Licencias rechazadas y un sistema ineficiente: Los nuevos problemas del coronavirus

Licencias rechazadas y un sistema ineficiente: Los nuevos problemas del coronavirus

Cerca de 25 mil licencias se han emitido desde el inicio de la pandemia. De estas, más de un 30% han sido rechazadas o reducidas por las Isapres.

Por Valentina Durán

Un informe elaborado desde la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), que fue entregado a la Comisión de Salud de la Cámara Alta, establece que una de cada tres licencias médicas por coronavirus es rechazada en el sistema privado de salud.

De las 25 mil licencias médicas electrónicas emitidas, 15.899 ya ingresaron al sistema y de esta última cifra, 8.232 fueron por Fonasa y 7.667 por Isapres. Y es ahí donde radica el problema: 1.618 licencias médicas han sido rechazadas en el sistema privado.

“Según informó la Superintendencia de Seguridad Social, la suma de las licencias rechazadas alcanzan un 30,6%; es decir, casi una de cada tres licencias en el sistema privado de salud es rechazada o reducida”, planteó el vicepresidente del Senado, Rabindranath Quinteros (PS).

Además, aseguró que “las Isapres no solo suben los planes, sino que además ponen en riesgo a la gente”. Del total de licencias rechazadas por las Isapres, 69 fueron casos confirmados de COVID-19 y 1.549 por casos de sospecha.

La orden del gobierno

Luego de que el informe fuera emitido, la Superintendencia de Salud ordenó a las Isapres, mediante una circular, a autorizar las licencias médicas electrónicas que habían sido rechazadas o reducidas, pues según informaron “estas licencias se otorgan por razones de salud pública, y su autorización dentro del plazo es imprescindible para resguardar la salud de toda la población”.

Además, desde el organismo de gobierno aseguraron que, en el contexto de prevención por coronavirus no corresponde rechazar ni modificar las licencias médicas que prescriban reposo para los diagnósticos confirmados por COVID-19 y deberán ser autorizadas dentro del plazo legal establecido, es decir, tres días hábiles contados desde la notificación a través de la circular.

De esa forma, las Isapres deberán hacer un catastro de todas las licencias rechazadas o reducidas y emitir un nuevo dictamen en que se autoricen, en el plazo ya estipulado. Sumado a eso, deberán informar a través de correo electrónico a quienes les rechazaron o redujeron sus licencias en un plazo de cinco días hábiles.

La omisión de la Superintendencia

Apenas comenzó a expandirse el virus en Chile, rápidamente las autoridades llamaron a quedarse en casa. Esto, aunque no se tratara de un caso positivo por la enfermedad, sino como una medida de prevención que aún persiste. Sin embargo, en la circular oficiada por la Superintendencia, se omite el caso de las licencias otorgadas por contacto estrecho y aún más, en caso de cuarentena.

El senador Guido Girardi (PPD) cuestionó el hecho: “¿Cómo se va a hacer una cuarentena? ¿Cómo se va a hacer un aislamiento si las Isapres no quieren pagar ese aislamiento o cuarentena que es una indicación médica?”.

Para el senador Francisco Chahuán (RN) pagar las licencias médicas es una de las formas de controlar los contagios.

“Queremos exigirle a la Superintendencia que haga también la misma fiscalización para que las Isapres, en los casos que se han solicitado cuarentena para las personas que han tenido contacto con contagiados, también se cursen esas licencias médicas”, señaló el parlamentario RN.

Respecto a personas que se encuentren en cuarentena y se vean imposibilitadas a dirigirse a su lugar de trabajo, estas no podrán optar a una licencia médica que justifique su inasistencia porque los médicos no están habilitados a entregar por este motivo.

Un rechazo doloroso

Verónica Orieta es madre de tres niñas y en 2019 esperaba a su cuarto hijo. A las diez semanas de gestación fue a un control médico en que el mundo se le cayó a pedazos: el feto había perdido signos vitales y tendrían que inducirle un aborto.

Luego de la interrupción del embarazo, Verónica no quedó con las mismas condiciones físicas y mentales para volver de inmediato a trabajar, por lo que su médico le entregó una licencia por diez días.

Decidió consultar con otro médico al pasar los días, y le entregó otro permiso por 30 días más y la derivó a un psiquiatra quien le otorgó 15 días adicionales de reposo.

Sin embargo, de las tres licencias médicas emitidas, solo le pagaron dos. “De la segunda licencia, solo me pagaron 14 días y esa es la que yo estoy peleando. Según ellos es reposo injustificado”, aseguró Verónica al medio El Día de Coquimbo.

Luego de la apelación, tuvo que esperar unos meses y nuevamente resultó rechazada. Tras múltiples intentos fallidos por conseguir el pago, Verónica se dirigió a la Suseso.

“Fui para allá y me dijeron que tenía que presentar todo de nuevo, incluyendo documentación que entregué al Compin, entonces voy a tener que juntar de nuevo los requisitos, contar y explayarme en una situación que me ha dolido mucho y cuesta superar”, sentenció.

El panorama en años anteriores

Desde el 2015 que en Chile los trastornos mentales lideran la emisión de licencias médicas, lo que se traduce en un aumento de más del 40% en la última década.

En el 2017 se tramitaron 5.296.866 licencias de las cuales un 22,5% correspondieron a enfermedades psiquiátricas De estas, 218.821 fueron rechazadas, un 52,8% correspondiente a Isapre y 47,2% a Fonasa.

De esa forma, el caso de Verónica Orieta se transforma en uno de las miles de licencias médicas por trastornos mentales que han sido rechazadas en años anteriores.

Con lamento, Verónica insiste en que el sistema no es el mejor y que debería cambiar su funcionamiento. “Yo entiendo que hayan personas que abusen del sistema y que puedan generar licencias falsas. Pero si yo estoy llevando mis ecografías, los documentos de respaldo que demuestran que no estoy bien y los médicos coinciden en el diagnóstico, por lo menos debería hacerse el peritaje para que cercioren que no estoy mintiendo”, contó al medio coquimbano.

Verónica se suma a otros episodios escandalosos como el de un hombre cortando sus muñecas en una oficina de la Compin el año pasado, que reflejan los graves problemas de un sistema, para muchos, ineficiente.

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