Dar a luz en tiempos de pandemia

Dar a luz en tiempos de pandemia

Las mujeres han visto alterado el desarrollo normal de sus embarazos por las restricciones que ha tomado Chile para prevenir nuevos contagios.

Por: Mylena Jeldes

Frente a la emergencia global de salud que se está viviendo en el mundo, hospitales y clínicas han optado por tomar medidas para evitar el contagio de embarazadas, a pesar de que hasta el día de hoy no existe ningún estudio que las clasifique dentro de los grupos más riesgosos.

Las mujeres y sus familias, se han visto afectadas por los problemas que trae el encierro. Además de tener que soportar las crisis de angustia y ansiedad que puedan desarrollar en estos tiempos, al momento de parir también se encuentran con una serie de dificultades.

Restricciones preventivas

A penas se declaró Estado de Emergencia, el Hospital de La Florida restringió todas las visitas con el objetivo de disminuir el riesgo de contagio para los pacientes y  personal médico. Las mujeres ingresaban por urgencias y debían entrar a trabajo de parto completamente solas. Además, ninguna podía volver a ver a sus parejas ni a su familia hasta el día que les dieran de alta.

Javiera Miranda, matrona del Hospital de La Florida, trabaja en el sector más complejo del recinto, donde se encuentran las mujeres embarazadas con problemas patológicos. Mencionó que, generalmente las mujeres de su unidad pasan tiempos prolongados internadas, por lo que la medida de “cero contacto” las afectaba de sobremanera, pues ninguna podía contar con el apoyo de un familiar directo.

Comenta que el personal médico no estaba contento con esta medida. Consideraban que hacer que la madre tenga que pasar por esa experiencia sola es traumante: “hemos tenido una pelea importante con la jefatura, entendemos que se trabaja con el fin de disminuir los riesgos, pero nosotros vemos más allá. Es difícil explicarle a una mujer que está en trabajo de parto que va a estar sola. El hospital es un lugar que tiende a estresarlas y eso complica el trabajo de parto”, mencionó. Además, este proceso se aleja totalmente de las recomendaciones entregadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los cuidados de la primera infancia del recién nacido.

Sin embargo, gracias a las peticiones del personal médico del Hospital de La Florida, desde esta semana comienza la marcha blanca de una nueva modalidad: las mujeres podrán seleccionar a una persona significativa que pueda acompañarlas durante el proceso de parto. Es decir que, siguiendo todos los protocolos necesarios, el acompañante podrá asistir al trabajo de parto. No obstante, la medida dice que posterior al nacimiento del bebé, el acompañante se debe retirar.

Incertidumbre

Maite Grandón tiene seis meses y medio de embarazo. Desde hace tres semanas le recomendaron dejar de asistir a su trabajo en la Radio FMDos para poder cuidarse ella y a su hijo que viene en camino. Todos le dicen que tome las precauciones necesarias, sin embargo, no ha podido ir a los controles que le corresponden ni a sus exámenes. Además, el centro asistencial que frecuentaba permanece cerrado porque uno de los funcionarios dio positivo al test de COVID-19.

Cuando le dieron la orden de cumplir cuarentena, se alegró porque iba a poder descansar y pasar tiempo con su hijo de cinco años. La primera semana fue excelente. Sin embargo, en la segunda semana se empezaron a complicar las cosas, el encierro en casa le provocó un desgaste emocional importante. Ahora está por llegar a la cuarta semana y mencionó que es complicado, sobre todo por la incertidumbre que le trae pensar en el futuro. 

“No sé qué puede pasar más adelante y eso me tiene intranquila. Mi guagua nace los primeros días de julio y aun no tengo la seguridad ni calma de poder decidir dónde tener a mi hijo. Con todo lo que ha pasado me da miedo tener a mi guagua en un hospital público, una clínica o donde sea. Está tan colapsado todo que es inseguro y da nervios”, comentó Maite.

El médico que la trataba antes del encierro no le dio ninguna recomendación a futuro. No sabe qué tipo de restricciones va a tener cuando sea el momento de dar a luz ni si existen riesgos para amamantar. Por el momento, ni siquiera tiene certeza de qué doctor será el que le ayude a parir.

Otras experiencias

Edmundo Espejo fue papá ayer. Su hijo nació en la Clínica Universitaria de Concepción y la situación fue muy distinta a la del Hospital de la Florida. Pudo entrar normalmente al parto de su hijo y tuvo que hacer el mismo protocolo que realizó años anteriores. Usó el traje clásico: los cubre zapatos, mascarillas y gorro. Nada distinto a las medidas anteriores. Sin embargo, en el momento posterior al parto, solo pudo estar un par de horas con su esposa e hijo. La clínica prohibió la permanencia de visitas dentro del recinto.

“Estuve acompañando a mi esposa en postparto durante un par de horas y luego tuve que hacer abandono de la clínica. No pude permanecer ahí porque está prohibido que haya gente en la sala de espera y en las habitaciones de los pacientes, así que hoy no puedo ir a visitarla hasta mañana que la debo ir a buscar”.

Javiera Miranda mencionó que, en un principio la indicación de la OMS decía que luego del parto, se debía suspender la lactancia y hospitalizar al bebé en neonatología alejado de la madre. Sin embargo, con el paso del tiempo se dieron cuenta de que los bebés no nacen infectados, por lo tanto, la recomendación actual es que la mamá puede tener a su bebé y amamantarlo, siempre y cuando mantenga las precauciones necesarias -las mismas indicadas para todos- y el estado de la madre lo permita.

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