicológico, se contabilizaron 244 telefonazos.

Además, hubo un incremento en las denuncias por amenazas de muerte a mujeres que sufren violencia intrafamiliar física, psicológica y económica. Igualmente, el ministerio de la Mujer y Equidad de Género tuvo un aumento en sus llamados de un 67% entre febrero y marzo.

Según la antropóloga Carla Contreras, en este tipo de crisis se debe brindar mayor atención a las necesidades y cuidados de las personas. Muchas mujeres están en sus casas haciendo todas las labores del hogar, cuidando hijos y lidiando con sus trabajos. De acuerdo con la teoría de la economía de los cuidados no se puede esperar que las personas produzcan bien si están preocupadas de factores externos como una mala salud y malos sistemas públicos que no brindan las necesidades a las personas.

Medidas para combatir la violencia en crisis

Las autoridades coinciden en que se deben tomar medidas respecto al incremento de casos por violencia. Por esto el Ministerio de la Mujer publicó un Plan de Contingencia que busca resguardar a las mujeres que están expuestas a agresiones durante la cuarentena, debido a que tienen mayor riesgo de ser víctimas de situaciones de violencia por parte de sus parejas o convivientes.

Asimismo, el gobierno habilitó un número de atención, 1455,  para que las víctimas se puedan contactar en caso de sufrir algún tipo de violencia y reforzaron la línea de llamados con más turnos que aseguren disponibilidad de orientación las 24 horas del día a las usuarias. También, durante el periodo de emergencia continúan los operativos de Centros de la Mujer y Casas de Acogida.

Fuente: Casa de apoyo a la mujer A.C.

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