Depresión y cuarentena: cómo se ven afectados los pacientes en cuadro clínico

Depresión y cuarentena: cómo se ven afectados los pacientes en cuadro clínico

Las autoridades recomiendan el aislamiento como una medida para combatir la pandemia del coronavirus, pero la reclusión de las personas en sus casas podría generar otros problemas de carácter psicológico, los cuales se han visto postergados de una solución efectiva en las últimas décadas.

Por: Alexis Paiva

¿Alguna vez te has sentido encerrado en tu propio cuerpo? Victor Hernández, quien decidió mantener su verdadero nombre en anonimato, inició su terapia en enero de 2016, dos meses antes de empezar su penúltimo año de enseñanza media. Las reuniones sociales siempre fueron difíciles para él, según recuerda, los tartamudeos y la imposibilidad de formular oraciones eran un problema que lo aquejaba a diario.

Escuchaba los latidos de su corazón y su polera siempre se mojaba cuando exponía frente a sus compañeros. “Vivía preocupado por eso y no podía organizar mi vida”, comenta a ritmo aletargado. Pero los problemas en su vida no solo se proyectaban en la sala de clases, sino que también en la convivencia familiar: no se levantaba de la cama para almorzar con sus padres y los retos por su bajo rendimiento escolar se volvían más intensos. No tenía ganas de despertar. El futuro se veía tan incierto como confuso y su pasión por tocar la guitarra se apagaba con rapidez.

Asistió a la consulta de Marcia Moya, una psicóloga que no diagnóstica categóricamente a sus pacientes, para así no estigmatizarlos. Pero a pesar de que Hernández reconoce que le ayudó a hacer amigos e iniciar una relación con una compañera de colegio, el encierro doméstico lo obligó a cortar cada una de sus relaciones. “No tenía motivación para hablar con nadie, por lo que volví a encerrarme en octubre de ese año”, comenta.

En 2016, la Organización Mundial de la Salud liberó un documento en el que Chile se posicionó como el país con más casos de depresión a nivel mundial, con una cifra que supera el 17% de la población. Asimismo, más de 800.000 personas son víctimas de aquel malestar y cerca de un millón de habitantes sufren de ansiedad. Frente al reciente Estado de Catástrofe Nacional que regirá desde las 00:00 del jueves y se extenderá por 90 días, estos casos podrían potenciarse durante la cuarentena.

La psicóloga especialista en traumas y docente de la Universidad Adolfo Ibáñez, Ruth Weinstein, asegura que desde la llegada del coronavirus se puede ver un aumento en la ansiedad de personas que ya han enfrentado ese tipo de síntomas. De la misma manera, comenta que “las noticias se convierten en el único medio de contacto con el mundo”, por lo que la amplia cantidad de información y la dificultad para verificar si es real contribuye a esa sensación. Asimismo, agrega que el no poder salir del hogar y la soledad de algunas personas son factores necesarios de considerar en el análisis.

“Hay que ayudarlos a mantener la calma ante la incertidumbre, hacerles saber que se están tomando precauciones y que lo mejor que podemos hacer es cuidarnos”, comenta la especialista. Y junto a esto, considera necesaria la mantención de una rutina diaria, en la que las personas continúen con sus trabajos, estudios y pasatiempos.

Tanto Weinstein como la psicóloga especialista en clínica infanto juvenil, Pamela Urquieta, han optado por el sistema de sesiones en línea, a través de las cuales pueden tratar a sus pacientes mediante computadores o, incluso, teléfonos celulares. La primera comenta que la plataforma de comunicación puede ser ajustada a cada caso, por ejemplo, sus pacientes más jóvenes prefieren conversar a través de videos de WhatsApp, en donde ella se conecta a través de un aparato móvil dedicado exclusivamente para su consulta. Además ha implementado otras como Zoom y Skype. Mientras que por otro lado, Urquieta ofrece sus sesiones con adolescentes solo a través de esta última, siempre y cuando sus padres autoricen aquella vía como canal de conversación.

A pesar de que ambas consideran la comunicación a distancia como una medida efectiva para las circunstancias, Urquieta enfatiza que esta puede complejizar la conversación en terapias con adolescentes que viven con sus padres: “El hecho de asistir a una consulta presencial brinda un espacio seguro, es muy distinto a estar en casa intentando que el resto no escuche lo que se está hablando”.

Tal situación le preocupa a Víctor Hernández, quien retomó su terapia con Moya en septiembre de 2018. “He aprendido mucho y siento que tengo herramientas para enfrentarlo, pero hasta el momento no me simpatiza la idea de tener sesiones en línea”, comenta desde el departamento de su abuela en San Miguel.

Covid-19 y los riesgo de salir a trabajar

El gerente de salud ocupacional del Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), Guillermo Farmer, afirma que los trabajadores del ámbito de la salud han debido adoptar nuevas medidas desde la llegada del coronavirus al país, tales como el uso de mascarillas, delantal plástico y guantes para eventuales salpicaduras. Pero a pesar de las precauciones que se han tomado frente a la pandemia, comenta que cada vez son más las personas que recurren a su organización para argumentar que adoptaron el virus en su ambiente laboral y así recibir apoyo de las organizaciones asociadas, como Mutual o la ACHS. En el caso de la gran mayoría, “es difícil investigar dónde se podría haber adquirido, debido a que espacios como el transporte público o los gimnasios pueden ser posibles puntos de infección”. Pero a pesar de la existencia de una
parte de la población que puede considerarse riesgosa —tales como los mayores de 70 años o quienes sufren de enfermedades cardiacas—, Farmer asegura que todos tienen la misma posibilidad de contraer el virus, sin discriminación de rango etario. Aún así, es más fácil detectar el origen de la enfermedad cuando se trata de profesionales del ámbito de la salud, quienes se ven expuestos diariamente a posibles casos.

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