La lucha por acceder al agua

La lucha por acceder al agua

Algunas localidades de Chile no cuentan con acceso a agua potable y viven una constante lucha contra las autoridades para que tomen en cuenta sus reclamos.

Por: Mylena Jeldes

A dos horas de Santiago, en un valle rodeado de cerros, se encuentra la comuna de Alhué. Un pequeño pueblo con cinco mil habitantes que pertenece a la provincia de Melipilla, conocido por su gran riqueza arquitectónica y además, porque sus habitantes sufren por la escasez hídrica.

Este verano en Alhué fue terrible para sus habitantes. La sequía hizo que los vecinos se reunieran y manifestaran pacíficamente para pedir acceso a un derecho básico como lo es el agua. Hace un par de años que se ven afectados por las empresas agricultoras y mineras de la comuna que acaparan este elemento y dejan sin acceso a los residentes.

El agua privatizada                                   

Los locatarios del sector atribuyen la falta de agua a que los empresarios hacen uso ilegal de esta. Brandon Díaz es oriundo del lugar y asegura que existen dos empresas –además de los fundos- que impiden que se reparta el agua equitativamente entre los demás habitantes. Las autoridades catalogan el tema como “sequía”, sin embargo, el verdadero problema es que la existente no está destinada al consumo humano, sino a las empresas.

Los habitantes de la comuna viven una constante lucha contra las autoridades para regularizar el acceso al agua potable “no solo estamos exigiendo que el agua llegue a los que vivimos acá, también buscamos que se priorice mantener la flora y fauna del sector”, comentó Díaz.  Ya que además, en los alrededores de Alhué se encuentra parte de la Cordillera de la Costa y del Cordón Altos de Cantillana, donde se puede observar claramente cuales han sido los efectos de la sequía en el sector.

Foto de antes de la sequía.
Por: Brandon Díaz.
Foto actual del sector. Por: Brandon Díaz.

Las limitaciones

El agua para los habitantes es repartida en camiones aljibe. Sin embargo, hay muchos sectores de Alhué donde la cortan en ciertos horarios de la tarde y en la noche baja la presión. Hay días en que ni siquiera se pueden duchar con agua caliente porque su presión es tan baja que no permite prender el calefont.

Según el alcalde de la ciudad, Roberto Torres, diseñarán planes para hacer pozos profundos que ayuden a la repartición del agua. Sin embargo, esta seguirá dependiendo de empresas externas, ya que no hay agua en el sector debido a la sequía. Los habitantes de Alhué estan desconformes con la decisión porque aseguran que es una medida egoísta y que solo se centra en el consumo humano, olvidando completamente la importancia de mantener la flora y fauna del sector.

Brandon Díaz organizó este verano el “Carnaval por el agua”, en el que junto a otros vecinos, buscaban concientizar a la ciudadanía sobre el agua y el medioambiente como elementos fundamentales para la vida. Este carnaval contó con charlas y presentaciones de distintos grupos musicales que exigían la liberación de las aguas mal habidas y los flujos subterráneos o superficiales que son acaparados de forma irresponsable por privados.

“Carnaval por el Agua”. Instagram.

Al otro extremo del país

En el sur de Chile las vivencias son parecidas. Entre Pucón y Curarrehue existe un pueblo llamado Palguín, un lugar bastante conocido en la región de la Araucanía gracias a sus hermosos paisajes y las termas características que están en sus alrededores, a las que miles de turistas asisten al año. Sin embargo, es difícil ver el gran problema que viven los habitantes del sector y es que, para ellos, acceder al agua potable es un verdadero lujo. 

Daniela Sani, su esposo e hijos, viven en Palguín Bajo hace más de tres años. Antes residian en la capital, pero las ansias de estar en un territorio más tranquilo los convencieron de mudarse al sur. Pero no contaban con la escasez de agua potable que se vive en el sector.

Cuando decidieron mudarse a la provincia, sabían que estaban yendo a un sitio no urbanizado y que se les iban a presentar una serie de complicaciones. “En un principio llegamos con la idea de hacer un pozo de ocho metros de profundidad para poder acceder al agua de manera mas fácil. Sin embargo, al poco tiempo nos dimos cuenta de que el pozo se secaría rápido, así que no nos convenía hacerlo”, explicó.

Los vecinos de Sani se organizaron para recibir agua potable. Algunos forman parte del Comité de Agua Potable Rural (APR) donde discuten las formas de acceso al bien y de coordinar el acceso de los camiones encargados del reparto. Una vez por semana, este camión debe recorrer todas las casas de Palguín y llenar sus tanques, pero no siempre se realiza la visita en el tiempo estimado, lo que corresponde a una irresponsabilidad de la empresa y de la municipalidad.

Las autoridades le han propuesto a la APR crear un pozo comunitario que debe ser financiado por los mismos vecinos. La segunda opción que plantean es inscribirse en la lista de espera del comité para postular a que la creación del pozo sea financiado por la Municipalidad. Sin embargo, con la expansión del coronavirus no se han podido realizar juntas de vecinos para discutir del tema, dejando -nuevamente- muy a la deriva las conversaciones sobre el acceso al agua del sector.

Aumento de gastos

Una situación muy parecida pero menos grave vive María de la Fuente y su familia –compuesta por tres personas- en Laguna Verde en la región de Valparaíso. Cada 15 días, un camión se acerca al sector donde vive y les suministra mil litros de agua por un valor de siete mil pesos. Esos mil litros son utilizados para los baños, cocinar y lavar. El agua para tomar tiene un gasto aparte, ya que compran dos bidones al mes de agua purificada de 20 litros cada uno.

El gasto en agua de su familia tiene variaciones de precios. “En un mes normal, pedimos el camión dos veces al mes. Sin embargo, cuando vienen a visitarme mis nietos o a mis hijas, el agua solo dura una semana, lo que hace que el gasto aumente demasiado. Además, con la llegada del coronavirus hemos tenido que comprar más bidones de agua para uso común”, explicó de la Fuente.

No obstante, María asegura vivir una situación privilegiada. A las personas que viven en lugares más alejados de Laguna verde se les hace más complicado ya que los camiones tardan más tiempo en llegar y también, les cobran más caro por los bidones. Otros habitantes de su comuna ni siquiera pueden acceder a comprarlos, así que se ven obligados a hervir el agua para poder tomarla.

Bidón de agua bebestible.
Termo utilizado para las duchas.

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