Tras derrota en la cámara se ahonda el quiebre en la oposición

Tras derrota en la cámara se ahonda el quiebre en la oposición

Momentos de tensión y distanciamiento se viven dentro de la oposición, luego que un grupo de parlamentarios desconociera el acuerdo pactado en 2018 y perdieran la presidencia de la Cámara de Diputados.

Por Andrea Campillay

La pérdida del control de la Cámara de Diputados por parte de la centroizquierda profundizó las diferencias dentro de la oposición. La derrota del diputado Gabriel Silber (DC) ante Diego Paulsen (RN) en la disputa por la presidencia de la cámara baja generó una serie de cuestionamientos y críticas desde la falange hacia parlamentarios del Frente Amplio, Partido Radical y Partido por la Democracia, que al momento de votar decidieron no prestar su apoyo al candidato falangista.

Los candidatos Gabriel Silber y Karol Cariola (PC) definidos por la oposición para la presidencia y vicepresidencia, habían generado una serie de rencillas y presiones desde el Frente Amplio y la ex Nueva Mayoría, quienes no estaban convencidos de que fueran las mejores cartas en su apuesta para mantener la hegemonía del sector en el Congreso.

Las diferencias se hicieron notar en las declaraciones de la diputada Andrea Parra (PPD) al diario La Tercera, donde aseguró que su problema no era solamente con Silber, sino que con gran parte de la bancada demócrata cristiana pues “han estado más concentrados en negociar con La Moneda que con sus aliados”.

Algunos diputados de Revolución Democrática y otros tres parlamentarios del partido Humanista, Tomás Hirsch, Pamela Jiles y Raúl Florcita Alarcón, junto al independiente René Alinco, dijeron previamente que no votarían por Silber. Un escenario similar al que debió enfrentar la diputada Karol Cariola, cuyo nombre no logró convencer a todos los sectores de la oposición e incluso generó rechazo entre los más moderados de la DC.

En la votación definitiva por la presidencia 13 parlamentarios votaron en blanco o nulo, mientras que en la vicepresidencia fueron siete los diputados que decidieron no apoyar a ninguna de las dos cartas. La elección significó una dura derrota para la oposición, que pese a tener la mayoría en el Congreso, se farreó la votación y perdió el control de la cámara baja.

El resultado reflejó la debilidad de la DC y puso en el centro de las críticas de la falange al Frente Amplio tras las declaraciones de Silber. Tras su derrota afirmó al diario La Nación que “no es la DC la que tiene que salir a dar explicaciones, sino que el Frente Amplio, que hoy posibilita de manera oblicua que la derecha se instale en la mesa de la Cámara de Diputados”.

La controversia en la votación no mantuvo ajenos a los integrantes del Senado. La nueva presidenta de la cámara alta, Adriana Muñoz (PPD) y el senador del Partido Socialista Juan Pablo Letelier, durante una pausa en sus labores dentro de la Comisión de Trabajo comentaron los hechos de forma distendida, sin percatarse que tenían los micrófonos abiertos: “Esto significa que el Frente Amplio se abstuvo y les dio la presidencia (…) Yo creo que son tan lesos de no entender lo que son las matemáticas estos niños”, dijo Letelier, dirigiéndose a Muñoz.

El fracaso en la votación pone en un nuevo aprieto a los opositores, pues aún falta determinar la conformación que tendrán las comisiones dentro de la cámara, donde la fragmentación que enfrenta la centroizquierda amenaza con una nueva debacle para sus filas.

El incierto nuevo escenario

Cada una de las 29 comisiones de la Cámara de Diputados está integrada por 13 parlamentarios. Dado que la oposición tiene mayoría en la cámara, en teoría también debería tener siete representantes en cada comisión contra seis del oficialismo.

Sin embargo, como los opositores están divididos se abren dos escenarios, explicaron fuentes del Congreso. Uno de ellos, entrega a la DC la oportunidad de “dar una vuelta de mano” a sus pares que no respetaron el acuerdo pactado al momento de votar, pudiendo cuadrarse con las filas oficialistas al momento de votar en las comisiones, entregándoles  nuevamente la mayoría.

Otro de los posibles escenarios, es que cada uno de los partidos de oposición vote por sí mismo al momento de conformar las comisiones, rompiendo de plano la colaboración que existía entre ellos, facilitando una vez más el camino a la derecha.

La importancia de obtener mayoría parlamentaria dentro de las comisiones, radica en que estas son las encargadas de la tramitación legislativa de los ejes principales del programa de gobierno.

Este año a los falangistas les toca presidir las comisiones de salud, constitución, economía y cultura; y de acuerdo a las palabras de Fuad Chahín, el presidente del partido, serán muy claros en ejercer las facultades que les corresponden: “Si el resto no es capaz de cumplir los acuerdos, que asuman su responsabilidad. A mi me parece un triste espectáculo, vergonzoso porque creo que el país lo que no quiere es que en la Cámara existan polémicas artificiales y que desde el Congreso se ayude en la tarea de enfrentar y resolver la crisis”.

La visión del PC

La percepción del Partido Comunista, en torno a la derrota es completamente diferente y distante a la controversia que enfrenta a la DC con el Frente Amplio. Ante la falta de apoyo de la falange a Karol Cariola como candidata a la vicepresidencia, la diputada acusó discriminación y veto político a su partido: “Gracias x los gestos de cariño y apoyo que he recibido estas horas. Pero no veo esto como una afrenta personal, sino más bien, un veto político al @PCdeChile y también de género ya q era la única mujer que postulaba a la mesa. Espero q podamos reparar esto con UNIDAD y altura de miras”, escribió en su perfil de Twitter.

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