La baja de defensas como posible cura al coronavirus

La baja de defensas como posible cura al coronavirus

Médicos españoles estarían investigando el uso de inmunodepresores para disminuir las cifras de mortalidad generadas por la pandemia.

Por: Fernanda Latuz

A poco más de dos meses desde que el virus ingresó al viejo continente, investigadores de distintos hospitales de España ya tendrían en la mira un posible tratamiento contra el SARS-CoV-2 (causa de la enfermedad por COVID-19). Esta opción, aún en fase experimental, consistiría en el uso de fármacos que debiliten el sistema inmunitario, permitiendo, así, curar la enfermedad en su fase crítica.

Si bien la información podría resultar curiosa al escapar de lo que tradicionalmente nos recomienda la medicina, los detalles fueron dados a conocer hoy por El País, acompañados de las opiniones de expertos, demostrando que existe una justificación científica de fondo.

Uso de inmunodepresores en fase crítica

La explicación dada por los especialistas a El País apunta a una enfermedad dividida en dos etapas. En una primera instancia, a poco de producida la infección por coronavirus, el paciente contagiado estaría lejano al riesgo vital, mientras que, en la segunda parte del proceso, cuando el virus se ha replicado en el aparato respiratorio, se comenzaría a producir una respuesta inflamatoria descontrolada en el organismo, inutilizando los pulmones.

Frente a esta segunda fase, según los expertos, sería el momento de administrar corticoides y otros inmunosupresores, ya que estos frenarían aquella reacción inflamatoria desmesurada que puede llegar a causar la muerte. Sin embargo, la ingesta de aquellos fármacos durante la primera etapa de la enfermedad aún estaría sujeta a discusión de los investigadores, puesto que, mientras algunos consideran que podría resultar perjudicial para la recuperación del paciente, otros creen que podría ser una prueba interesante.

Más allá de las opiniones, aún no existe evidencia científica concreta y suficiente que asegure el beneficio de esos medicamentos, el momento en que estos debiesen ser administrados, las dosis correctas, entre otros puntos; por lo que el proceso de análisis debe continuar en marcha.

Investigaciones alrededor del mundo

Sin embargo, esta no es la única posible cura que está en proceso de evaluación. A finales de marzo, China comenzó las pruebas de una inyección contra el coronavirus, a las que se presentaron más de un centenar de voluntarios, todos provenientes de la ciudad de Wuhan, donde se identificó el primer caso de COVID-19.

Similar es el caso de un grupo de investigadores de Israel, que asegura que habrían encontrado la cura contra el SARS-CoV-2 y que podrían comenzar a probarlo en humanos antes del primero de junio. A diferencia de la de China, esta consistiría en una vacuna oral.

Estados Unidos, por su parte, además de haber estado realizando pruebas de una vacuna durante el mes de marzo, ahora habla de la posibilidad de un parche que se aplicaría en el dedo, pero aún está sometido a investigación por un grupo de científicos de la Universidad de Pittsburg.

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